
Moscú suspende vuelos en sus cuatro aeropuertos por una oleada de drones interceptados
Las defensas aéreas rusas derribaron decenas de aeronaves no tripuladas sobre la capital, mientras Kiev reportó víctimas civiles en ataques rusos contra Odesa, Zaporiyia y un buque mercante con bandera panameña.
Los cuatro aeropuertos internacionales de Moscú —Sheremétievo, Domodédovo, Vnúkovo y Zhukovski— suspendieron operaciones durante la madrugada del lunes tras la detección de una nueva ofensiva con drones dirigida contra la capital rusa. Según informó el alcalde Serguéi Sobianin, los sistemas de defensa antiaérea interceptaron al menos 59 aeronaves no tripuladas en el espacio aéreo metropolitano, sin que se reportaran víctimas ni daños materiales de consideración. El Ministerio de Defensa ruso elevó la cifra total de drones neutralizados a 301 en todo el país y en la anexionada península de Crimea durante la noche, en lo que fuentes militares en Moscú describen como una de las incursiones más intensas desde el inicio de la guerra. Las restricciones al tráfico aéreo fueron levantadas horas después, una vez que las autoridades consideraron restablecida la seguridad en la región.
Desde la óptica de Kiev, la multiplicación de ataques con drones contra territorio ruso responde a una estrategia de desgaste logístico y psicológico, centrada en infraestructura energética y militar. Analistas en Bruselas observan que estas operaciones buscan trasladar el conflicto al interior de Rusia y erosionar la percepción de invulnerabilidad de la capital. El episodio se produce apenas días después de que un dron impactara contra la única refinería de petróleo de Moscú, un golpe que, según fuentes del sector energético, afectó temporalmente el suministro de combustible en la región. En paralelo, las autoridades ucranianas denunciaron que un ataque ruso con misil balístico Iskander contra la región de Odesa alcanzó una instalación agrícola, provocando un incendio de vehículos y tanques de almacenamiento, con saldo de un muerto y tres heridos.
El intercambio de hostilidades tuvo repercusiones directas sobre la navegación civil en el mar Negro. La Armada ucraniana informó que un dron ruso impactó al carguero de bandera panameña Victress, de propiedad turca, cuando se dirigía a puerto ucraniano. El ataque causó la muerte de un tripulante de nacionalidad egipcia y obligó a los ocho marinos restantes —entre ellos ciudadanos turcos e indios— a evacuar en una balsa salvavidas. El viceprimer ministro Oleksiy Kuleba confirmó que la embarcación sufrió daños estructurales graves y perdió su navegabilidad. Desde Ankara, expertos en seguridad marítima advierten que la reiteración de este tipo de incidentes contra buques mercantes agrava los riesgos para las rutas de exportación de granos y otros productos, en un contexto ya tensionado por el fin del acuerdo de corredor humanitario.
En el plano regional, la administración de Sebastopol, en Crimea, canceló todos los actos públicos al aire libre y ordenó mantener apagado el alumbrado público, al tiempo que restringió la venta de combustible a la población y a empresas privadas, limitando el suministro a los servicios esenciales y de seguridad. Esta medida, según fuentes locales, es consecuencia directa de los ataques ucranianos contra las rutas de abastecimiento y las instalaciones energéticas de la península, que han generado una crisis de combustible. Mientras tanto, en el noreste de Ucrania, un bombardeo ruso con drones en la región de Sumy mató a tres miembros de una misma familia —un adolescente, su padre y su abuela— y dejó heridos a la madre y a dos hermanos, de acuerdo con la fiscalía regional.
El dossier de los ataques recíprocos con aeronaves no tripuladas se mantiene abierto y sin visos de distensión. Desde la perspectiva de Moscú, las incursiones ucranianas contra la capital y la península de Crimea constituyen una escalada que justifica la continuación de la “operación militar especial”. Para Kiev y sus aliados occidentales, se trata de una respuesta legítima frente a la agresión rusa. Observadores en América Latina y España siguen con atención el impacto de estos desarrollos sobre los mercados energéticos y la seguridad alimentaria global, en un conflicto que, tras más de dos años, no registra avances diplomáticos concretos.
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Los cuatro aeropuertos de Moscú fueron cerrados temporalmente después de que las defensas aéreas derribaran decenas de drones ucranianos que se dirigían hacia la capital. El alcalde describió una oleada de ataques sin precedentes recientes, mientras los bombardeos rusos seguían causando víctimas civiles en Ucrania.
Moscú derribó casi 60 drones y suspendió brevemente los vuelos en sus aeropuertos, mientras ataques rusos en Ucrania mataron a cinco personas. Ambas partes informaron de daños y víctimas en una escalada mutua de incursiones aéreas.
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