
La actividad económica se frena en Asia y África mientras los alimentos se abaratan en Europa
Los PMI de Bangladés y Egipto registraron fuertes caídas en junio, mientras que en Suecia los precios de los alimentos siguieron bajando y en Brasil la inflación mayorista se contrajo.
El índice de gestores de compras (PMI) de Bangladés se desplomó 9,9 puntos en junio, hasta 52,9, y el de Egipto cayó a 46,0, su nivel más bajo en casi tres años y medio, lo que señala una desaceleración abrupta de la actividad económica en ambas regiones. En contraste, los precios de los alimentos en Suecia continuaron su tendencia a la baja, con una caída mensual del 0,2% que acumula un descenso del 6% desde enero, mientras que en Brasil el índice general de precios IGP-DI retrocedió un 0,79% en el mismo mes, arrastrado por la contracción de las materias primas.
Desde la óptica de Daca, el fuerte retroceso del PMI —aún en zona de expansión— se atribuye al largo feriado del Eid, el inicio del monzón y la caída de la demanda posfestiva. La agricultura y los servicios mantuvieron el crecimiento, pero la manufactura y la construcción entraron en contracción, con índices de 48,8 y 40,2 respectivamente. En El Cairo, la encuesta de S&P Global refleja que el sector privado no petrolero acumula seis meses por debajo del umbral de 50, lastrado por restricciones de liquidez, escasez de materias primas y el impacto del conflicto regional en las cadenas de suministro y los costos.
En el norte de Europa, la consultora Matpriskollen, con sede en Estocolmo, vincula la persistente caída de los precios de los alimentos a la rebaja del IVA aplicada en abril y a la fuerte presión sobre los proveedores para contener alzas. Las mayores bajas se observan en frutas, lácteos y quesos, aunque la carne de vacuno registra incrementos. En Brasil, la Fundación Getulio Vargas detalla que el índice de precios al productor (IPA) cayó un 1,36% intermensual, con un desplome del 3,19% en materias primas brutas, mientras que el IPC al consumidor moderó su avance al 0,36% y los costos de construcción subieron un 0,78%, impulsados por la mano de obra.
Los efectos sobre los agentes económicos son dispares. Los consumidores suecos se benefician de una cesta de la compra más barata, aunque sin señales de nuevas alzas. En Bangladés, las empresas manufactureras y constructoras redujeron producción y empleo, mientras que los agricultores mantuvieron la expansión por décimo mes consecutivo. En Egipto, casi el 27% de las firmas encuestadas reportó una caída de ventas, la más rápida desde noviembre de 2022, y se aceleró la acumulación de inventarios ante expectativas de nuevos aumentos de precios y disrupciones en el suministro.
De cara a los próximos meses, el informe del PMI bangladesí anticipa que la manufactura retornará a la expansión, y los empresarios egipcios se muestran relativamente optimistas sobre la producción futura, a la espera de un menor impacto del conflicto regional y de apoyos gubernamentales. En Suecia, la atención se centra en si el efecto de la rebaja fiscal se mantendrá, mientras que en Brasil la inflación acumulada en doce meses (3,59%) se sitúa dentro de las proyecciones de los analistas, a la espera de los datos de julio para confirmar la trayectoria de los precios.
| Prensa europea continental | +0.20 | neutral |
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| Prensa latinoamericana | 0.00 | neutral |
| Prensa del Golfo árabe | −0.40 | critical |
Sweden celebrates falling food prices as a success of fiscal policy, benefiting households.
The mechanism isolates the positive deflation data from the global context, presenting it as a virtuous national outcome.
The article omits comparison with contraction in Egypt and deflation in Brazil, which might suggest a more complex global trend.
Brazil frames the monthly deflation as a normal statistical adjustment, without alarm.
The mechanism normalizes the negative figure by comparing it to expectations and the annual context, dampening any potential concern.
The article omits comparison with contraction in Egypt and deflation in Sweden, which might suggest a global trend.
Egypt is portrayed as suffering a prolonged crisis, with the private sector in distress.
The mechanism emphasizes the duration and depth of the decline, using the multi-year low comparison to amplify the sense of urgency.
The article omits the context of deflation in Sweden and Brazil, which might offer a less gloomy global picture.
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