
La noticia que nunca fue: el anuncio en falso de la muerte del padre de Messi y sus reverberaciones
Un error en un programa de streaming argentino desató una crisis mediática, reacciones internacionales y un inesperado gesto de reconciliación.
En el estudio de El Show del Verano, la conductora Florencia Peña interrumpió la conversación con un tono grave: “No quiero darles una mala noticia, pero acaba de morir el papá de Messi”. El silencio se apoderó del plató. Minutos después, la propia producción admitió que la información, recibida por el auricular sin verificación, era un rumor falso. Esa misma tarde, la familia Messi emitió un comunicado: Jorge Messi, de 68 años, estaba internado pero evolucionaba favorablemente. “Qué quilombo que armé”, comentó el propio Jorge al enterarse del revuelo, según relató el conductor Ángel de Brito tras hablar con Celia Cuccittini, que veía el programa desde la clínica.
El error desencadenó una cascada de consecuencias. Peña, actriz y presentadora sin formación periodística, anunció esa noche su renuncia a Luzu TV y pidió disculpas entre lágrimas en otro programa. El canal, fundado por Nicolás Occhiato, despidió a los productores responsables y calificó de “inadmisible” la difusión de información sensible sin verificación. La repercusión cruzó fronteras: la prensa británica describió la disculpa como “humillante”, mientras medios estadounidenses subrayaron la renuncia y el comunicado familiar que reclamaba “humanidad”. En América Latina, la cobertura osciló entre el análisis del fenómeno de las fake news y el perfil de una conductora que, según su hijo Juan Otero, “supuso que lo que le decían estaba chequeado”.
El episodio puso al descubierto las tensiones del ecosistema del streaming en Argentina, donde figuras del entretenimiento asumen roles informativos sin los protocolos del periodismo tradicional. La competencia entre canales como Luzu y Olga (de Migue Granados) añadió una capa de lectura corporativa: Granados evitó opinar sobre el error ajeno, pero admitió que “a todos nos puede afectar que pase algo así”. La figura de Lionel Messi, héroe nacional en pleno Mundial, amplificó la sensibilidad: el presidente Javier Milei tildó a Peña de “comadre mezquina” y sentenció que “quien ataca a Messi ataca a todo el país”. La politización del error reveló hasta qué punto el capitán de la selección opera como un símbolo intocable en la Argentina contemporánea.
Mientras las redes sociales se incendiaban con pedidos de “cancelación”, la familia Messi procesó el agravio con una mezcla de indignación y templanza. Antonela Roccuzzo, esposa del futbolista, dejó de seguir en Instagram a Peña, a Occhiato y al canal, un gesto silencioso que la prensa interpretó como un mensaje de desaprobación. Sin embargo, la respuesta más inesperada llegó de Celia Cuccittini: según reveló la panelista Yanina Latorre, la madre de Messi respondió al mensaje privado de disculpas de Peña, aceptó sus excusas, reconoció que no hubo mala fe y sugirió que algún día podrían “tomar un café juntas”. El gesto, celebrado como una muestra de “grandeza”, contrastó con la virulencia del debate público.
El programa El Show del Verano fue levantado; Marley, co-conductor, también se apartó; el viaje familiar de Peña al Mundial quedó cancelado. Pero más allá de las sanciones y los descargos, el episodio dejó una estela de preguntas sobre los límites de la inmediatez en las transmisiones en vivo y la fragilidad de la privacidad en la era de la información instantánea. La imagen de Jorge Messi, convaleciente, mirando televisión y comentando con ironía el quilombo que había armado sin proponérselo, resume la paradoja: una noticia falsa que convirtió a un paciente en protagonista involuntario de un escándalo global.
Cómo la misma historia se cuenta en otros lugares.
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En Argentina, el error en vivo sobre la supuesta muerte del padre de Messi desató una tormenta mediática. La conductora renunció, pero el canal defiende lo sucedido como un error humano sin malicia, mientras el hijo de la presentadora denuncia una cacería mediática. El escándalo evidencia la fragilidad de la información en tiempo real y el linchamiento digital.
Una presentadora de televisión argentina renunció tras informar falsamente la muerte del padre de Messi. Culpó a información no verificada que le pasaron por el auricular. El incidente se cubrió como un caso directo de desinformación en vivo, sin profundizar en las reacciones locales.
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