
España e Italia extienden los plazos de visado para ciudadanos rusos ante el aluvión de solicitudes
Los centros de tramitación en Moscú informan de demoras de hasta 45 y 60 días, mientras Chipre cierra sus oficinas externas y la demanda de viajes a Europa sigue al alza pese a las restricciones.
El centro de visados de España en Moscú, gestionado por BLS International, ha ampliado el plazo de tramitación de las solicitudes de visado Schengen para ciudadanos rusos hasta un máximo de 45 días, frente a las tres o cuatro semanas que se requerían anteriormente. La medida, comunicada el 29 de junio, responde al fuerte incremento de peticiones, según la propia compañía. De forma paralela, el centro de visados de Italia notificó el 25 de junio una extensión aún mayor, que eleva el tiempo de espera a más de 60 días, cuando el límite previo no superaba los 40 días. Ambas representaciones recomiendan a los solicitantes que presenten la documentación con la máxima antelación posible.
Desde la óptica de la Asociación de Tour Operadores de Rusia (ATOR), la presión sobre el sistema de citas es evidente: los cupos para entregar expedientes en el centro español se agotan con rapidez y la apertura de nuevas fechas para la primera quincena de julio se esperaba en cuestión de uno o dos días. La misma fuente subraya que Italia mantiene un porcentaje de aprobación de visados superior al 90 %, un dato que, junto con la percepción de que España, Italia y Francia son los destinos más accesibles, ayuda a explicar el repunte de la demanda. Los tour operadores rusos calculan que el interés por los visados Schengen creció entre un 10 % y un 20 % durante la primavera de 2025 en comparación con el año anterior.
El endurecimiento de los plazos se produce en un contexto de restricciones más amplias. Desde finales de 2022, la Unión Europea mantiene suspendido el acuerdo de facilitación de visados con Rusia, lo que elevó la tasa de 35 a 80 euros y amplió los márgenes legales de tramitación. A ello se suma el cierre, el 13 de junio, de los centros de visados de Chipre operados por BLS International en territorio ruso; a partir de esa fecha, las solicitudes para la isla —que no forma parte del espacio Schengen— solo pueden presentarse en los consulados de Moscú, San Petersburgo, Ekaterimburgo y Krasnodar. Analistas en Bruselas vinculan estas medidas a la política común de la UE de revisar los flujos de viajeros procedentes de Rusia, aunque cada Estado miembro conserva la potestad de fijar sus propios ritmos de tramitación.
Paralelamente, las oficinas consulares españolas afrontan una carga de trabajo extraordinaria debido al proceso masivo de regularización de migrantes en situación irregular que concluye el 30 de junio. Según fuentes sindicales de la administración migratoria, hasta el 27 de junio se habían presentado 1,27 millones de solicitudes, casi el doble de las 500 000 previstas inicialmente. Organizaciones como CEAR y Cepaim han instado a los migrantes a presentar sus expedientes incluso si carecen de toda la documentación, ya que la administración concede un plazo adicional para completarla. Este procedimiento, que exige la legalización de documentos en consulados españoles, ha incrementado la presión sobre unos recursos consulares ya tensionados por la demanda de visados de corta duración, según advierten fuentes del tercer sector. El Ministerio de Migraciones ha descartado, por el momento, prorrogar el plazo de regularización.
| Prensa rusa y CEI | −0.60 | critical |
|---|---|---|
| Prensa atlántica / anglosfera | +0.20 | neutral |
| Prensa europea continental | −0.10 | neutral |
Russia condemns the decision as discriminatory and hypocritical, highlighting the contrast with migrant regularization.
An emotional parallel is drawn between the 'victimized' Russian citizen and the 'favored' migrant, reinforcing the narrative of systemic injustice.
The context of internal migration pressures in Spain and Italy that motivated the administrative measures against Russia is omitted.
The Spanish and Italian governments act within their sovereign right, responding to internal administrative needs without discriminatory intent.
The decision is presented as bureaucratic routine, depoliticizing it and removing it from conflictual readings.
The possible link to Western sanctions or the war in Ukraine is omitted, decontextualizing the choice.
Continental Europe notes a contradiction between openness to migrants and closure towards Russians, suggesting political motives behind the decision.
Two lines of action (regularization vs. restriction) are contrasted to highlight inconsistency, inviting debate on priorities.
The precise number of Russian visa applicants and the actual impact on immigration cases are omitted.
Amplía tu mirada
El giro fiscal de las economías emergentes: Israel reduce drásticamente su déficit e Indonesia dispara sus ingresos
4 idiomas · 10 medios
Desde TechnologyOpenAI despliega GPT-5.6 y un agente autónomo tras el visto bueno de Washington
9 idiomas · 16 medios
Desde Science & HealthArabia Saudita rediseña el corredor IMEC por Siria y profundiza lazos con Canadá y América Latina
2 idiomas · 5 medios