
La ONU alerta de un El Niño fuerte que agravará los extremos climáticos globales
El fenómeno alcanzará intensidad nivel 3 entre julio y septiembre, elevando el riesgo de sequías, inundaciones y olas de calor en múltiples regiones, con América Latina en estado de alerta.
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) confirmó este viernes que el actual episodio de El Niño se intensificará rápidamente hasta alcanzar una categoría “fuerte” —nivel 3 en una escala de 4— durante el trimestre julio-septiembre de 2026. Los modelos de los principales centros climáticos globales muestran una coincidencia que la agencia califica de “notable”, con anomalías de temperatura superficial del mar que superarán los 2 °C en las regiones de monitoreo del Pacífico ecuatorial central y oriental. La probabilidad de que el fenómeno se consolide hasta el verano boreal de 2027 se sitúa en el 96 %, según proyecciones recogidas por fuentes oficiales brasileñas.
El mecanismo es un calentamiento natural de las aguas superficiales del Pacífico tropical que altera los patrones globales de viento, presión y precipitación. La OMM subraya que, aunque el cambio climático no incrementa la frecuencia de El Niño, un océano y una atmósfera más cálidos amplifican sus efectos, al aportar más energía y humedad a los eventos extremos. El servicio Copernicus registró el pasado 21 de junio un nuevo récord de temperatura media global de la superficie del mar fuera de las zonas polares, superando las marcas de 2023 y 2024, lo que, en palabras de su director Carlo Buontempo, “podría indicar el inicio de una fase que nos lleva de nuevo a territorio desconocido”.
En América Latina, los impactos previstos dibujan un mapa de contrastes. Brasil espera un aumento de lluvias en la región Sur —con riesgo de inundaciones— y una reducción de precipitaciones en el Norte y el Nordeste, acompañada de ondas de calor y descenso de los niveles de los ríos. El estado de Río de Janeiro ha desplegado una red de monitoreo que integra defensa civil, bomberos y un plan de contingencia energética con las concesionarias Light, Enel y Energisa, mientras la compañía de aguas Cedae inauguró un centro de vigilancia ambiental con sensores y drones para proteger los manantiales que abastecen a más de 10 millones de personas. En Colombia, el Gobierno identificó diez departamentos con mayor probabilidad de condiciones secas, entre ellos Cundinamarca, Antioquia y Santander, y pidió a la población activar planes de preparación. Perú declaró el estado de emergencia en 800 de sus 1.800 municipios ante el “peligro inminente” de lluvias intensas y deslizamientos.
Desde la perspectiva europea, la OMM anticipa un contraste norte-sur: condiciones más húmedas de lo normal en el sur del continente y más secas en el norte, aunque con un grado de confianza aún moderado. La ola de calor que afectó a varios países a finales de junio, con temperaturas récord en España y Francia, y los incendios forestales que movilizaron a más de 800 bomberos en el sur francés, ilustran la presión que un episodio fuerte de El Niño puede ejercer sobre infraestructuras y sistemas de salud. En el plano económico, analistas en Moscú advierten que el fenómeno tiene un sesgo inflacionario: reduce cosechas en Asia meridional y Australia, encarece materias primas como el arroz, el azúcar y el cacao, y complica la tarea de los bancos centrales que buscan reducir tasas.
La OMM ha intensificado el envío de alertas tempranas y la coordinación con agencias humanitarias y sectores como la agricultura y la salud. El siguiente hito factual será la evolución de las anomalías de temperatura oceánica durante el otoño boreal, cuando el episodio suele alcanzar su pico entre noviembre y febrero, y cuyos efectos sobre las temperaturas globales se prolongarán, según la agencia, hasta bien entrado 2027.
| Prensa india y del sur de Asia | 0.00 | neutral |
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| Prensa latinoamericana | 0.00 | neutral |
| Prensa europea continental | −0.20 | neutral |
The oceans are boiling, and the numbers prove it. India must brace for more floods and heat.
By citing authoritative global data (Copernicus) and linking it to local impacts (Mumbai floods), the narrative makes the El Niño threat tangible and unavoidable.
The bloc omits any mention of cold weather events or regions experiencing cooling, which could complicate the warming narrative.
Forget the global warnings; here in Brazil we are shivering. The real story is the cold, not the heat.
By highlighting a single local cold record, the narrative implicitly questions the global El Niño forecast, suggesting that weather is variable and not uniformly warming.
The bloc omits any reference to the WMO's El Niño warning or the broader context of global ocean heat records.
While the world talks about El Niño, Europe is burning. The immediate threat is the wildfire at our doorstep.
By focusing on a dramatic, ongoing wildfire, the narrative shifts attention from a distant global forecast to a present, visible crisis, implying that local emergencies are more pressing.
The bloc omits any explicit link between the wildfire and El Niño or climate change, treating it as an isolated incident.
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