
El crédito al consumo se desploma en Argentina mientras México marca récords hipotecarios
La contracción real de los pagos con tarjeta en el país sudamericano contrasta con la expansión del financiamiento para vivienda en la segunda economía latinoamericana, en un contexto global de creciente morosidad y dependencia del plástico.
El uso de tarjetas de crédito y débito en Argentina registró en los últimos meses un derrumbe que altera el perfil de los pagos minoristas. Según el informe del Banco Central, las transacciones con débito cayeron un 7% interanual en cantidades y un 13,9% en volumen, mientras que las compras con tarjeta de crédito se contrajeron un 6% en operaciones y un 13,3% en montos reales. El descenso más pronunciado se produjo en el pago en cuotas, que se desplomó un 19,4%, un indicador de que los hogares evitan endeudarse a plazos o han perdido acceso a esa financiación. En paralelo, las transferencias cuenta a cuenta ya representan más de la mitad de los pagos minoristas, desplazando al plástico como instrumento cotidiano.
El retroceso tiene raíces múltiples. La morosidad de las familias trepó al 12,1% y se concentra en préstamos personales y tarjetas, lo que activa bloqueos y bajas de plásticos por parte de los bancos cuando un cliente no cubre el mínimo en dos resúmenes consecutivos. Analistas en Buenos Aires señalan que la combinación de inflación elevada, caída del consumo masivo y endurecimiento de la refinanciación está dejando a segmentos crecientes de la población fuera del sistema de crédito formal. Aunque en junio las compras con tarjeta de crédito mostraron un leve repunte mensual del 0,6% en términos reales —impulsado por promociones bancarias y cuotas sin interés de hasta 18 meses—, el primer semestre acumula una contracción real del 7,6% en el saldo financiado, lo que revela que la mejora es aún insuficiente para revertir la tendencia.
El panorama contrasta con lo que sucede en México, donde el crédito hipotecario alcanzó en mayo un saldo sin precedentes de 1,513 billones de pesos, un crecimiento real del 1% interanual. La cartera, impulsada tanto por vivienda media y residencial como por el segmento de interés social, se ha mantenido al alza a pesar de las elevadas tasas de interés derivadas de la política restrictiva del Banco de México. La morosidad en este segmento es de apenas el 3,2%, muy por debajo de otros tipos de crédito al consumo, lo que explica que la banca lo conserve como producto prioritario. Desde la óptica de Ciudad de México, la demanda de financiamiento para adquisición de vivienda refleja una confianza de los hogares que no se ha quebrado, incluso en un entorno de tipos altos.
En otras latitudes, las señales son mixtas. En Rusia, la emisión de créditos minoristas creció un 50% interanual en el primer semestre, con las hipotecas como principal motor, en parte por el adelantamiento de operaciones ante el endurecimiento de las condiciones de los programas subsidiados previsto para octubre. En Estados Unidos y la India, en tanto, los análisis de consultoras y medios especializados advierten sobre el riesgo de que las tarjetas de crédito se conviertan en un recurso de subsistencia mensual y no de conveniencia, lo que dispara los saldos impagos y la carga de intereses. El próximo hito para calibrar la salud del crédito al consumo en América Latina serán los informes de morosidad del segundo semestre y las decisiones de los bancos centrales de Argentina y México sobre sus tasas de referencia, que definirán el costo y la disponibilidad del financiamiento para los hogares.
| Prensa rusa y CEI | +0.90 | aligned |
|---|---|---|
| Prensa atlántica / anglosfera | −0.70 | critical |
| Prensa india y del sur de Asia | −0.60 | critical |
Russia celebrates the mortgage boom as a sign of economic vitality and successful housing policies.
Uses statistical data from bank sources to present growth as a natural and positive phenomenon, omitting the risk of over-indebtedness.
Does not mention the possible increase in household debt or future default risk, unlike coverage from other blocs that highlight the dangers of credit.
Western consumers are warned: credit card debt is a trap that requires immediate action.
Creates a sense of urgency by describing high interest rates and the difficulty of minimum payments, pushing the reader to seek solutions.
Does not consider the possibility that some consumers may manage debt responsibly, nor does it compare with credit situations in other countries.
India warns: using credit cards out of necessity is a red flag of financial stress.
Adopts a moralistic tone, distinguishing between convenient use and dependence, and offers practical advice to avoid debt.
Does not discuss the macroeconomic reasons for credit dependence, such as wage stagnation, which could explain the phenomenon.
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