
Trump se apropia del podio en la celebración de España en el Mundial 2026
El presidente estadounidense permaneció en el estrado durante el alzamiento de la Copa, generando una escena de incomodidad que opacó el triunfo español por 1-0 ante Argentina en la prórroga.
España conquistó su segunda Copa del Mundo al vencer 1-0 a Argentina en la final disputada en el MetLife Stadium de Nueva Jersey. Un solitario gol de Ferran Torres en el minuto 106 de la prórroga desequilibró un duelo cerrado y físico, en el que la Albiceleste terminó con diez hombres por la expulsión de Enzo Fernández en el tiempo reglamentario. La Roja, que apenas encajó un gol en todo el torneo, dominó la posesión y generó las ocasiones más claras, frustrando el intento de Lionel Messi de revalidar el título logrado cuatro años antes.
La ceremonia de entrega de trofeos, sin embargo, desvió la atención del mérito deportivo. Donald Trump, que acompañaba al presidente de la FIFA Gianni Infantino, fue recibido con una sonora pitada al pisar el césped. Tras entregar las medallas y el trofeo al capitán Rodri, el mandatario estadounidense se negó a abandonar el podio mientras los jugadores españoles se disponían a alzar la Copa. Infantino intentó conducirlo fuera del encuadre en repetidas ocasiones, pero Trump permaneció en el borde del estrado, llegando a esbozar su característico “baile Trump” ante los campeones. Rodri también le indicó con un gesto que se apartara, pero el presidente se mantuvo en la foto oficial del equipo.
La escena recordó a lo sucedido un año antes en el mismo escenario, cuando Trump irrumpió en la celebración del Chelsea en el Mundial de Clubes. En esta ocasión, el presidente llegó al estadio en el helicóptero Marine One y siguió el partido desde un palco blindado junto a Melania Trump e Infantino. Antes del encuentro, había expresado su preferencia por Argentina debido a Messi y a su relación con Javier Milei, aunque tras la final admitió que “España jugó mejor”. El torneo también fue escenario de otras injerencias: Trump telefoneó a Infantino para pedir la revisión de la tarjeta roja al delantero estadounidense Folarin Balogun, suspensión que finalmente fue levantada.
Desde la óptica de Madrid, la presencia de Trump fue interpretada como una intromisión que deslució un momento histórico para el fútbol español, mientras que analistas en Buenos Aires subrayaron la paradoja de que el mandatario, que había mostrado simpatía por Milei, acabara eclipsando la derrota argentina. En medios europeos se destacó la frialdad de Infantino al tratar de reconducir la situación sin éxito, y en Norteamérica se leyó el episodio como una muestra más de la personalización del poder que caracteriza al trumpismo. La pitada del público, medible en decibelios, reflejó un malestar que trascendió lo deportivo.
Con este triunfo, España suma su segundo entorchado mundial, dieciséis años después del obtenido en Sudáfrica 2010, y frustra la cuarta corona argentina, que habría igualado a Italia en el palmarés histórico. Para Messi, a sus 39 años, fue con toda probabilidad su última aparición en una Copa del Mundo, cerrando un ciclo sin el broche soñado. La próxima cita del fútbol de selecciones queda ahora a la espera de la asignación de la sede para 2030, mientras la imagen de un presidente negándose a ceder el protagonismo seguirá asociada a esta final.
| Prensa atlántica / anglosfera | −0.50 | critical |
|---|---|---|
| Prensa del Golfo árabe | +0.20 | neutral |
| Prensa india y del sur de Asia | −0.70 | critical |
El comportamiento de Trump en la ceremonia del Mundial fue inapropiado e irrespetuoso; los abucheos de la multitud y la petición de apartarse muestran que el público rechaza la interferencia política en el deporte.
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