
Trump afirma que Irán pidió un acuerdo tras la nueva ofensiva militar de Estados Unidos
El presidente estadounidense declaró que Teherán lo contactó para negociar, mientras el Pentágono amplía los ataques contra objetivos iraníes y la tensión en el estrecho de Ormuz dispara el precio del petróleo.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró el miércoles que representantes iraníes se comunicaron con Washington para solicitar un acuerdo, horas después de que el Comando Central estadounidense (CENTCOM) lanzara una nueva oleada de bombardeos contra más de 90 objetivos militares y portuarios en el sur, sureste y sudoeste de Irán. La ofensiva, según el Pentágono, buscó degradar la capacidad de Teherán de amenazar la navegación comercial en el estrecho de Ormuz, luego de que embarcaciones civiles fueran atacadas durante la cumbre de la OTAN en Ankara. Trump, a bordo del Air Force One, condicionó cualquier negociación al afirmar que no sabía si Irán era “digno de un acuerdo” y advirtió que, de repetirse las hostilidades, la respuesta militar sería “mucho peor”.
Desde Washington, la decisión de reanudar los ataques se atribuye, según fuentes oficiales citadas por la cadena CNN, a la irritación del mandatario por la falta de apertura total del estrecho y por el momento elegido por Irán para golpear buques, coincidiendo con su presencia en la cumbre atlántica. La Casa Blanca considera que el memorando de entendimiento firmado el 17 de junio, que establecía un alto el fuego y 60 días de negociaciones, ha quedado sin efecto. En paralelo, el gobierno estadounidense expresó su frustración por la lentitud de las conversaciones nucleares y acusó a Teherán de mentir sobre el alcance de los compromisos. En contraste, desde Teherán se denuncia una “violación flagrante” del memorando por parte de Estados Unidos y se exige, como condición para un acuerdo definitivo, el levantamiento total de las sanciones, la retirada de las fuerzas estadounidenses de la región y el reconocimiento del derecho iraní al enriquecimiento de uranio con fines pacíficos.
La escalada ha tenido repercusiones inmediatas en los mercados globales. El precio del barril de Brent superó los 79 dólares, un alza de más del 7 % atribuida por analistas en Londres y Nueva York al temor de un cierre prolongado del estrecho de Ormuz, ruta por la que transita cerca de un quinto del suministro mundial de petróleo. Las principales bolsas europeas y asiáticas registraron pérdidas, y el índice Bovespa brasileño retrocedió casi un 1 %. En el plano militar, la Guardia Revolucionaria iraní respondió con ataques con misiles y drones contra bases estadounidenses en Baréin y Kuwait, y advirtió que ampliará sus objetivos a otras instalaciones regionales si continúan los bombardeos. Medios estatales iraníes reportaron explosiones en las provincias costeras de Bandar Abbas, Sirik, Jask y Bushehr, así como en la isla de Abu Musa, mientras que el saldo provisional de víctimas asciende a 14 muertos y 78 heridos en dos días de ataques.
El conflicto actual se remonta al 28 de febrero, cuando Estados Unidos e Israel lanzaron una ofensiva conjunta con el objetivo declarado de destruir el programa nuclear y la capacidad misilística iraní, tras la muerte del líder supremo Alí Jamenei en esos mismos bombardeos. El memorando de junio, que incluía la supervisión del OIEA sobre los materiales nucleares iraníes y un fondo de reconstrucción de 300.000 millones de dólares, no logró contener la violencia. Desde la óptica de Bruselas, la falta de respaldo de varios aliados europeos a la postura de Washington durante la cumbre de la OTAN ha añadido una dimensión transatlántica a la crisis. Mientras, las ceremonias fúnebres de Jamenei continúan en Teherán, con el sepelio previsto para el jueves, en un clima de movilización popular que la Guardia Revolucionaria interpreta como una muestra de respaldo interno. El dossier queda abierto a una nueva fase de hostilidades o a una reanudación de los contactos diplomáticos, sin que ninguna de las partes haya fijado aún condiciones verificables para un alto el fuego duradero.
| Prensa latinoamericana | −0.20 | neutral |
|---|---|---|
| Prensa del Golfo árabe | +0.40 | aligned |
| Prensa rusa y CEI | 0.00 | neutral |
Trump tries to justify the raids, but Iran denies any contact: the official US version does not hold up against the facts.
The statements of Trump and the Iranian denial are juxtaposed without resolution, leaving the reader to judge the veracity.
Latin American media omit the proportion of retaliation (20 to 1) and Trump's insult to Iranian leaders, softening the harshness of the US position.
Iran has been brought to its knees and now begs for a deal: the United States has won on the battlefield.
The 20-to-1 force ratio is emphasized to present the Iranian request as an act of submission, not a genuine diplomatic initiative.
Gulf media omit the Iranian denial and the fact that Trump called Iranian leaders 'scum', elements that could undermine the narrative of a clean capitulation.
Trump insults Iranian leaders and doubts their word, while Tehran responds with military strikes: tension remains high and neither side is reliable.
The statements of Trump and Iranian actions are reported without filter, but the inclusion of Trump's offensive term creates an impression of personal hostility that makes a deal unlikely.
Russian media do not mention the 20-to-1 ratio nor the detailed Iranian denial, focusing instead on the confrontational rhetoric.
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