
Wall Street rota de los gigantes tecnológicos a los fabricantes de chips en una corrección de 2,3 billones de dólares
La pérdida de valor de las ‘Siete Magníficas’ en junio coincide con un vuelco del capital hacia los proveedores de infraestructura de IA y con el histórico debut bursátil de SpaceX.
El índice de las ‘Siete Magníficas’ —Microsoft, Nvidia, Alphabet, Apple, Meta, Tesla y Amazon— perdió 2,3 billones de dólares de capitalización en junio, una corrección del 10% que marca un punto de inflexión en la narrativa de la inteligencia artificial. En paralelo, el índice de semiconductores de Filadelfia se disparó un 93% en el primer semestre, su mejor desempeño desde 1999, y fabricantes de memorias como Micron, Intel y Western Digital triplicaron su valor. El dato revela un trasvase de fondos desde las empresas que financian el desarrollo de la IA hacia aquellas que ya facturan por ello.
El mecanismo detrás del giro es una exigencia de rentabilidad inmediata. Tras dos años de euforia, inversores institucionales en Nueva York y Londres han dejado de premiar promesas de ingresos futuros y se concentran en compañías con pedidos firmes. Los grandes proveedores de infraestructura —TSMC, cuya capitalización superó los dos billones de dólares, la neerlandesa ASML, con una revalorización del 60%, y fabricantes de cables y sistemas de refrigeración— capturan el flujo de caja que genera la carrera por construir centros de datos. Desde Seúl, informes de mercado señalan que la escasez de chips de memoria se prolongará al menos hasta 2028, lo que sostiene los márgenes de los productores asiáticos.
Esa misma fiebre por lo tangible explica el comportamiento de la salida a bolsa de SpaceX. La empresa de Elon Musk protagonizó el mayor debut de la historia, con una valoración que superó brevemente a Amazon y Microsoft, y desencadenó volúmenes de negociación récord en plataformas como Charles Schwab y Citadel Securities. Sin embargo, la acción experimentó una volatilidad extrema: subió un 40% en su primera semana, cayó un 17% en la segunda y cerró junio en 164 dólares, muy por debajo de su máximo intradiario de 226 dólares. Analistas en Wall Street interpretan esa oscilación como una señal de que el mercado tolera la incertidumbre sobre la rentabilidad futura solo en empresas que ya dominan un sector, pero castiga con rapidez cualquier desviación de las expectativas.
El contexto más amplio refuerza la tesis de una recalibración, no de un estallido. Las grandes tecnológicas mantienen planes de inversión cercanos al billón de dólares en infraestructura de IA, y el volumen total de ofertas públicas y ventas de acciones en Estados Unidos alcanzó un récord de 251.000 millones de dólares a finales de junio, impulsado por la necesidad de financiar esa expansión. Aun así, desde Fráncfort y Tokio se advierte del riesgo de sobrecalentamiento: el indicador Bull & Bear de Bank of America se sitúa en niveles que históricamente anticipan correcciones, y la mitad de los gestores de cartera encuestados en noviembre de 2025 ya identificaban una burbuja en la IA.
El siguiente hito fáctico será la temporada de resultados del segundo trimestre en julio, cuando las empresas tecnológicas deberán demostrar que sus inversiones en IA generan ingresos proporcionales. Simultáneamente, los mercados observan las decisiones de la Reserva Federal: la posibilidad de nuevas subidas de tipos podría acelerar las colocaciones antes de fin de año, con operaciones previstas como la de SK Hynix por 29.000 millones de dólares y un potencial megaproyecto de Anthropic en octubre.
Cómo la misma historia se cuenta en otros lugares.
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Las llamadas 'Siete Magníficas' acciones tecnológicas han sufrido un brutal ajuste de cuentas, con 2,3 billones de dólares de valor de mercado borrados solo en junio. Los inversores están huyendo de empresas que invierten cientos de miles de millones en infraestructura de IA sin retornos claros, lo que ha provocado un desplome del índice del 10 %. La liquidación refleja un escepticismo creciente sobre si estas apuestas masivas darán fruto algún día.
SpaceX ha tomado por asalto Wall Street tras su histórica salida a bolsa, pulverizando récords de volumen de negociación y desatando una avalancha de interés inversor. El explosivo debut de la acción ha eclipsado la liquidación general del sector tecnológico, con los participantes del mercado apresurándose a lanzar nuevos productos vinculados a los títulos en alza. El entusiasmo en torno a la empresa de Elon Musk marca una nueva era de excitación bursátil.
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