
CDMX blinda la ciudad con 7,500 policías y Ley Seca para el México-Chequia del Mundial 2026
La capital despliega un operativo de movilidad y seguridad sin precedentes mientras la Selección Mexicana, líder del Grupo A, busca sellar su pase perfecto ante una República Checa obligada a ganar.
La Ciudad de México se transformó en una fortaleza logística horas antes de que el balón echara a rodar en el Estadio Ciudad de México. Con 7,500 elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana y 720 integrantes de la fuerza de tarea conjunta desplegados en el coloso de Santa Úrsula, el Fan Fest del Zócalo y Paseo de la Reforma, las autoridades capitalinas activaron un dispositivo que incluye suspensión de clases, extensión del transporte público hasta la madrugada y la aplicación de la Ley Seca en el corazón de la metrópoli. La medida, calificada por analistas en la capital como la mayor movilización preventiva del torneo, responde a la confluencia de un partido definitorio y la memoria de los festejos masivos que hace apenas unos días dejaron 40 toneladas de basura sobre el asfalto tras la victoria ante Corea del Sur.
El encuentro, que cierra la fase de grupos del Grupo A, enfrenta a dos selecciones con realidades opuestas. México llega con seis puntos, cero goles en contra y la clasificación prácticamente asegurada, mientras que República Checa, con un empate y una derrota, necesita un triunfo para mantenerse con vida en el torneo. Desde la óptica de los analistas deportivos mexicanos, el combinado nacional parte como favorito, pero la urgencia checa convierte el duelo de las 19:00 horas en una prueba de carácter para ambos. El Estadio Ciudad de México, que albergará dos encuentros más de eliminación directa, se convierte así en el escenario de una noche que puede confirmar la solidez del proyecto mexicano o desatar una celebración contenida.
Para contener cualquier desborde, el Gobierno de la Ciudad de México trazó un perímetro de seguridad con tres cinturones alrededor del Zócalo, donde 3,275 policías vigilan los cinco accesos al Fan Fest y realizan revisiones aleatorias de bolsas para inhibir el ingreso de alcohol. La Ley Seca, vigente desde las 15:00 horas del miércoles hasta las 07:00 del jueves, abarca el perímetro A del Centro Histórico y las colonias Centro, Tabacalera, Juárez, San Rafael y Cuauhtémoc; solo se permite el consumo en copeo dentro de restaurantes y establecimientos autorizados. Las sanciones por incumplimiento van de 351 a 2,500 Unidades de Medida y Actualización para comercios, y multas de hasta 3,519 pesos o arrestos de 36 horas para ciudadanos. En paralelo, la Secretaría de Gobierno instaló módulos de atención en avenidas como Imán, Santa Úrsula y Periférico Circuito Azteca para dialogar con colectivos de manifestantes, entre ellos madres buscadoras, y evitar bloqueos que interfieran con el flujo de aficionados.
La movilidad se apoyó en una ampliación coordinada de horarios. El Metro extendió el servicio de las líneas 1, 2 y 3 hasta la 1:00 de la madrugada, con últimas corridas desde terminales a las 00:30 horas, facilitando el retorno desde Tasqueña, donde conecta con el Tren Ligero que llega directo al estadio. El Metrobús operó sus siete líneas con el mismo horario extendido y tarifa única de seis pesos. La Secretaría de Educación Pública suspendió las clases presenciales en todos los niveles de la capital, medida excepcional que no aplicó al resto del país y que buscó reducir la carga vehicular en una jornada donde el perímetro del estadio quedó cerrado a vehículos particulares desde seis horas antes del silbatazo inicial.
Con el Grupo A pendiendo de un hilo, el desenlace deportivo dictará el siguiente capítulo. Si México confirma su dominio, avanzará como primero y jugará el 30 de junio en el mismo escenario ante un tercero de grupo; una derrota, en cambio, podría relegarlo al segundo puesto y alterar el cruce de octavos. Las autoridades, mientras tanto, hicieron un llamado a una celebración responsable y descentralizada, recordando que la fiesta puede multiplicarse en las 12 pantallas dispuestas sobre Reforma sin concentrarse en un solo punto. La ciudad se preparó para el rugido de la grada, pero también para la resaca de una noche que, en el papel, tiene todos los ingredientes para ser recordada.
Cómo la misma historia se cuenta en otros lugares.
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Ciudad de México se blinda para el partido mundialista contra República Checa: 56 mil elementos de seguridad desplegados, transporte público extendido hasta la madrugada y ley seca en el Centro Histórico y las zonas de aficionados. Las autoridades buscan evitar desmanes como los ocurridos tras el triunfo anterior, cuando miles de hinchas ebrios inundaron las calles.
La capital mexicana ha decretado una ley seca en el centro de la ciudad durante el partido México-República Checa, suspendiendo la venta de alcohol en las tiendas desde las 15:00 del 24 de junio hasta la mañana siguiente. Una medida extraordinaria para un evento deportivo que en Europa sería difícil de imaginar.
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