
El Kremlin afirma que solo la disuasión nuclear evita una guerra global, pero no frena los conflictos regionales
Dmitri Peskov sostuvo que el arsenal atómico es el último pilar de estabilidad mundial, aunque admitió que no previene las contiendas locales y que la arquitectura de seguridad internacional se ha erosionado gravemente.
El portavoz de la presidencia rusa, Dmitri Peskov, declaró este miércoles en Moscú que la disuasión nuclear constituye el único mecanismo que protege al mundo de una guerra global. Durante su intervención como moderador en el foro internacional “Lecturas Primakov”, Peskov afirmó que el sistema de seguridad internacional “ha sido seriamente erosionado” y que, en la práctica, “no queda nada salvo la disuasión nuclear” para evitar una conflagración a escala planetaria. Sin embargo, subrayó que este factor “no nos asegura contra los conflictos regionales, cuyo potencial general, lamentablemente, está creciendo”. Las declaraciones se producen en un momento en que el último tratado de control de armas nucleares entre Rusia y Estados Unidos, el Nuevo START, expiró en febrero sin que se haya negociado un reemplazo.
Desde la óptica de Moscú, la parálisis de los mecanismos de seguridad colectiva es prácticamente total. Peskov señaló que ya no existen “palancas” para alcanzar acuerdos globales, ni siquiera para reformar el Consejo de Seguridad de la ONU. En el mismo foro, el vocero presidencial describió una crisis de principios en las relaciones internacionales, aludiendo a fórmulas como “paz mediante la fuerza”, “reglas en lugar de derecho” y “hegemonía en vez de pluralismo”, y citó la frase “I’m your boss today” pronunciada por el presidente estadounidense Donald Trump en la cumbre del G7. En paralelo, el Ministerio de Exteriores ruso ha reiterado que el despliegue de armas nucleares tácticas en Bielorrusia constituye un contrapeso frente a Ucrania y las fuerzas de la OTAN, y que cualquier emplazamiento similar cerca de las fronteras de Rusia o Bielorrusia sería interpretado como una amenaza que exigiría contramedidas.
En las capitales occidentales y en Pekín, las posiciones divergen marcadamente. Analistas en Bruselas y Washington observan con preocupación la recurrente retórica nuclear del Kremlin a lo largo de la ofensiva en Ucrania, calificándola de irresponsable. La expiración del Nuevo START ha eliminado por primera vez en décadas los límites al número de ojivas nucleares desplegadas por las dos mayores potencias atómicas. La administración Trump ha presionado para que un futuro tratado incluya a China, cuyo arsenal, aunque en expansión, es aún muy inferior al ruso o al estadounidense. Pekín ha rechazado públicamente esa exigencia. Moscú, por su parte, condiciona cualquier incorporación de China a que también se sumen los aliados nucleares de Washington, el Reino Unido y Francia. Ambas partes se acusaron mutuamente de incumplir el acuerdo antes de su caducidad.
Observadores latinoamericanos y españoles en el ámbito de la no proliferación advierten que la ausencia de un marco vinculante incrementa la opacidad estratégica y el riesgo de una nueva carrera armamentista. El propio Peskov alertó de que el desarrollo tecnológico hará surgir nuevos tipos de armamento no nuclear que, en el futuro, podrían igualar el poder destructivo de las armas atómicas. La combinación de un vacío jurídico en el control de arsenales, la multiplicación de conflictos regionales y la modernización de las tríadas nucleares —incluida la rusa, según confirmó el presidente Vladímir Putin ante graduados de las academias de defensa— configura un escenario en el que la disuasión global descansa sobre un único pilar cada vez más cuestionado. Por el momento, no hay negociaciones formales en curso para un nuevo tratado que sustituya al Nuevo START, y las condiciones cruzadas entre Moscú, Washington y Pekín mantienen bloqueada cualquier iniciativa de renovación del armazón de seguridad colectiva.
Cómo la misma historia se cuenta en otros lugares.
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Los medios estatales rusos transmiten la valoración del portavoz del Kremlin de que la disuasión nuclear es el único bastión que queda contra una guerra mundial, aunque no impide los conflictos regionales. La narrativa presenta una arquitectura de seguridad internacional en erosión, sin otras palancas de negociación, y apunta a futuras armas no nucleares de poder destructivo comparable.
En el contexto de la guerra de Ucrania, la prensa francesa destaca la declaración del Kremlin de que solo la disuasión nuclear preserva al planeta de una guerra mundial, pero no protege de conflictos regionales con potencial de amenaza creciente. La observación se interpreta como una señal de la fragilidad de la seguridad global y de la ausencia de alternativas creíbles.
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