
Israel rechaza el pronóstico de Trump y condiciona su retirada de Líbano al desarme total de Hezbollah
El ministro de Defensa israelí afirmó que su país no necesita permiso para permanecer en la zona de seguridad, en abierto contraste con la expectativa de Washington de una pronta desescalada.
La declaración del ministro de Defensa israelí, Israel Katz, negando cualquier retirada inminente del sur de Líbano marcó este jueves un nuevo punto de fricción con la Casa Blanca. Katz respondió directamente a las palabras del presidente estadounidense Donald Trump, quien un día antes había asegurado en Ankara que Israel “quiere” replegar sus tropas. “No pedimos permiso a nadie para entrar en Líbano y no necesitamos permiso para quedarnos”, afirmó Katz, subrayando que las fuerzas israelíes permanecerán en la autodenominada zona de seguridad hasta que Hezbollah sea completamente desarmado y la amenaza sobre las comunidades del norte de Israel desaparezca.
Desde Washington, la administración Trump había proyectado un escenario de distensión. Durante la cumbre de la OTAN en la capital turca, el mandatario vinculó la posible retirada a los acuerdos que, según dijo, Israel y Líbano están firmando “por primera vez en muchos años”. Sin embargo, en Jerusalén, tanto Katz como el primer ministro Benjamín Netanyahu insisten en que la presencia militar no tiene fecha de caducidad. Netanyahu llegó a afirmar que algunas aldeas cristianas del sur libanés han solicitado protección israelí frente a Hezbollah, mientras que Katz precisó que la franja de seguridad está “limpia de residentes e infraestructura terrorista”. Fuentes próximas al gobierno israelí sostienen que esta postura cuenta con el respaldo del mando central estadounidense (CENTCOM) y se ampara en el anexo militar del acuerdo marco firmado a finales de junio.
Ese acuerdo, auspiciado por Estados Unidos, prevé un desarme progresivo de Hezbollah y una retirada israelí escalonada que comenzaría por dos zonas piloto. No obstante, el grupo chií libanés lo ha rechazado de plano. El secretario general de Hezbollah, Naim Qassem, calificó el texto de lesivo para los intereses libaneses y advirtió que “no pasará ni una sola cláusula”. En paralelo, fuentes cercanas a la organización señalaron a la prensa israelí que la calma actual en la frontera es una prueba deliberada para evidenciar que es Israel quien obstaculiza la aplicación del entendimiento. Mientras tanto, las operaciones militares israelíes continúan: esta madrugada se registraron explosiones controladas en la localidad de Al-Jiam y fuego de artillería en las afueras de Deir Sirian, según reportes de la agencia oficial libanesa.
El expediente diplomático sigue abierto. Está previsto que los equipos negociadores de Israel y Líbano se reúnan en Roma los días 14 y 15 de julio para abordar los aspectos técnicos del despliegue del ejército libanés y la verificación del desarme. El embajador israelí en Washington adelantó una propuesta para que Estados Unidos evalúe a las unidades castrenses libanesas y certifique la ausencia de elementos de Hezbollah. Además, la Casa Blanca ha invitado al presidente libanés, Joseph Aoun, a una visita oficial el 21 de julio, donde se espera que la integridad territorial del Líbano y el respaldo a su soberanía centren la agenda. Desde Beirut, analistas advierten que sin un mecanismo verificable de desarme, la presencia militar israelí corre el riesgo de cronificarse, alimentando un statu quo que ninguna de las partes reconoce como definitivo.
| Prensa israelí | +0.30 | aligned |
|---|---|---|
| Prensa árabe Levante-Magreb | −0.50 | critical |
| Prensa iraní y afín | −0.60 | critical |
| Prensa atlántica / anglosfera | 0.00 | neutral |
Israel asserts its sovereign right to remain in Lebanon to protect its citizens, rejecting any external interference.
It presents Hezbollah as an existential and ineradicable threat, thereby justifying the military presence as a necessary and non-negotiable self-defense measure.
Omits the Israeli ambassador's statements to the UN suggesting a long-term withdrawal.
The Israeli government systematically violates Lebanese sovereignty and international agreements, refusing any compromise.
It frames the Israeli presence as a violation of international law and ongoing negotiations, delegitimizing Israel's position through the language of 'violations' and 'infiltrations'.
Does not report Trump's statement that he believes Israel will withdraw.
The Zionist regime shows its true aggressive and provocative nature, rejecting any external authority.
It portrays Israel as an irrational and belligerent actor that defies even its main ally, reinforcing the narrative of a permanent threat to the region.
Does not mention Trump's statements indicating a possible Israeli withdrawal.
Israel sends mixed signals: on one hand Katz's hard line, on the other the ambassador's caution at the UN.
It juxtaposes two divergent official Israeli statements to suggest that the final position is still evolving and that Katz's words may not be definitive.
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