Iniciar sesión
Edición de las 16:00 CETmartes, 30 de junio de 2026
311 medios · 17 idiomas1188 briefing hoy
Geopolítica y Políticalunes, 29 de junio de 2026

Israel destruye un túnel de Hezbolá en Líbano y tensa el acuerdo de paz recién firmado

El ataque israelí a un túnel de 200 metros en Majdal Zoun, dos días después de la firma de un marco de paz con mediación de EE UU, evidencia la fragilidad del pacto y la oposición de Hezbolá.

Las Fuerzas de Defensa de Israel destruyeron el domingo un túnel de 200 metros de longitud y más de 25 metros de profundidad en la localidad de Majdal Zoun, en el sur del Líbano, que según el comunicado conjunto del primer ministro Benjamin Netanyahu y el ministro de Defensa Israel Katz contenía cientos de armas y lanzaderas de misiles. La operación, notificada previamente a Washington, se produjo apenas 48 horas después de que los embajadores de Israel y el Líbano firmaran en la capital estadounidense un acuerdo marco para poner fin a las hostilidades. Hezbolá calificó el ataque de “violación flagrante” de la tregua que asegura haber respetado hasta ahora y se reservó el derecho a “defender su patria y su pueblo”.

Las posiciones de las partes reflejan la brecha que separa el texto diplomático de la realidad sobre el terreno. Desde Jerusalén, Netanyahu describió el pacto como “histórico” y un “golpe a Irán y Hezbolá”, y subrayó que las tropas israelíes permanecerán en la franja de seguridad y seguirán “destruyendo infraestructura terrorista”. En Beirut, el líder de Hezbolá, Naim Qassem, rechazó el acuerdo por considerarlo “nulo” y una “rendición de la soberanía”, y prometió continuar la resistencia armada. El presidente del Parlamento libanés, Nabih Berri, aliado del grupo chií, fue más allá al tachar el documento de “dictado” y advertir de que podría “incitar divisiones internas y arrastrar a los libaneses a una confrontación entre ellos”. Berri insistió en que la única vía para lograr la retirada israelí pasa por las negociaciones entre Irán y Estados Unidos, y que separar el expediente libanés de esa pista solo prolongaría la ocupación.

El acuerdo, patrocinado por el Departamento de Estado, establece un mecanismo gradual: las Fuerzas Armadas Libanesas asumirán el control de “zonas piloto” en el sur, y las tropas israelíes se replegarán de esos sectores una vez que se verifique el desarme de los grupos armados no estatales y el desmantelamiento de su infraestructura militar. Un grupo de coordinación militar con apoyo estadounidense supervisará la implementación, y Washington se comprometió a respaldar al ejército libanés y a proporcionar asistencia humanitaria. Sin embargo, la condicionalidad del repliegue israelí al desarme de Hezbolá —que el grupo rechaza de plano— coloca al Gobierno libanés en una posición delicada. El presidente Joseph Aoun transmitió a Donald Trump que el Líbano “asumiría sus responsabilidades”, pero la oposición interna es profunda. Un sondeo de Information International difundido por Al-Jadeed indicó que una mayoría de libaneses apoya un acuerdo de paz con Israel, aunque las opiniones están marcadamente divididas por líneas sectarias.

El trasfondo regional añade capas de complejidad. La guerra en el sur del Líbano estalló el 2 de marzo, cuando Hezbolá lanzó misiles en solidaridad con Irán tras un ataque israelí que, según reportes de la región, acabó con la vida del líder supremo iraní. Desde entonces, más de un millón de libaneses han sido desplazados y el Ministerio de Salud libanés contabiliza al menos 4.192 fallecidos. Teherán ha condicionado cualquier alto el fuego en su propio conflicto con Washington a que se incluya un cese de hostilidades en el Líbano, y el acuerdo marco se negoció en paralelo a las conversaciones entre Irán y Estados Unidos. Analistas en Oriente Medio señalan que la viabilidad del pacto depende de si el Estado libanés logra imponer su autoridad en el sur mientras Hezbolá conserva su arsenal y su rechazo explícito al desarme. Por ahora, la implementación de las zonas piloto y la definición del anexo de seguridad quedan sujetas a una verificación que ninguna de las partes parece dispuesta a aceptar sin reservas.

Cómo la misma historia se cuenta en otros lugares.

