
Rubio promete a aliados del Golfo que acuerdo con Irán no debilitará su seguridad
El secretario de Estado de EE UU busca alinear posturas sobre el estrecho de Ormuz y el programa nuclear iraní en una gira que concluye en Baréin.
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, concluye este jueves en Baréin una gira por el Golfo Pérsico centrada en garantizar a los aliados árabes que Washington no suscribirá ningún acuerdo con Irán que comprometa su seguridad. Durante sus escalas en Emiratos Árabes Unidos y Kuwait, Rubio aseguró que las decisiones sobre la negociación con Teherán serán consultadas con los socios del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), a quienes prometió “no hacer nada que mine la seguridad de nuestros aliados”. La visita, la primera misión diplomática de alto nivel desde la firma del memorando de entendimiento que detuvo las hostilidades, busca disipar el malestar en las capitales del Golfo ante un texto preliminar que, según fuentes diplomáticas en la región, omite limitaciones al programa de misiles balísticos iraní y a sus representantes regionales.
Desde Teherán, el negociador jefe iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, calificó el acuerdo como “una declaración de la derrota de Estados Unidos”, mientras el presidente Donald Trump afirmó que Irán se comprometió a no imponer peajes ni costos de seguro en el estrecho de Ormuz. Sin embargo, las autoridades iraníes insisten en que mantendrán, junto con Omán, el control de la vía marítima y cobrarán tarifas por servicios de seguridad y medioambientales. En paralelo, el primer ministro de Catar viajó a Omán para iniciar consultas regionales sobre la libertad de navegación, en las que los países del Golfo, según un diplomático citado por agencias internacionales, defenderán el tránsito gratuito mientras Irán planteará el cobro de cánones. La contradicción sobre las inspecciones nucleares —Washington sostiene que serán indefinidas, Teherán lo niega— añade incertidumbre a un proceso de 60 días que debe desembocar en un acuerdo definitivo.
En las capitales del CCG, la percepción de que el entendimiento favorece a Irán se combina con el temor a que un eventual levantamiento de sanciones y un fondo de reconstrucción de 300.000 millones de dólares —cuya financiación el memorando sugiere que recaería parcialmente en la región— fortalezcan a un adversario que durante la guerra lanzó misiles y drones contra sus territorios. Analistas en Washington señalan que la inclusión de cláusulas que podrían ampliar la influencia regional de Teherán y su control sobre las rutas de crudo genera recelo en monarquías suníes que consideran a la República Islámica su principal rival. En Baréin, donde una mayoría chiita es gobernada por una monarquía suní, la perspectiva de un Irán con mayores recursos financieros se observa con particular inquietud, según fuentes de seguridad occidentales.
La gira de Rubio coincide con conversaciones paralelas entre Israel y Líbano mediadas por Estados Unidos en Washington, cuyo objetivo, según el secretario de Estado, es que las fuerzas armadas libanesas asuman el control del territorio frente a Hezbolá, sin que se haya exigido explícitamente la retirada de las tropas israelíes del sur del Líbano. Teherán vincula cualquier acuerdo definitivo con Washington a un alto el fuego duradero en Líbano. Está previsto que las negociaciones técnicas entre Estados Unidos e Irán se reanuden en los próximos días, mientras se espera que en Arabia Saudita se celebren conversaciones separadas de reconciliación entre los países del Golfo e Irán, en una fecha aún por determinar.
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Estados Unidos está presa del pánico ante la posibilidad de que los Estados del Golfo creen un marco de seguridad alternativo, lo que socavaría los Acuerdos de Abraham. La gira del secretario Rubio es un intento de tranquilizar a los aliados, pero los analistas lo ven como una señal del debilitamiento del control de Washington sobre la región.
Irán presenta el acuerdo inicial de alto el fuego como una declaración de derrota estadounidense, y desestima las garantías de Rubio a los Estados del Golfo como meras afirmaciones. Teherán insiste en su control del estrecho de Ormuz y rechaza cualquier peaje, mientras Estados Unidos se apresura a ampliar la tregua y reabrir la vía marítima en sus propios términos.
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