
Irán suspende su participación en las conversaciones con Estados Unidos en Suiza por los bombardeos israelíes en Líbano
La decisión de Teherán, comunicada a los mediadores tras una noche de intensos combates en el sur libanés, pone en pausa el incipiente proceso de paz y las negociaciones sobre el programa nuclear iraní.
La reunión prevista para este viernes en el complejo de Bürgenstock, en Suiza, entre delegaciones de Estados Unidos e Irán quedó suspendida sin nueva fecha. El Ministerio de Exteriores suizo confirmó la postergación después de que Teherán decidiera no enviar a sus representantes, en protesta por la continuación de las operaciones militares israelíes en el sur del Líbano. El vicepresidente estadounidense, J.D. Vance, canceló su viaje horas antes, mientras la Casa Blanca atribuyó el contratiempo a dificultades logísticas. Fuentes diplomáticas regionales, citadas por agencias internacionales, señalaron que Irán comunicó a los mediadores —Pakistán, Catar y Turquía— que la violencia en Líbano constituye una violación del memorando de entendimiento firmado el miércoles y que, sin un cese de hostilidades verificable, no reanudará el diálogo.
Desde Teherán, el presidente del Parlamento y jefe negociador, Mohammad Bagher Ghalibaf, condicionó explícitamente cualquier avance a la detención de los ataques israelíes y a la retirada de las tropas de la franja de seguridad que Israel mantiene en territorio libanés. La posición iraní, resumida por un diplomático anónimo como “sin Líbano no hay acuerdo”, refleja la centralidad de Hezbolá en la estrategia regional de la República Islámica. En Jerusalén, el primer ministro Benjamin Netanyahu afirmó que las fuerzas israelíes permanecerán en el sur del Líbano “mientras las necesidades de seguridad de Israel lo exijan”, y ministros de la derecha radical llamaron a una respuesta aún más contundente. En Washington, el presidente Donald Trump ha criticado públicamente a Netanyahu por complicar el acuerdo, aunque también responsabilizó a Irán por la suspensión de la cita. Analistas en Oriente Medio observan que la discrepancia entre Washington y Tel Aviv sobre la gestión del frente libanés introduce una variable adicional de fricción en la alianza bilateral.
El memorando de 14 puntos suscrito el miércoles por Trump y el presidente iraní, Masud Pezeshkian, establecía un alto el fuego inmediato y permanente en todos los frentes —incluido el libanés—, la reapertura del estrecho de Ormuz y un período de 60 días para negociar un acuerdo definitivo que limite el programa nuclear de Irán a cambio de alivio de sanciones. La reanudación del tráfico de petroleros por Ormuz, verificada en las últimas horas, había generado un descenso de los precios del crudo y expectativas de estabilización en los mercados energéticos globales. No obstante, la nueva Autoridad iraní para el Estrecho emitió directrices que sugieren la futura imposición de peajes a los buques, lo que, desde la óptica de analistas en Madrid y Ciudad de México, introduce incertidumbre sobre la sostenibilidad de la distensión y sus efectos en las economías latinoamericanas importadoras de hidrocarburos.
El conflicto se desencadenó el 28 de febrero con ataques aéreos de Estados Unidos e Israel contra Irán, y desde entonces ha causado miles de víctimas, especialmente en territorio iraní y libanés. Los mediadores —con Pakistán, Arabia Saudita, Turquía y Egipto como actores principales— han convocado una reunión de urgencia el domingo en la ciudad egipcia de Alamein para intentar rescatar el proceso. Suiza mantiene el dispositivo logístico en Bürgenstock y se declara dispuesta a facilitar nuevas conversaciones, pero la reanudación del diálogo técnico depende ahora de que se alcance una desescalada verificable en el sur del Líbano, un objetivo que, según fuentes europeas, requerirá una presión diplomática coordinada sobre Israel y Hezbolá que aún no se ha materializado.
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Las conversaciones entre Estados Unidos e Irán previstas para el 19 de junio en Suiza fueron aplazadas después de que Irán se negara a enviar su delegación, alegando los mortíferos ataques israelíes en el sur del Líbano. Teherán exige un alto el fuego en el Líbano como condición previa para cualquier diálogo ulterior, mientras los mediadores se apresuran a mantener vivo el canal diplomático. El episodio subraya la fragilidad del incipiente acuerdo.
El frágil acuerdo de paz entre Washington y Teherán pende de un hilo después de que Israel intensificara su campaña de bombardeos en el sur del Líbano, dejando decenas de muertos. Las negociaciones en Suiza han quedado suspendidas indefinidamente, sumiendo el proceso diplomático en la incertidumbre. La violencia sobre el terreno está saboteando directamente las posibilidades de un alto el fuego duradero.
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