
La escasez de chips de memoria dispara los precios de la electrónica de consumo por el auge de la IA
El precio de la memoria DRAM se ha duplicado en un año y las previsiones apuntan a nuevas alzas hasta 2028, encareciendo ordenadores, teléfonos y vehículos a escala global.
El precio de los chips de memoria DRAM, componente esencial en ordenadores, teléfonos y servidores, se duplicó durante 2025 y volvió a subir entre un 40 % y más del 90 % en el primer trimestre de 2026, según firmas de análisis taiwanesas. El impacto ya se traslada al consumidor: Apple y Microsoft elevaron en junio los precios de Mac, iPad y consolas Xbox, y fabricantes de automóviles y electrodomésticos ajustan sus catálogos al alza. La consultora TrendForce registra el mayor salto trimestral en una década para los contratos de DRAM y memoria NAND, y analistas de Jefferies proyectan incrementos adicionales de hasta el 45 % interanual en 2027.
La causa inmediata no es un desastre natural sino la reasignación masiva de capacidad productiva hacia los chips de alto ancho de banda (HBM) que demandan los centros de datos de inteligencia artificial. Tres compañías —Samsung, SK Hynix y Micron— controlan cerca del 95 % del mercado mundial de DRAM y han orientado más del 80 % de su producción avanzada a memorias para servidores de IA, de mayor margen. Los centros de datos, que hace cinco años absorbían un tercio de la DRAM global, consumen ya cerca de la mitad, y los inventarios de chips para electrónica de consumo han caído a entre dos y cuatro semanas, muy por debajo de las ocho o doce habituales. Esta concentración ha llevado a consumidores y pequeñas empresas de Estados Unidos a presentar una demanda colectiva en California por supuestas prácticas anticompetitivas, alegando que los fabricantes limitaron deliberadamente la producción de DRAM estándar.
La presión se extiende a toda la cadena de suministro. Fabricantes de semiconductores de potencia como Infineon (Alemania), Texas Instruments (EE UU) y Yangjie (China) han aplicado recargos, y proveedores japoneses de condensadores cerámicos anuncian aumentos de hasta el 40 % para componentes usados en servidores de IA. La consultora Capgemini señala que el 68 % de los ejecutivos eléctricos encuestados a escala global teme cortes de suministro porque la demanda de los centros de datos crece más rápido que la capacidad de generación, y el 77 % admite dificultades para pronosticar el consumo, cada vez más volátil.
El cuello de botella energético está reconfigurando el sector eléctrico estadounidense, donde las fusiones y adquisiciones alcanzaron un récord de 203.600 millones de dólares en los primeros cinco meses de 2026, un 40 % más que en todo 2025, según Deloitte. Las grandes tecnológicas invierten directamente en generación firme: Microsoft ha cerrado acuerdos nucleares a veinte años, Google apuesta por reactores modulares pequeños y Amazon financia plantas de gas dedicadas. Sin embargo, los plazos de construcción de redes de transmisión se miden en décadas, y reguladores como la FERC han empezado a exigir a los operadores que justifiquen el trato preferente a grandes cargas, cerrando las vías de aceleración informal.
Las nuevas fábricas de semiconductores anunciadas en Corea del Sur, Estados Unidos y otros países no añadirán capacidad significativa antes de mediados de 2027 o 2028. Hasta entonces, los analistas de IDC prevén una caída de dos dígitos en los envíos mundiales de PC para 2026, y el consejero delegado de Micron advierte que la oferta no alcanzará a la demanda en un horizonte previsible. El siguiente hito será la evolución de los contratos de memoria del tercer trimestre, que los consultores del sector sitúan ya en alzas de entre el 40 % y el 50 %.
Cómo la misma historia se cuenta en otros lugares.
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El fuerte gasto corporativo en IA no está provocando despidos masivos; las empresas que más invierten están contratando más rápido, incluso para puestos de nivel inicial. Sin embargo, la carrera por la infraestructura está tensionando las redes eléctricas y agravando la escasez de chips de memoria, lo que eleva los precios de la electrónica de consumo. El trabajo mismo está cambiando: la IA reduce fricciones pero expande tareas, difumina los límites temporales y aumenta la multitarea.
La verdadera competencia por la IA no es sobre algoritmos sino sobre infraestructura física: fábricas de semiconductores, centros de datos y redes en la nube. Los cuellos de botella en la cadena de suministro se están extendiendo desde las GPU hasta los materiales previos, provocando aumentos de precios que amenazan el despliegue global de la IA. Es una lucha geopolítica por el dominio del siglo XXI, donde el control de los insumos manufactureros se vuelve tan decisivo como lo fueron alguna vez los mercados energéticos.
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