
Miles de muertes por calor extremo en Europa, mientras las temperaturas baten récords en tres continentes
Los servicios de salud de varios países europeos reportan un exceso de mortalidad superior a 10.000 fallecimientos durante la ola de calor de junio, con Inglaterra y Gales como los territorios más golpeados.
La actual ola de calor ha provocado un exceso de mortalidad de más de 10.000 personas en Europa solo durante la última semana de junio, según los datos de la red de vigilancia EuroMOMO. En Inglaterra y Gales, un análisis conjunto de la universidad Imperial College de Londres y la Oficina Meteorológica británica cifra en 2.736 los fallecimientos atribuibles a las altas temperaturas registradas en mayo y junio, de los cuales unos 2.200 se concentraron en la ola de finales de junio. En Japón, las autoridades sanitarias contabilizaron más de 4.500 hospitalizaciones por golpe de calor en una sola semana, con máximas de 38,4 °C en la prefectura de Kōchi.
El episodio, que afecta simultáneamente a Norteamérica, el sur de Europa y el norte de África, ha llevado a los servicios meteorológicos de una decena de países a emitir avisos por temperaturas extremas. En Italia, el Ministerio de Salud activó el nivel rojo —riesgo máximo para toda la población— en 16 ciudades, entre ellas Roma, Milán y Florencia, mientras en Cerdeña se alcanzaron 45 °C. En el norte del país, la combinación de calor y humedad desencadenó tormentas severas con granizo de gran tamaño y rachas de viento huracanadas que causaron al menos una víctima mortal en la provincia de Módena. España, donde la Agencia Estatal de Meteorología prevé un nuevo repunte térmico, ve cómo algunos modelos de predicción simulan valores cercanos a los 50 °C en el sureste peninsular, un umbral nunca registrado oficialmente. Al otro lado del Atlántico, un domo de calor mantiene bajo alerta a 100 millones de personas en Estados Unidos, con Nueva York activando su plan de emergencia y habilitando centros de enfriamiento gratuitos.
Desde el ámbito científico, el grupo World Weather Attribution sostiene que las condiciones de calor y humedad observadas en la costa este estadounidense habrían sido “virtualmente imposibles” sin el cambio climático inducido por la actividad humana. La Real Sociedad Meteorológica británica, por su parte, califica el clima extremo como “la nueva normalidad” y advierte de que el número de días con más de 30 °C en Londres se ha multiplicado por cuatro en la última década. Los efectos sobre la salud van más allá del golpe de calor: investigaciones citadas por medios italianos muestran un aumento de la irritabilidad, el deterioro del rendimiento cognitivo y un repunte de los delitos violentos durante las olas de calor, mientras que los fallecimientos se concentran entre los mayores de 65 años, a menudo por agravamiento de patologías cardiovasculares y respiratorias.
Las administraciones han comenzado a adoptar medidas de urgencia. La Región del Lacio prohibió el trabajo al aire libre en las horas centrales del día, y los repartidores de plataformas digitales se movilizaron en Milán, Bolonia y Florencia para exigir la aplicación efectiva de esas restricciones y compensaciones económicas. En Londres, el alcalde Sadiq Khan respaldó la fijación de una temperatura máxima legal en los lugares de trabajo, mientras el Ayuntamiento de Milán presentó un plan de despavimentación de 27 zonas para mitigar las islas de calor urbanas. Marruecos, donde la Dirección General de Meteorología mantiene avisos naranjas por valores de hasta 46 °C en el interior, atribuye las diferencias térmicas entre regiones a la influencia de masas de aire sahariano y al efecto foehn al oeste del Atlas.
Las previsiones apuntan a una persistencia del calor extremo al menos hasta el fin de semana, con un alivio parcial en el norte de Europa a partir del viernes. Las cifras de mortalidad se consideran provisionales y las autoridades sanitarias insisten en la necesidad de proteger a los grupos vulnerables mientras los servicios de emergencia se mantienen en alerta ante el riesgo de incendios forestales y tormentas convectivas.
| Prensa europea continental | −0.10 | neutral |
|---|---|---|
| Prensa iraní y afín | −0.30 | critical |
| Prensa rusa y CEI | 0.00 | neutral |
Europe faces the climate crisis with data and alerts, but without losing composure: the priority is to inform and protect citizens.
Official bulletins and reports of extreme events alternate to create a picture of normalcy within the emergency, making the crisis manageable through transparency.
The role of European energy policies in worsening global warming is not discussed, nor are the data compared with other world regions.
Iran watches Europe succumb to heat and draws a lesson: preparedness matters more than absolute temperature.
European mortality rates are compared with Iranian ones to establish a hierarchy of vulnerability, attributing the difference to cultural and infrastructural factors.
It does not mention that Iran has recorded thousands of heat deaths in recent years, nor does it cite victims from neighboring Arab countries.
Russia looks elsewhere: heat kills in Japan, not in Europe.
A single event in Japan is selected to shift attention away from the European continent, implicitly downplaying the severity of the main story.
No mention is made of the 10,000 deaths in Europe, nor of the heatwaves in Italy or elsewhere.
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