2 grupos editoriales · 2 idiomas

0%
TonoTemperaturaEnfoquePosicionamientoHorizonte
Prensa iraní y afínPrensa israelí
Prensa iraní y afín/ Régimen
IndignaciónAlarmaVictimismo

El acuerdo mediado por Estados Unidos es un dictado, diez veces peor que el acuerdo de 1983, y busca dividir el Líbano. Solo las negociaciones directas entre Irán y Estados Unidos pueden garantizar la retirada israelí; desvincular al Líbano de esa vía prolongará la ocupación. El rechazo de Hezbolá es legítimo y el marco está muerto al llegar.

Prensa israelí/ Seguridad
EscepticismoPragmatismo

El acuerdo marco enfrenta su primera gran prueba: Hezbolá se niega a desarmarse y sigue atrincherado en el sur del Líbano. El desafío es si el Estado libanés puede imponer su autoridad en la zona mientras el grupo militante permanece armado y en contra. La viabilidad del acuerdo depende de desarmar a Hezbolá, una perspectiva que parece remota.

Amplía tu mirada

Leer más
Última hora
Milan rompe su récord de fichajes con el portugués Gonçalo Ramos·Irán exige a EE UU cumplir primero el memorando antes de reanudar el diálogo técnico·Irán insiste en controlar el estrecho de Ormuz mientras se reanuda el tráfico marítimo·Teherán se prepara para el funeral de Jamenei mientras Israel amenaza a su sucesor·Casi 59.000 edificios posiblemente dañados por los terremotos en Venezuela, según la NASA·La Corte Suprema de EE.UU. mantiene la ciudadanía por nacimiento y frena el decreto de Trump·El petróleo se encamina a su peor trimestre desde 2020 por la frágil tregua entre Washington y Teherán·La deuda bruta de Brasil escala al 81,1% del PIB, su mayor nivel en cinco años, mientras el déficit primario se profundiza·Milan rompe su récord de fichajes con el portugués Gonçalo Ramos·Irán exige a EE UU cumplir primero el memorando antes de reanudar el diálogo técnico·Irán insiste en controlar el estrecho de Ormuz mientras se reanuda el tráfico marítimo·Teherán se prepara para el funeral de Jamenei mientras Israel amenaza a su sucesor·Casi 59.000 edificios posiblemente dañados por los terremotos en Venezuela, según la NASA·La Corte Suprema de EE.UU. mantiene la ciudadanía por nacimiento y frena el decreto de Trump·El petróleo se encamina a su peor trimestre desde 2020 por la frágil tregua entre Washington y Teherán·La deuda bruta de Brasil escala al 81,1% del PIB, su mayor nivel en cinco años, mientras el déficit primario se profundiza·
Actualizado 13:102 idiomas · 3 medios
AnteriorGeopolítica y PolíticaSiguiente
3 medios|2 idiomas|3 min de lectura
lunes, 29 de junio de 2026

Israel destruye un túnel de Hezbolá en Líbano y tensa el acuerdo de paz recién firmado

El ataque israelí a un túnel de 200 metros en Majdal Zoun, dos días después de la firma de un marco de paz con mediación de EE UU, evidencia la fragilidad del pacto y la oposición de Hezbolá.

Las Fuerzas de Defensa de Israel destruyeron el domingo un túnel de 200 metros de longitud y más de 25 metros de profundidad en la localidad de Majdal Zoun, en el sur del Líbano, que según el comunicado conjunto del primer ministro Benjamin Netanyahu y el ministro de Defensa Israel Katz contenía cientos de armas y lanzaderas de misiles. La operación, notificada previamente a Washington, se produjo apenas 48 horas después de que los embajadores de Israel y el Líbano firmaran en la capital estadounidense un acuerdo marco para poner fin a las hostilidades. Hezbolá calificó el ataque de “violación flagrante” de la tregua que asegura haber respetado hasta ahora y se reservó el derecho a “defender su patria y su pueblo”.

