
La inesperada retirada de Endo agita a Japón en vísperas del choque mundialista ante Países Bajos
El capitán de los ‘Samurai Blue’ abandona el Mundial por lesión y anuncia su adiós internacional, dejando al equipo asiático sin su líder en el debut ante una ‘Oranje’ que persigue la gloria eterna.
A solo dos días de que Japón salte al césped del Dallas Stadium para medirse a Países Bajos en la primera jornada del Grupo F, el combinado nipón se ha visto sacudido por una noticia tan inesperada como dolorosa: Wataru Endo, su capitán y pieza angular en la medular, ha dicho adiós al Mundial y, de paso, a su carrera internacional. El mediocentro del Liverpool, que arrastraba molestias en el tobillo desde finales de mayo, no se ha recuperado a tiempo y el seleccionador Hajime Moriyasu ha asumido en una emotiva comparecencia la responsabilidad de apartarlo de la convocatoria. “Fui yo quien tomó la decisión final”, repitió el técnico, mientras los medios japoneses y del sudeste asiático recogían sus lágrimas al pedir disculpas a la familia del futbolista. Endo, de 33 años y 73 internacionalidades, se marcha y deja un vacío agravado por las ausencias ya conocidas de Kaoru Mitoma y Takumi Minamino.
La baja del capitán irrumpe en un momento en el que Japón llegaba a territorio estadounidense con la vitola de ser la selección más en forma de Asia. Seis victorias consecutivas, entre ellas triunfos de prestigio ante Brasil e Inglaterra, habían disparado la ilusión de un equipo que no se conforma con el clásico techo de los octavos de final y que, según analistas de la prensa india y del propio archipiélago, representa la amenaza más seria no europea ni sudamericana en esta cita. Enfrente, Países Bajos, capitaneada por Virgil van Dijk, reedita la ambición de conquistar por fin un Mundial tras las finales perdidas de 1974, 1978 y 2010. El duelo, que se disputará el domingo 14 de junio a las 22:00 hora de España, las 17:00 en Buenos Aires y la madrugada del lunes en Indonesia (03:00 WIB), revive la memoria de aquel ajustado 0-1 en Sudáfrica 2010 con gol de Sneijder, un precedente que enciende la cautela en ambos bandos.
Desde la óptica europea, representada en los análisis de medios italianos y neerlandeses, la preocupación se centra en cómo reconfigurará Moriyasu una medular que giraba en torno a Endo. Las alternativas pasan por retrasar a Daichi Kamada o confiar en Kaishu Sano para acompañar a Ao Tanaka, en un esquema que podría mutar del habitual 3-4-2-1 a un dibujo más conservador. La prensa argentina, por su parte, ha resaltado el orgullo y la resiliencia del fútbol nipón, recordando que el propio Moriyasu ha declarado sin ambages que “el objetivo es ganar realmente la Copa”, pese a las adversidades. Mientras, en Yakarta y Tokio se enfatiza que la ausencia de los tres puntales no debe empañar una generación que ha dejado de ser solo una promesa para convertirse en un bloque maduro, con futbolistas como Takefusa Kubo, el guardameta Zion Suzuki y el central Takehiro Tomiyasu llamados a dar un paso al frente.
Sobre el césped tejano se medirán dos filosofías antagónicas. Países Bajos, con el probable once que adelantan los medios locales —Verbruggen; Dumfries, Van Dijk, Aké, Van de Ven; De Jong, Gravenberch; Malen, Reijnders, Gakpo; Depay— apuesta por la posesión y las transiciones rápidas que exige la escuela total. Japón, en cambio, deberá exprimir su disciplina colectiva y la movilidad de Ito y Kubo para sorprender al contragolpe. Las previsiones están divididas: mientras algunas voces en el sudeste asiático consideran que es el momento de que los Samurai Blue se conviertan en el caballo negro del torneo e incluso lleguen a cuartos, el análisis más cauto que llega desde Europa apunta a que la experiencia de la ‘Oranje’ puede imponerse en un estreno tan exigente. Lo que no admite discusión es que la imagen de un Endo que dice adiós llorando y de un Moriyasu que asume el golpe encapsula la crudeza y la épica con la que Japón encara el partido más trascendental de su reciente historia mundialista.
Cómo la misma historia se cuenta en otros lugares.
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La prensa del sudeste asiático presenta a Japón como un Samurai Blue renqueante, mermado por las lesiones de Endo, Mitoma y Minamino, pero aún capaz de inquietar a Países Bajos, que lucha contra su propia maldición de no haber ganado nunca un Mundial. La narrativa equilibra el pragmatismo sobre la plantilla debilitada con el escepticismo sobre sus posibilidades, al tiempo que sitúa a Japón como la mayor esperanza de Asia.
La prensa latinoamericana destaca la disculpa entre lágrimas del técnico Moriyasu por dejar fuera al capitán Endo, quien luego anunció su retiro internacional. La noticia enfatiza el objetivo declarado de Japón de ganar el Mundial, reportado con un sentido de urgencia y observación distante.
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