
Italia expulsa a dos agregados militares rusos por espionaje y Moscú anuncia represalias
La decisión de Roma, basada en una investigación por filtración de secretos de la OTAN y ayuda a Ucrania, desata un nuevo choque diplomático con amenaza de reciprocidad inmediata.
El Gobierno italiano ordenó la expulsión de dos agregados militares de la embajada rusa en Roma, Ivan Petrovich Gorbachev y Mikhail Vasilyevich Astakhov, a quienes la Fiscalía de la capital señala como responsables de actividades de espionaje reveladas en una operación de contrainteligencia. El ministro de Exteriores, Antonio Tajani, comunicó que los diplomáticos deberán abandonar el país en un plazo de tres días, y calificó el hecho como una “injerencia grave e inaceptable” que emplea “armas híbridas” contra la seguridad nacional italiana y occidental.
Desde la óptica de Roma, la medida se sustenta en pruebas materiales —filmaciones, fotografías e interceptaciones— que, según la investigación judicial, muestran a los dos exagentes de los servicios secretos italianos detenidos esta misma semana, Gavino Raoul Piras y Vincenzo Di Pasquale, entregando información clasificada a sus interlocutores rusos a cambio de dinero. De acuerdo con fuentes judiciales citadas por la prensa italiana, los datos filtrados incluyen planes de rearme de la Unión Europea y la OTAN, ubicación de fábricas de drones, detalles del sistema antimisiles SAMP/T y de los proyectiles Aster destinados a Ucrania, así como identidades de agentes del contraespionaje italiano encargados de vigilar a los propios diplomáticos rusos.
La reacción de Moscú se articuló en dos planos. El Ministerio de Exteriores ruso, según la agencia RIA Novosti, prometió una “respuesta adecuada”, en línea con el principio de reciprocidad que ya aplicó en episodios similares con Noruega, Alemania o Austria. En paralelo, el embajador ruso en Italia, Alexey Paramonov, difundió un mensaje en Telegram en el que calificó al secretario general de la Farnesina, Riccardo Guariglia, de “eminencia gris” y afirmó que la expulsión busca “limitar al máximo la influencia de Rusia en Italia”. Añadió que su país cuenta con líderes de la talla de Vladímir Putin y Serguéi Lavrov, mientras que Italia, pese a su “inmenso potencial”, carece hoy de figuras de esa estatura, un argumento que analistas en Bruselas interpretan como un intento de proyectar debilidad institucional en un Estado miembro de la Alianza Atlántica.
El caso se inscribe en un patrón de tensiones que, según evaluaciones de servicios de inteligencia occidentales, Moscú ha intensificado desde el inicio de la invasión a gran escala de Ucrania mediante operaciones de desestabilización, ciberataques y reclutamiento de fuentes humanas en países europeos. Italia ya había expulsado a dos diplomáticos rusos en 2021 tras el arresto del capitán de navío Walter Biot, y en 2023 declaró persona non grata al agregado militar Damir Kurmashov, predecesor de Astakhov, por corromper a uno de los ahora detenidos. La investigación actual, que mantiene a otros cinco sospechosos bajo indagatoria —cuatro de ellos militares en activo—, apunta a una red de captación que operó durante más de una década.
El expediente judicial sigue abierto y se espera que en los próximos días se formalicen los interrogatorios de los arrestados, mientras la diplomacia europea observa con atención la naturaleza de la represalia rusa. Tajani ha subrayado que cualquier expulsión de diplomáticos italianos por parte de Moscú sería una “vendetta política”, no una acción basada en hechos, y ha emplazado a Rusia a demostrar que sus eventuales afectados son realmente espías. La tensión bilateral se produce en un momento en que la OTAN refuerza su flanco sur y Roma, desde la presidencia del G7, busca proyectar firmeza frente a lo que define como una campaña híbrida sistemática.
| Prensa europea continental | −0.80 | critical |
|---|---|---|
| Prensa rusa y CEI | −0.40 | critical |
| Prensa latinoamericana | 0.00 | neutral |
Italy defends its national security by expelling two Russian spies, legitimizing the action through the judicial investigation.
The narrative relies on judicialization: the expulsion is presented as the outcome of a judicial inquiry, making the action legal and fact-based, while the Russian reaction is dismissed as revenge.
Russia condemns the unjustified expulsion and promises an appropriate response, presenting it as a hostile act requiring a symmetrical reaction.
The technique of symmetrical escalation: the threat of retaliation is presented as automatic and necessary to maintain diplomatic balance, without engaging with the substance of the accusations.
No details of the Italian investigation that led to the expulsion are provided, nor statements from prosecutors, merely reporting the espionage accusation without elaboration.
Italy expels two Russian military attachés for espionage, while Moscow promises a response, without taking sides.
Factual detachment: the news is presented as a fact, using the language of official sources without adding commentary or analysis, maintaining an external observer perspective.
The names of the expelled are not mentioned, nor the detail of the recruitment of former Italian agents, limited to a generic account.
Amplía tu mirada
Volkswagen ante su mayor reestructuración: cuatro plantas alemanas en riesgo y hasta 100.000 despidos
8 idiomas · 18 medios
Desde TechnologyEl control de Washington sobre la IA de frontera dispara el uso de modelos abiertos chinos
6 idiomas · 8 medios
Desde Science & HealthArabia Saudita rediseña el corredor IMEC por Siria y profundiza lazos con Canadá y América Latina
2 idiomas · 5 medios