Las posiciones de las partes reflejan la brecha que separa el texto diplomático de la realidad sobre el terreno. Desde Jerusalén, Netanyahu describió el pacto como “histórico” y un “golpe a Irán y Hezbolá”, y subrayó que las tropas israelíes permanecerán en la franja de seguridad y seguirán “destruyendo infraestructura terrorista”. En Beirut, el líder de Hezbolá, Naim Qassem, rechazó el acuerdo por considerarlo “nulo” y una “rendición de la soberanía”, y prometió continuar la resistencia armada. El presidente del Parlamento libanés, Nabih Berri, aliado del grupo chií, fue más allá al tachar el documento de “dictado” y advertir de que podría “incitar divisiones internas y arrastrar a los libaneses a una confrontación entre ellos”. Berri insistió en que la única vía para lograr la retirada israelí pasa por las negociaciones entre Irán y Estados Unidos, y que separar el expediente libanés de esa pista solo prolongaría la ocupación.

El acuerdo, patrocinado por el Departamento de Estado, establece un mecanismo gradual: las Fuerzas Armadas Libanesas asumirán el control de “zonas piloto” en el sur, y las tropas israelíes se replegarán de esos sectores una vez que se verifique el desarme de los grupos armados no estatales y el desmantelamiento de su infraestructura militar. Un grupo de coordinación militar con apoyo estadounidense supervisará la implementación, y Washington se comprometió a respaldar al ejército libanés y a proporcionar asistencia humanitaria. Sin embargo, la condicionalidad del repliegue israelí al desarme de Hezbolá —que el grupo rechaza de plano— coloca al Gobierno libanés en una posición delicada. El presidente Joseph Aoun transmitió a Donald Trump que el Líbano “asumiría sus responsabilidades”, pero la oposición interna es profunda. Un sondeo de Information International difundido por Al-Jadeed indicó que una mayoría de libaneses apoya un acuerdo de paz con Israel, aunque las opiniones están marcadamente divididas por líneas sectarias.

El trasfondo regional añade capas de complejidad. La guerra en el sur del Líbano estalló el 2 de marzo, cuando Hezbolá lanzó misiles en solidaridad con Irán tras un ataque israelí que, según reportes de la región, acabó con la vida del líder supremo iraní. Desde entonces, más de un millón de libaneses han sido desplazados y el Ministerio de Salud libanés contabiliza al menos 4.192 fallecidos. Teherán ha condicionado cualquier alto el fuego en su propio conflicto con Washington a que se incluya un cese de hostilidades en el Líbano, y el acuerdo marco se negoció en paralelo a las conversaciones entre Irán y Estados Unidos. Analistas en Oriente Medio señalan que la viabilidad del pacto depende de si el Estado libanés logra imponer su autoridad en el sur mientras Hezbolá conserva su arsenal y su rechazo explícito al desarme. Por ahora, la implementación de las zonas piloto y la definición del anexo de seguridad quedan sujetas a una verificación que ninguna de las partes parece dispuesta a aceptar sin reservas.

Divergencia de las fuentes

Geopolítica y Política · 3 medios · 2 idiomas

0%Baja

Cómo las fuentes narran los mismos hechos de manera diferente.

Cómo se dividen

Crítico100%

Cómo la misma historia se cuenta en otros lugares.

2 grupos editoriales · 2 idiomas

TonoTemperaturaEnfoquePosicionamientoHorizonte
Prensa iraní y afínPrensa israelí
Prensa iraní y afín/ Régimen
IndignaciónAlarmaVictimismo

El acuerdo mediado por Estados Unidos es un dictado, diez veces peor que el acuerdo de 1983, y busca dividir el Líbano. Solo las negociaciones directas entre Irán y Estados Unidos pueden garantizar la retirada israelí; desvincular al Líbano de esa vía prolongará la ocupación. El rechazo de Hezbolá es legítimo y el marco está muerto al llegar.

Prensa israelí/ Seguridad
EscepticismoPragmatismo

El acuerdo marco enfrenta su primera gran prueba: Hezbolá se niega a desarmarse y sigue atrincherado en el sur del Líbano. El desafío es si el Estado libanés puede imponer su autoridad en la zona mientras el grupo militante permanece armado y en contra. La viabilidad del acuerdo depende de desarmar a Hezbolá, una perspectiva que parece remota.

Esta noticia apareció en

3 medios · 2 idiomas

Amplía tu mirada

Desde Economy & Markets

La escasez de chips de memoria dispara los precios de la electrónica de consumo por el auge de la IA

8 idiomas · 16 medios

Desde Technology

WhatsApp introduce nombres de usuario para chatear sin revelar el número telefónico

9 idiomas · 28 medios

Desde Science & Health

El ébola Bundibugyo se extiende a una cuarta provincia congoleña y salta a Francia

5 idiomas · 10 medios

Leer más