
Tráfico en el estrecho de Ormuz se desploma tras nuevos ataques y frágil tregua entre Irán y EE UU
Los cruces diarios cayeron de 70 a 12 en pocos días, mientras Teherán y Washington discrepan sobre las rutas de navegación y el cobro de peajes en la vía marítima estratégica.
El tránsito de buques comerciales por el estrecho de Ormuz se redujo de forma abrupta durante el último fin de semana, al pasar de 70 cruces registrados el miércoles anterior a solo 12 el domingo, según datos de la firma de seguimiento marítimo Kpler. La caída se produjo después de que un buque fuera alcanzado mientras navegaba por la vía el sábado y de un nuevo intercambio de ataques entre Estados Unidos e Irán, lo que puso en evidencia la fragilidad del memorando de entendimiento firmado a mediados de junio para poner fin al conflicto. La operación de evacuación de 11 000 marinos liderada por Naciones Unidas quedó suspendida el jueves tras otro incidente en el golfo de Omán, y el domingo cuatro petroleros y un portacontenedores ingresaron al Golfo escoltados por la Armada estadounidense, mientras ningún buque utilizó ese corredor para salir.
Desde Teherán, el ministro de Exteriores, Abbas Araqchi, advirtió que cualquier intento de adoptar rutas distintas a la autorizada por Irán —que discurre cerca de su costa— complicará la reapertura del estrecho y elevará la tensión. El canciller insistió en que la única vía aprobada es la que controla la República Islámica, en tanto que el presidente estadounidense, Donald Trump, calificó de “insensata” la violación del alto el fuego y ordenó ataques de represalia. Washington, según fuentes de la Casa Blanca, considera el estrecho una vía marítima internacional y ha advertido que no aceptará el cobro de tarifas de tránsito. En Mascate, el sultanato de Omán —mediador clave entre ambas partes— anunció la apertura de un corredor temporal cercano a su litoral coordinado con la ONU, aunque posteriormente aclaró que no están previstos peajes de paso, en un aparente giro frente a las consultas previas con Irán sobre los costos de gestión del estrecho.
El memorando de entendimiento, suscrito el 15 de junio, establecía que Irán emplearía sus “mejores esfuerzos” para garantizar la navegación segura sin cobro durante 60 días y que trabajaría con Omán en la administración futura de la vía. Sin embargo, la reanudación de las hostilidades y las advertencias iraníes sobre rutas no autorizadas han frenado la recuperación del tráfico, que antes del inicio de la guerra, el 28 de febrero, oscilaba entre 130 y 140 buques diarios. Analistas en centros de inteligencia marítima europeos señalan que la exigencia de Teherán de que los barcos utilicen el corredor norte —más estrecho y de navegación compleja— limita estructuralmente la capacidad de retorno a la normalidad, mientras que la ruta recomendada por la Organización Marítima Internacional, en el centro del estrecho, sigue siendo evitada por el temor a minas navales.
El futuro de la administración del estrecho se perfila como uno de los principales escollos en las negociaciones. Irán y Omán celebraron la primera reunión del Comité Conjunto de Ormuz, en la que, según el viceministro iraní de Exteriores, Kazem Gharibabadi, se intercambiaron puntos de vista sobre la gestión futura. Paralelamente, Trump anunció en redes sociales que Teherán había solicitado un encuentro en Doha para el martes, pero el portavoz de la cancillería iraní, Esmaeil Baghaei, negó que hubiera conversaciones programadas. El precio del crudo Brent, entretanto, subió un 0,92 % hasta los 72,78 dólares por barril, reflejo de la incertidumbre en los mercados energéticos globales. La próxima cita diplomática en Catar y la evolución de los contactos en Mascate definirán si el frágil alto el fuego logra sostenerse más allá del período inicial de 60 días.
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La frágil tregua entre Estados Unidos e Irán se ve puesta a prueba por nuevos ataques a buques en el estrecho de Ormuz, lo que desploma el tráfico comercial y reaviva los temores sobre la seguridad de la vía marítima. Los armadores muestran una cautela creciente y el renovado intercambio de fuego deja al descubierto cuán precaria sigue siendo la estabilidad en este cuello de botella petrolero. El recrudecimiento subraya la determinación de Teherán de afirmar su control y el riesgo real de una escalada mayor.
El tráfico por Ormuz cayó bruscamente tras el impacto de un buque, pero los canales diplomáticos regionales siguen activos, con Irán y Omán discutiendo la gestión del estrecho. El descenso pone de relieve la fragilidad del entendimiento entre Washington y Teherán, aunque hay un optimismo cauteloso de que el diálogo pueda evitar un colapso total. Los Estados del Golfo siguen de cerca la situación, equilibrando la alarma con el pragmatismo.
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