
Negociador de EE.UU. llega a India para cerrar pacto comercial en medio de un reacomodo global de alianzas
Mientras India busca ventaja arancelaria frente a sus competidores asiáticos, Brasil, Indonesia y Marruecos redoblan esfuerzos para diversificar socios y atraer inversiones ante la presión tarifaria de Washington.
El representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, inicia el 23 de junio en Nueva Delhi dos días de negociaciones de alto nivel con el ministro indio de Comercio, Piyush Goyal, con el objetivo de cerrar la primera fase del Acuerdo Comercial Bilateral antes del 24 de julio, cuando expira el arancel temporal del 10% impuesto por Washington a todos sus socios. La urgencia de la cita refleja la voluntad de ambos gobiernos de fijar un marco arancelario estable y evitar nuevas fricciones en una relación que fuentes en Nueva Delhi describen como sometida a tensiones recientes, incluido el impacto de la muerte de tres marineros indios en ataques de la Armada estadounidense en el Golfo.
Desde Nueva Delhi, el ministro Goyal ha explicitado que India busca un acuerdo que le otorgue una “ventaja comparativa” sobre economías competidoras del sudeste asiático, como Vietnam y Bangladesh, y garantías de que Washington no impondrá nuevos aranceles tras la firma. Según el comunicado de la Oficina del Representante Comercial estadounidense, la contraparte persigue un intercambio “justo, equilibrado y recíproco”. Analistas en Washington señalan que la investigación en curso bajo la Sección 301 de la ley comercial estadounidense —que examina presuntos excesos de capacidad industrial y trabajo forzoso— es utilizada como palanca para presionar a India a abrir su mercado agrícola y aumentar las compras de energía y equipos de defensa. El entendimiento preliminar de febrero contemplaba aranceles del 18% para las exportaciones indias, un nivel inferior al aplicado a otros países asiáticos, pero el fallo de la Corte Suprema que invalidó los aranceles globales del presidente Trump complicó la negociación.
El forcejeo indo-estadounidense se inscribe en un reacomodo más amplio de las estrategias comerciales de las economías emergentes. Desde São Paulo, analistas observan que Brasil, bajo el choque de las sanciones comerciales estadounidenses que podrían gravar con un 25% un tercio de sus ventas externas, ha abandonado su tradicional cautela negociadora y acelera acuerdos con la Unión Europea, la Asociación Europea de Libre Comercio, Canadá y México, al tiempo que lanza conversaciones con Japón para un acuerdo de asociación económica. El objetivo, según fuentes gubernamentales brasileñas, es reequilibrar una balanza exportadora cada vez más dependiente de materias primas hacia China y Asia. En paralelo, la Cámara de Comercio de Indonesia despliega una misión en Pekín para incrementar un intercambio bilateral que, pese a alcanzar 168.000 millones de dólares, sigue por detrás del de Malasia y Vietnam; y el ministro de Inversiones de Marruecos, Karim Zidane, presenta en la capital china una oferta de incentivos fiscales, grandes obras vinculadas al Mundial 2030 y acceso al mercado africano para captar inversiones industriales chinas, que en 2025 sumaron 2.000 millones de dirhams.
Las conversaciones en Nueva Delhi abordarán tanto la estructura arancelaria como las exigencias de cumplimiento laboral que amenazan con añadir un 12,5% a las exportaciones indias de confección textil, un sector que apenas logró desviar entre un 4% y un 6% de los pedidos que abandonaron China tras las sanciones a la región de Xinjiang. Mientras, el Mercosur se encamina a ratificar el acuerdo con la EFTA y mantiene negociaciones avanzadas con Canadá; el gobierno brasileño prevé que las sanciones bajo la Sección 301 se formalicen en julio, aunque su aplicación inmediata no es obligatoria. La fecha del 24 de julio actúa como catalizador simultáneo de múltiples frentes negociadores, en un contexto donde la invalidación judicial de los aranceles recíprocos globales ha obligado a Washington a redefinir caso por caso sus términos de intercambio.
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India está presionando para cerrar un acuerdo comercial con Estados Unidos que le otorgue una ventaja arancelaria sobre competidores asiáticos como Vietnam y Bangladesh. Nueva Delhi también busca garantías de que Washington no impondrá nuevos aranceles tras el pacto, mientras los exportadores textiles temen que los aranceles laborales propuestos erosionen sus ya estrechos márgenes.
La visita del representante comercial estadounidense a Nueva Delhi supone un último impulso para cerrar un acuerdo comercial provisional, en el que India busca condiciones arancelarias mejores que las ofrecidas a otras economías asiáticas. Ambas partes trabajan para recomponer unas relaciones tensas, en un contexto de recientes reuniones de alto nivel e incidentes de seguridad regional.
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