
Vance afirma que Irán aceptó el regreso de inspectores nucleares; Teherán lo desmiente
La primera ronda de conversaciones directas en Suiza concluyó con una hoja de ruta hacia un acuerdo definitivo en 60 días, pero con versiones contrapuestas sobre el acceso de la OIEA.
La primera ronda de negociaciones directas entre Estados Unidos e Irán, celebrada el domingo y la madrugada del lunes en el complejo alpino de Bürgenstock (Suiza), concluyó con un comunicado conjunto de los mediadores —Pakistán y Catar— que anuncia una «hoja de ruta hacia un acuerdo definitivo en un plazo de 60 días». Sin embargo, el resultado quedó marcado por narrativas divergentes: el vicepresidente estadounidense, J.D. Vance, aseguró que Teherán «ha accedido a invitar de nuevo a los inspectores del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) a su país», mientras que el portavoz de la cancillería iraní, Esmaeil Baqaei, afirmó que «no se negoció la cuestión nuclear» y que Irán no aceptó «ningún nuevo compromiso» en la cita.
Desde Washington, Vance calificó el eventual retorno de los inspectores —ausentes desde los bombardeos de junio de 2025— como «un hito importante» y «el primer paso hacia la desnuclearización permanente» de Irán. Añadió que el estrecho de Ormuz «está abierto» y que se acordaron mecanismos para mantener la seguridad de la vía marítima, vital para el tránsito mundial de petróleo y gas. Asimismo, sugirió que los activos iraníes congelados podrían liberarse para la compra de soja, maíz y trigo estadounidenses, una propuesta atribuida a Jared Kushner, asesor presidencial. Por su parte, Teherán insistió en que la reunión del domingo sirvió únicamente para «presentar las posiciones de cada lado» y que las discusiones formales no comenzarán hasta que se implementen puntos del memorando de entendimiento firmado la semana pasada, entre ellos la liberación de fondos y exenciones de sanciones para la venta de crudo. El canciller Abbas Araghchi advirtió que la «célula de desconflicto» para el Líbano será «la primera prueba real» de los avances.
El comunicado de los mediadores detalló la creación de un Comité de Alto Nivel para la supervisión política del proceso, una línea de comunicación para evitar incidentes en Ormuz y una célula de coordinación entre Estados Unidos, Irán y las autoridades libanesas con el fin de poner fin a las operaciones militares en el Líbano, donde los enfrentamientos entre Israel y Hezbolá han puesto en riesgo la tregua. La guerra, desencadenada a finales de febrero por ataques estadounidenses e israelíes contra Irán y su posterior respuesta con misiles y el cierre del estrecho, dejó un alto el fuego frágil que el memorando preliminar busca consolidar. En ese contexto, la OIEA estima que Irán posee unos 440 kilogramos de uranio enriquecido al 60 %, material cuyo paradero no ha podido verificar desde que Teherán suspendió la cooperación tras los ataques de junio de 2025. El antecedente del acuerdo nuclear de 2015 (JCPOA), del que Washington se retiró en 2018 durante el primer mandato de Donald Trump, pesa sobre las conversaciones actuales.
Las negociaciones técnicas continuarán durante el resto de la semana en Bürgenstock, mientras la delegación iraní de alto nivel regresó a Teherán. El Departamento del Tesoro estadounidense emitió una licencia que permite a Irán exportar petróleo y productos petroquímicos hasta el 21 de agosto, como parte de las medidas de alivio temporal. El plazo de 60 días fijado por la hoja de ruta corre desde la firma del memorando, y los mediadores confían en que el mecanismo de desconflicto en Líbano pueda estabilizar el frente más volátil. La siguiente fase dependerá de que las partes traduzcan los principios acordados en compromisos verificables sobre el programa nuclear, las sanciones y la seguridad regional.
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El vicepresidente estadounidense anunció que Irán aceptó permitir el regreso de los inspectores del OIEA, presentándolo como un paso importante. Sin embargo, Teherán negó de inmediato haber discutido inspecciones, dejando al descubierto una brecha entre la narrativa estadounidense y las declaraciones iraníes. La prensa latinoamericana recoge ambas versiones, sembrando dudas sobre el progreso real.
El vicepresidente Vance declaró que se había sentado una base sólida para un acuerdo final, con Irán aceptando readmitir a los inspectores nucleares. Desestimó las quejas iraníes como 'amenazas y lloriqueos', enfatizando que EE.UU. avanza en las conversaciones técnicas y los mecanismos para los activos congelados. El tono es de un optimismo decidido, dejando de lado las objeciones de Teherán.
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