
Túnez apuesta por Hervé Renard como bombero tras la debacle ante Suecia en el Mundial
La federación tunecina destituye a Sabri Lamouchi después del 5-1 en Monterrey y confía en el técnico francés para enderezar el rumbo hasta el final del torneo, con la puerta abierta a un proyecto duradero.
La participación de Túnez en el Mundial 2026 arrancó con una sacudida sísmica. En la madrugada del lunes, los “Nizar de Cartago” cayeron 5-1 ante Suecia en el estadio de Monterrey, México, en la primera jornada del Grupo 6. La goleada desencadenó una decisión fulminante: la Federación Tunecina de Fútbol anunció el cese inmediato del seleccionador franco-tunecino Sabri Lamouchi, apenas unas horas después del pitido final. Se trata, según coinciden cronistas del mundo árabe, de una de las destituciones más rápidas en la historia de los mundiales. La urgencia llevó a la directiva a activar un plan de contingencia que ya tenía un nombre: Hervé Renard.
El acuerdo se cerró en tiempo récord. El presidente de la federación, Moez Nasseri, confirmó en una llamada con la televisión oficial tunecina que Renard asumiría el cargo “hasta el final del Mundial 2026”, con la posibilidad de negociar una colaboración a largo plazo una vez concluida la participación del equipo. El técnico francés, de 57 años, viajó de inmediato desde París a Monterrey para dirigir su primera sesión de entrenamiento el martes por la tarde. Las condiciones económicas, según el comunicado oficial, serán idénticas a las que disfrutaba su predecesor, una señal de que la federación no escatimó recursos para atraer a un perfil de alto calibre en plena crisis.
Renard no es un desconocido en los pasillos del fútbol mundial. Conocido como “el zorro” por su astucia táctica, el entrenador galo afronta su tercera Copa del Mundo consecutiva al frente de selecciones distintas: llevó a Marruecos a la fase de grupos en Rusia 2018 y dirigió a Arabia Saudí en Catar 2022, donde protagonizó la histórica victoria ante Argentina. Su conocimiento del fútbol africano y árabe, sumado a su disponibilidad tras dejar el banquillo saudí, lo convirtieron en el candidato ideal para una operación de rescate. Desde el Magreb, analistas recuerdan que su paso por Marruecos dejó una huella de profesionalismo y que su llegada a Túnez despierta tanto esperanza como escepticismo, dado el poco tiempo para revertir la dinámica.
La decisión se interpreta de manera diversa según la latitud. En México, sede del partido inaugural tunecino, observadores destacan el desafío logístico y anímico de un cambio de mando a mitad de torneo, con el plantel aún digiriendo una derrota humillante. Desde la óptica europea, la apuesta por un técnico con experiencia en citas mundialistas refleja una tendencia creciente: las federaciones ya no dudan en ejecutar relevos traumáticos si el primer resultado amenaza la imagen y los ingresos asociados a la participación. En el mundo árabe, la prensa subraya la paradoja de que Túnez, cuna de la llamada “Primavera” democrática, recurra a un francés para enderezar el timón, mientras se debate sobre la falta de técnicos locales consolidados.
El margen de maniobra es estrecho. Túnez se medirá a Japón en la segunda jornada del grupo, un rival que exige una transformación inmediata en la solidez defensiva y la moral del vestuario. Renard deberá obrar un milagro táctico en pocos días para mantener vivas las opciones de clasificación. Más allá del corto plazo, la cláusula que abre negociaciones tras el Mundial sugiere que la federación tunecina ve en el francés no solo un bombero, sino el posible arquitecto de un proyecto generacional. Si logra insuflar competitividad a los “Nizar de Cartago”, su tercera escala mundialista podría convertirse en la más duradera.
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La federación tunecina de fútbol actuó con rapidez tras la derrota 5-1 ante Suecia, sustituyendo al entrenador Sabri Lamouchi por Hervé Renard para lo que resta del Mundial. El nombramiento es interino, con condiciones financieras sin cambios y la promesa de negociar un contrato a largo plazo después del torneo. La decisión se presenta como un paso pragmático y sereno para estabilizar al equipo.
En lo que se califica como el cambio de entrenador más rápido en la historia de los Mundiales, Túnez destituyó a Sabri Lamouchi y fichó a Hervé Renard inmediatamente después de la derrota por 1-5. Renard, que anteriormente dirigió a Arabia Saudí y Marruecos, tomará las riendas del entrenamiento el mismo día. La destitución récord subraya la conmoción de la goleada y la urgencia por salvar la campaña.
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