
Europa inicia el verano con más vuelos, fuertes disrupciones ferroviarias y el refuerzo tecnológico de fronteras
El tráfico aéreo crece un 4,5 % en España mientras las obras en el nodo de Florencia alargan viajes hasta dos horas y media, y el Gobierno de Trump acelera su muro con inteligencia artificial.
La primera gran operación salida del verano de 2026 ha arrancado con un incremento del 4,47 % en el número de vuelos respecto al año anterior en la red de Aena, que gestiona 22 290 operaciones entre el 3 y el 5 de julio. En contraste, el transporte ferroviario de alta velocidad y larga distancia en España registra un descenso del 1,4 % en el número de trenes programados, lastrado por las restricciones operativas impuestas tras los accidentes de Adamuz y Gelida. En Italia, la situación es aún más tensa: desde el 5 de julio, los trabajos de sustitución de un cavalcaferrovia en el nodo de Florencia obligan a interrumpir parcialmente la conexión entre Roma y Milán, con alargamientos de los tiempos de viaje de hasta dos horas y media y una reducción de aproximadamente el 50 % de los convoyes previstos, según ha comunicado Rete Ferroviaria Italiana.
Desde Madrid, el gestor aeroportuario Aena ha anunciado una redistribución de franjas horarias en los aeropuertos de Barajas y El Prat para absorber nuevas peticiones a partir de 2027, sin afectar los derechos ya adquiridos por las aerolíneas. Renfe, por su parte, ha programado 100 000 plazas adicionales en sus servicios comerciales pese a la menor circulación de trenes. En Roma, el choque político es frontal: el Partido Democrático denuncia que los retrasos acumulados en el primer semestre equivalen a siete años y medio de vida perdidos y acusa al Gobierno de Meloni de ocuparse solo del reparto de poder en el Grupo Ferrovie dello Stato. El ministro de Infraestructuras, Matteo Salvini, replica que la puntualidad de la alta velocidad alcanza el 80 % y la de los regionales el 91 %, y califica el servicio ferroviario italiano como el mejor de Europa.
La presión sobre las infraestructuras no se limita a las vías. Varios aeropuertos europeos sufren graves disrupciones atribuidas, según informes de la prensa financiera internacional, a la implantación progresiva del nuevo Sistema de Entradas y Salidas (EES) de control biométrico. En Lisboa se han registrado esperas de varias horas en el control de pasaportes; en Ámsterdam-Schiphol, el colapso de un falso techo en un control de seguridad a finales de junio agravó la situación; y en Heraclión (Creta) la saturación es crónica. El Gobierno italiano estudia una suspensión temporal de los controles biométricos en Roma-Fiumicino y Ciampino para evitar el colapso durante la temporada alta.
En paralelo, la Administración Trump acelera la construcción del llamado “muro inteligente” en la frontera con México, un proyecto dotado con 46 000 millones de dólares que combina vallas de acero de nueve metros con sensores, cámaras y torres de vigilancia dotadas de inteligencia artificial. La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) levanta unos diez kilómetros por semana y prevé completar una primera fase a mediados de 2027. Organizaciones de la sociedad civil en la frontera sur de Estados Unidos advierten de una militarización del territorio y de un impacto desproporcionado sobre las comunidades locales, mientras los cruces irregulares se sitúan en mínimos de décadas.
El calendario de obras en Europa prolongará las afectaciones durante todo el verano. En Italia, los trabajos en el nodo de Florencia tendrán una segunda fase del 26 al 30 de julio, y nuevos cortes afectarán a los ejes Milán-Bolonia y Milán-Venecia en agosto. En España, la redistribución de slots en Madrid y Barcelona no entrará en vigor hasta el verano de 2027, mientras Renfe mantiene la oferta ampliada de plazas. En Estados Unidos, la CBP continúa licitando contratos para extender el muro inteligente a cientos de kilómetros adicionales, con la previsión de que la primera etapa esté terminada en el plazo de un año.
Cómo la misma historia se cuenta en otros lugares.
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El sistema biométrico de entrada/salida de la Unión Europea se ha sumido en el caos al comenzar la temporada estival, provocando largas colas y retrasos en los vuelos. Los turoperadores rusos recomiendan a los viajeros llegar con mucha antelación a los aeropuertos, mientras las aerolíneas de bajo coste piden aplazar los controles de huellas dactilares. La situación se presenta como un fracaso previsible de la ambiciosa gobernanza digital europea.
Los principales aeropuertos del sur de Europa sufren graves perturbaciones porque el nuevo sistema biométrico fronterizo provoca cuellos de botella durante la operación salida del verano. Las autoridades reconocen las dificultades técnicas y trabajan para mitigar las colas, pero las voces del sector advierten de que sin ajustes urgentes la situación podría empeorar. El foco sigue puesto en equilibrar la mejora de la seguridad con el flujo fluido de millones de veraneantes.
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