
Trump insta a Netanyahu a retirar tropas de Siria y Líbano tras reunirse con Al Sharaa
La llamada, filtrada por fuentes estadounidenses e israelíes, revela la presión de Washington para avanzar en acuerdos de seguridad mientras Israel insiste en mantener zonas de amortiguación.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, solicitó al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, el inicio de la retirada de las fuerzas israelíes del sur de Siria y del Líbano durante una conversación telefónica mantenida la semana pasada, según filtraciones recogidas por medios internacionales. La petición, que según un funcionario estadounidense incluyó la frase “no le quieren allí, debe replegarse”, se produjo un día después de que Trump se reuniera con el presidente sirio, Ahmed al Sharaa, en los márgenes de la cumbre de la OTAN en Ankara, y en vísperas de la reanudación en Roma de las negociaciones directas entre Israel y el Líbano bajo mediación de Washington.
Desde la óptica de la Casa Blanca, la presencia militar israelí en territorio sirio genera tensiones que podrían desembocar en una escalada regional, según las fuentes citadas. La Administración estadounidense ha buscado durante meses un nuevo acuerdo de seguridad entre Israel y Siria que incluya una retirada gradual de las zonas ocupadas tras la caída del régimen de Asad en diciembre de 2024, pero en círculos gubernamentales en Washington se ha extendido la percepción de que Netanyahu no está dispuesto a realizar las concesiones necesarias. Por su parte, la oficina del primer ministro israelí subrayó que Netanyahu planteó “la necesidad de zonas de seguridad a lo largo de las fronteras de Israel”, un argumento que en el seno del Ejecutivo israelí se vincula a la prevención de ataques como los del 7 de octubre. Sectores del Gabinete, incluidos miembros de la derecha más radical, abogan por un control permanente e incluso por el establecimiento de asentamientos en esas áreas.
En el frente libanés, las conversaciones de Roma se centran en la implementación del acuerdo marco firmado semanas atrás, que prevé la retirada israelí de dos “zonas piloto” en el sur del Líbano y su relevo por el ejército libanés. Para Beirut, la prioridad es fijar un calendario claro de repliegue y que sea el ejército estadounidense —y no Israel— quien verifique la ausencia de armamento de Hezbolá, condición que Tel Aviv exige para completar su salida. Analistas en Oriente Medio observan que la presión de Trump añade un factor de fricción en un momento políticamente delicado para Netanyahu, con elecciones israelíes previstas en tres meses, lo que reduce su margen para aceptar retrocesos tácticos que puedan ser interpretados como una cesión de seguridad por su base electoral y sus socios de coalición.
El estado del expediente combina, por tanto, una ofensiva diplomática estadounidense en múltiples carriles —Siria, Líbano y la contención de Irán— con la resistencia israelí a modificar su doctrina de zonas de amortiguación. Mientras continúan las negociaciones en Roma y se espera la coordinación técnica del Mando Central de EE UU con los ejércitos libanés e israelí, la viabilidad de los acuerdos depende de la capacidad de Washington para conciliar las demandas de seguridad israelíes con las exigencias de soberanía de Damasco y Beirut, en un contexto regional marcado por la reciente reimposición del bloqueo naval estadounidense a puertos iraníes.
| Prensa iraní y afín | −0.40 | critical |
|---|---|---|
| Prensa del Golfo árabe | 0.00 | neutral |
| Prensa atlántica / anglosfera | 0.00 | neutral |
Iran denounces Israeli occupation and backs Trump's demand as a necessary step for regional stability.
It highlights Netanyahu's resistance and unwillingness to make concessions, portraying Israel as the obstacle to peace.
It omits Netanyahu's request for security zones, which would justify the Israeli presence.
The Arab Gulf observes US pressure on Israel with detachment, recording Netanyahu's position without taking sides.
It presents the news as a routine diplomatic exchange, balancing Trump's and Netanyahu's statements.
It omits the meeting between Trump and the Syrian president, which could explain the timing of the request.
The West reports the facts without taking a position, merely citing sources.
It uses a neutral news format, attributing statements to anonymous sources to maintain objectivity.
It does not include the assessment that Netanyahu will likely not comply with the request.
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