
Netanyahu finaliza su declaración en el juicio por corrupción tras 98 sesiones
El primer ministro israelí, acusado de soborno, fraude y abuso de confianza en tres causas, denuncia una 'cacería de brujas' mientras la fiscalía sostiene que las pruebas revelan un patrón de favores regulatorios a cambio de cobertura mediática favorable.
El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, concluyó este miércoles su declaración en el juicio por corrupción que enfrenta desde 2020, tras comparecer en 98 audiencias desde diciembre de 2024. El contrainterrogatorio de la fiscalía se extendió por 59 jornadas hasta el 16 de junio, y las últimas sesiones se dedicaron a un reexamen limitado por parte de la defensa. El proceso, que se reanudará con los testigos de descargo restantes, no tiene aún fecha para los alegatos finales ni para el veredicto del tribunal del distrito de Jerusalén. Netanyahu es el primer jefe de gobierno israelí en funciones que se sienta en el banquillo de los acusados.
La fiscalía israelí imputa al primer ministro en tres causas separadas. En el Caso 1000, se le acusa de fraude y abuso de confianza por recibir obsequios de lujo —puros, champán y joyas valorados en cientos de miles de dólares— de los empresarios Arnon Milchan y James Packer, a cambio de asistencia en asuntos oficiales. El Caso 2000 investiga un presunto pacto con el editor de Yedioth Ahronoth, Arnon Mozes, para obtener cobertura positiva a cambio de perjudicar a un diario rival. El Caso 4000, el más grave, incluye cargos de soborno: se alega que, como ministro de Comunicaciones, Netanyahu otorgó beneficios regulatorios a la empresa Bezeq, controlada por Shaul Elovich, a cambio de un tratamiento informativo favorable en el portal Walla. La defensa sostiene que todos los actos fueron relaciones personales o decisiones políticas legítimas, y Netanyahu calificó el proceso de “persecución política” y “diez años de infierno”. Durante el careo, la fiscalía subrayó que el acusado respondió “no recuerdo” en 1.788 ocasiones durante la fase policial, lo que, a su juicio, afecta la credibilidad del relato exculpatorio.
El juicio ha transcurrido en medio de repetidas interrupciones por motivos de seguridad nacional —las guerras en Gaza, Líbano y el reciente conflicto con Irán— y ha coincidido con un deterioro de la popularidad del primer ministro. Según un sondeo de la Universidad Hebrea de Jerusalén difundido por medios árabes, el 92% de los israelíes considera que Irán resultó vencedor en la última contienda bélica, y la aprobación de Netanyahu cayó del 40,5% en marzo al 29,4% en junio. El descontento por las fallas de seguridad del 7 de octubre de 2023 y la percepción de que el acuerdo entre Washington y Teherán marginó a Israel añaden presión sobre el liderazgo. Desde Teherán, medios oficiales presentan el proceso judicial como un síntoma de las divisiones internas en el Estado hebreo, mientras que en el mundo árabe se interpreta como un factor adicional de inestabilidad política en un momento de reconfiguración regional.
Con la declaración del acusado concluida, el tribunal escuchará ahora a los testigos de la defensa, tras lo cual las partes presentarán sus resúmenes antes de que el panel de tres jueces emita sentencia. No hay un calendario preciso, pero se estima que la fase probatoria y los alegatos se prolongarán varios meses. Netanyahu tiene previsto presentarse a las elecciones generales de octubre, aunque las encuestas sugieren que la mayoría de los israelíes desea su salida del poder. Una condena, especialmente en el Caso 4000, podría acarrear una pena de prisión y alterar de forma irreversible el panorama político israelí.
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El primer ministro del régimen sionista concluyó su declaración tras 98 audiencias en 17 meses, en un juicio por corrupción que lo convierte en el primer jefe de gobierno israelí en funciones en ser procesado. Los cargos incluyen fraude, abuso de confianza y sobornos, con regalos de lujo de multimillonarios. Habla de '10 años infernales' y denuncia motivación política, pero para Teherán es una prueba más de la corrupción del régimen.
Netanyahu completó su testimonio tras 98 días de audiencia; el contrainterrogatorio de la fiscalía duró 59 días. El juicio continuará con los testigos de la defensa restantes, luego los informes finales, y no se espera un veredicto pronto. En el centro del caso sigue estando la credibilidad del primer ministro, examinada con escepticismo pragmático en lugar de triunfalismo.
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