
Europa en alerta máxima: la ola de calor récord colapsa hospitales y se desplaza al este
Más de 150 millones de personas soportan temperaturas extremas; los científicos atribuyen el fenómeno al cambio climático y las autoridades imponen restricciones para aliviar los servicios de emergencia.
Los servicios de emergencia de Londres registraron el miércoles el mayor número de llamadas por riesgo vital en un solo día, mientras los hospitales franceses reportaban una saturación sin precedentes y un aumento del 400 % en las visitas a urgencias por golpes de calor. Al menos 55 personas han muerto ahogadas en Francia al buscar alivio en aguas no vigiladas, y el sistema de monitorización de la mortalidad en España contabilizó 212 fallecimientos entre el domingo y el miércoles potencialmente vinculados a las temperaturas extremas. La ola de calor, que comenzó el 20 de junio, ha expuesto a más de 150 millones de europeos a temperaturas superiores a 35 °C, según estimaciones de agencias internacionales.
El episodio está provocado por un patrón atmosférico conocido como bloqueo Omega, que atrapa una masa de aire cálido procedente del norte de África sobre amplias zonas del continente e impide la entrada de aire más fresco. Un análisis del grupo World Weather Attribution, publicado el viernes, concluye que el cambio climático inducido por la actividad humana es "inequívocamente" responsable de la intensidad de esta ola de calor, la más severa jamás registrada en la región estudiada. El estudio señala que temperaturas similares habrían sido "prácticamente imposibles" en un mes de junio sin el calentamiento global y que las altas temperaturas nocturnas actuales son 100 veces más probables que hace dos décadas.
Ante la presión sobre los sistemas sanitarios, la Prefectura de Policía de París prohibió la venta y el consumo de alcohol en la vía pública desde el mediodía del viernes, con la excepción de las terrazas de bares y restaurantes, para reducir las hospitalizaciones por deshidratación. En Alemania, el calor extremo deformó y agrietó el asfalto de la autopista A2, dañó una treintena de vehículos y obligó a cancelar eventos al aire libre. Los Países Bajos emitieron por primera vez una alerta roja por calor, y el Reino Unido prolongó su aviso máximo hasta el viernes, el primer episodio de tres días consecutivos con ese nivel de advertencia. En toda Europa, escuelas, monumentos y festivales suspendieron sus actividades, mientras la agricultura sufría pérdidas aún no cuantificadas.
Aunque las temperaturas comenzaron a ceder en el oeste del continente, los avisos se desplazan ahora hacia el este y el sur. En Italia se esperan máximas de 40 °C durante el fin de semana, y en Alemania los termómetros podrían alcanzar valores similares, lo que mantiene en alerta a los servicios de protección civil. El responsable de clima de la ONU, Simon Stiell, advirtió que la ola de calor "lleva las huellas de la crisis climática" y que el fenómeno se agravará mientras no se abandonen los combustibles fósiles. El estudio de atribución subraya que las temperaturas diurnas más altas en Europa occidental se calientan al triple de la tasa global, lo que convierte estos episodios en la nueva normalidad para la que, según los expertos, la infraestructura urbana del norte del continente no está preparada.
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