
El dólar se afianza a nivel global y recalibra las proyecciones cambiarias de América Latina
La divisa estadounidense se aprecia frente a las monedas de la región, mientras en Argentina el mercado corrige al alza sus estimaciones para fin de año y el peso colombiano se destaca por su fortaleza.
El dólar estadounidense inició la jornada del martes 7 de julio de 2026 con un sesgo de fortalecimiento generalizado, impulsado por la expectativa de que la Reserva Federal mantenga elevados los tipos de interés durante un período prolongado. Operadores en Ciudad de México reportaron que las apuestas netas largas en dólar alcanzaron casi 40.000 millones de dólares al cierre de junio, el nivel más alto en más de una década según datos de la Comisión de Comercio de Futuros de Productos Básicos (CFTC). Este entorno presionó al peso mexicano, que se depreció un 0,65% hasta las 17,50 unidades por dólar, mientras el rendimiento del bono soberano a 10 años se mantenía en 9,03%, reflejando el diferencial de tasas con Estados Unidos.
En Argentina, la multiplicidad de tipos de cambio mostró movimientos acotados pero con una clara tendencia al alza en las proyecciones. El dólar oficial minorista cerró en $1.510 para la venta en el Banco Nación, mientras el blue se ubicó en $1.515, con una brecha de apenas el 2% respecto al oficial. Los dólares financieros —MEP y contado con liquidación— operaron en $1.525 y $1.569 respectivamente, y el dólar tarjeta, recargado con un 30% de impuesto país y un 30% de percepción de ganancias, se mantuvo como el más caro en $1.963. Desde Buenos Aires, el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central, difundido el lunes, reveló que la mediana de las proyecciones de consultoras y entidades financieras ubica el tipo de cambio nominal en $1.673 para diciembre de 2026, una corrección al alza de $35 respecto al sondeo anterior. Los analistas locales atribuyen el ajuste a la menor liquidación de divisas del sector agropecuario y a un ritmo más lento de acumulación de reservas, factores que introducen una pendiente más pronunciada en la trayectoria esperada del dólar para el segundo semestre.
En contraste, el peso colombiano se apreció hasta los 3.362 pesos por dólar, acumulando una caída de más de 1.000 pesos desde enero de 2025. Analistas en Bogotá vinculan esta fortaleza a tres factores: la sorpresiva suba de 75 puntos básicos de la tasa de intervención del Banco de la República hasta el 12%, que amplió el diferencial frente a la Fed; el dato de empleo estadounidense por debajo de lo esperado, que debilitó al dólar globalmente; y la llegada de capitales atraídos por un gobierno calificado como promercado y por la reactivación de sectores como el minero-energético. En Venezuela, el bolívar continuó su acelerado deterioro: el dólar oficial se ubicó en 675 bolívares, acumulando una variación de +123,95% en lo que va de 2026, mientras que en Uruguay y Nicaragua las monedas registraron depreciaciones moderadas, con el dólar a 40,24 pesos uruguayos y 36,79 córdobas respectivamente.
En el mercado nigeriano, la naira mostró un desempeño mixto. La cotización oficial en el Nigerian Foreign Exchange Market se mantuvo estable en torno a 1.367,29 nairas por dólar, mientras que en el mercado paralelo se debilitó ligeramente hasta aproximadamente 1.400 nairas, con una brecha contenida de unos 33 nairas. Fuentes del mercado en Lagos señalaron que la demanda persistente de divisas fuera de la ventana oficial y la evolución de los ingresos petroleros seguirán marcando el pulso de la moneda. En el cruce de divisas europeas, el euro cotizó a 1,1431 dólares, con una caída interanual del 1,8%, y el rublo ruso se depreció un 11,23% frente al euro en el último año, cotizando a 87,653 rublos por euro. La próxima divulgación de las minutas de la Fed y los datos de inflación argentina de junio, que el mercado proyecta en torno al 2%, se perfilan como los próximos hitos que podrían redefinir las posiciones cambiarias en los mercados emergentes.
| Prensa latinoamericana | −0.20 | neutral |
|---|---|---|
| Prensa africana subsahariana | +0.10 | neutral |
Los mercados latinoamericanos registran un dólar fortalecido que presiona a las monedas locales, con múltiples tipos de cambio que evidencian una creciente fragmentación.
La multiplicación de los tipos de cambio (oficial, blue, MEP, tarjeta) crea la impresión de una presión generalizada e incontrolable, amplificando la percepción de vulnerabilidad.
No se menciona la estabilidad de otras monedas emergentes como el naira nigeriano, que podría atenuar la alarma.
El Banco Central de Nigeria mantiene la estabilidad del naira mediante intervenciones específicas, mientras que el mercado paralelo refleja una demanda residual.
El contraste entre la tasa oficial estable y el leve debilitamiento paralelo sugiere un control efectivo, normalizando la tensión como manejable.
No se menciona la presión generalizada sobre las monedas latinoamericanas, lo que mostraría un panorama más amplio de debilidad de las emergentes.
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