
EE.UU. e Irán pactan una hoja de ruta de 60 días y crean canales de comunicación para Ormuz y Líbano
La primera ronda de negociaciones en Suiza concluyó con un mecanismo para evitar incidentes en el estrecho y una célula de desconflicción en Líbano, mientras las partes mantienen posiciones divergentes sobre el alivio de sanciones y la presencia militar israelí.
La primera ronda de conversaciones de alto nivel entre Estados Unidos e Irán, celebrada en el complejo suizo de Bürgenstock con la mediación de Catar y Pakistán, concluyó con la adopción de una hoja de ruta para alcanzar un acuerdo definitivo en un plazo de 60 días. Según el comunicado conjunto emitido por los mediadores, las delegaciones acordaron establecer una línea de comunicación directa para prevenir incidentes y garantizar el tránsito seguro de buques comerciales por el estrecho de Ormuz, así como la creación de una “célula de desconflicción” que, con participación de las partes y las autoridades libanesas, supervise el cese de las operaciones militares en Líbano. Los equipos técnicos permanecerán en Suiza durante el resto de la semana para continuar las discusiones sobre los detalles de implementación.
Desde la óptica de Washington, la vicepresidencia de JD Vance —que encabezó la delegación estadounidense junto con los enviados especiales Steve Witkoff y Jared Kushner— describió las conversaciones como productivas y subrayó la voluntad de “pasar página” en la relación bilateral si Irán abandona sus ambiciones nucleares y su papel como factor de inestabilidad regional. No obstante, la Casa Blanca mantuvo una línea dual: mientras los negociadores en Suiza buscaban avances, el presidente Donald Trump lanzó advertencias públicas en las que amenazó con reanudar los ataques contra Irán si no contenía a sus “proxies” en Líbano y llegó a plantear la posibilidad de que EE.UU. asumiera el control del estrecho de Ormuz e impusiera peajes. Fuentes diplomáticas iraníes confirmaron que la delegación de Teherán abandonó temporalmente la sala de negociaciones en protesta por esas declaraciones, aunque el diálogo continuó de forma indirecta a través de los mediadores. El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, afirmó en redes sociales que se había logrado un “progreso importante”, incluyendo exenciones para las exportaciones de petróleo y productos petroquímicos, el levantamiento del bloqueo naval, la liberación de parte de los activos congelados y el lanzamiento de un plan de reconstrucción para Irán, extremos que el comunicado oficial de los mediadores no recogió de forma explícita.
El entendimiento se inscribe en el memorando de 14 puntos firmado la semana anterior, que prorrogó un frágil alto el fuego vigente desde abril y fijó el objetivo de poner fin a las hostilidades en todos los frentes, incluido el Líbano. La reapertura del estrecho de Ormuz —por donde transita cerca del 20 % del suministro mundial de petróleo— y el alivio de las sanciones constituyen los ejes inmediatos del proceso. Tras el anuncio, los precios del crudo Brent retrocedieron hasta situarse por debajo de los 80 dólares por barril, aliviando temporalmente las presiones sobre los mercados energéticos globales que analistas en América Latina seguían con atención por su impacto en las cadenas de suministro y la inflación.
El expediente libanés emerge como la primera prueba de viabilidad del esquema. Israel no es parte del memorando y su primer ministro, Benjamin Netanyahu, insistió en que las tropas israelíes permanecerán en el sur del Líbano “el tiempo que sea necesario”, mientras que Hezbolá rechaza cualquier presencia militar israelí más allá de la frontera. Desde Beirut, la presidencia libanesa mantuvo contactos con Vance y Kushner para consolidar la tregua, pero la creación de la célula de desconflicción con participación directa de Irán genera recelos en sectores políticos libaneses que defienden mantener el expediente nacional separado de la negociación más amplia entre Washington y Teherán. El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, advirtió que las amenazas no tendrían efecto y que las fuerzas armadas iraníes estaban preparadas para responder. Las discusiones técnicas continuarán durante los próximos días, mientras el reloj de los 60 días para un eventual acuerdo definitivo —que deberá abordar el programa nuclear iraní, el alcance del alivio de sanciones y las garantías de seguridad regional— ya está en marcha.
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Las conversaciones entre Estados Unidos e Irán en Suiza comenzaron bajo alta tensión: Trump amenazó con nuevos ataques militares mientras Teherán cerró el estrecho de Ormuz. Aunque los mediadores anunciaron una hoja de ruta de 60 días, las negociaciones quedaron eclipsadas por las amenazas mutuas y el cierre. La atención sigue centrada en el riesgo de escalada más que en los avances diplomáticos.
La primera ronda de conversaciones de alto nivel entre Irán y Estados Unidos terminó con avances alentadores y un ambiente positivo. A pesar de las amenazas de Trump de destruir Irán, los mediadores informaron de buenos resultados, incluida una línea de comunicación para evitar incidentes en Ormuz y una unidad de gestión de conflictos para el Líbano. Las negociaciones técnicas continúan, con una hoja de ruta de 60 días hacia un acuerdo final.
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