
El tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz se desploma tras nuevos choques entre EE UU e Irán
La reanudación de los ataques mutuos reduce el paso de buques a mínimos históricos, mientras Washington y Teherán se disputan el control de la vía estratégica.
El tránsito de buques comerciales por el estrecho de Ormuz, corredor por el que circula cerca del 20 % del consumo mundial de petróleo, se ha reducido drásticamente en los últimos días hasta niveles cercanos a la parálisis. Según datos de firmas de seguimiento marítimo, el número de travesías diarias cayó de un promedio de 110 antes del conflicto a menos de 10, y en algunos momentos solo dos buques fueron detectados en la vía. La reanudación de los ataques aéreos entre Estados Unidos e Irán, tras el colapso del alto el fuego alcanzado en junio, ha devuelto la incertidumbre a uno de los puntos de estrangulamiento más sensibles del comercio global.
Desde Washington, el Comando Central de las Fuerzas Armadas estadounidenses (CENTCOM) afirmó que Irán “no controla el estrecho” y que, desde principios de mayo, sus fuerzas han facilitado el tránsito exitoso de más de 800 buques mercantes y 380 millones de barriles de crudo. El mando militar desmintió así las informaciones difundidas por medios estatales iraníes que sostienen que el paso solo está permitido a través de rutas designadas por Teherán. En contraste, la Armada de la Guardia Revolucionaria iraní advirtió que los bombardeos estadounidenses y cualquier injerencia en la definición de las rutas de navegación “perjudican gravemente la reapertura gradual” del estrecho y exigió a los buques obtener autorización previa y cumplir protocolos de seguridad bajo su supervisión.
La parálisis del tráfico ha ido acompañada de un aumento de las interferencias en los sistemas de posicionamiento (GPS) y de la práctica de apagar los transpondedores automáticos (AIS) por parte de algunas embarcaciones, lo que dificulta el seguimiento real de la actividad. Analistas en el Golfo señalan que la amenaza de ataques con misiles y drones, sumada al encarecimiento de las primas de riesgo de guerra, ha llevado a numerosos armadores a posponer travesías o a reevaluar coberturas. Pese a ello, al menos cinco buques metaneros vacíos y 22 navíos vinculados a Japón lograron transitar el estrecho en los últimos días, según registros de Kpler y LSEG, lo que indica que ciertos operadores mantienen la actividad bajo condiciones de riesgo extremo.
El repunte de las hostilidades se produce después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, declarara roto el memorando de entendimiento que había permitido una frágil tregua desde mediados de junio. La ofensiva estadounidense alcanzó 90 objetivos militares iraníes, mientras que Irán respondió con ataques contra bases de Estados Unidos en Bahréin, Kuwait, Catar y Jordania. Desde Teherán se calificaron los bombardeos contra puentes ferroviarios como “crimen de guerra flagrante”. En paralelo, mediadores regionales —Pakistán, Catar y Omán— intentan reconducir a las partes a la mesa de negociación, aunque por ahora no se vislumbra una nueva tregua. La situación mantiene en vilo a los mercados energéticos globales y a las potencias con intereses en la región, que observan con preocupación la posibilidad de un cierre prolongado de la vía marítima.
| Prensa rusa y CEI | 0.00 | neutral |
|---|---|---|
| Prensa japonesa-coreana | +0.10 | neutral |
| Prensa del Golfo árabe | −0.20 | neutral |
Rusia replantea el conflicto como manejable, enfatizando que el tránsito continúa y que Estados Unidos mantiene el control.
Al presentar tanto las declaraciones estadounidenses como los datos sobre la disminución, crea una imagen de relativa normalidad.
Omite el análisis de las consecuencias a largo plazo para la seguridad energética global, presente en el bloque del Golfo.
Japón y Corea del Sur reafirman la continuidad de los flujos energéticos, centrándose en los buques que continúan transitando.
Al seleccionar solo datos positivos (buques LNG que pasan) e ignorar la disminución general, construye una narrativa de resiliencia.
Omite la drástica caída del tráfico general y las preocupaciones de las aseguradoras, presentes en el bloque del Golfo.
El Golfo árabe da la alarma sobre el colapso del tráfico y la amenaza inmediata a los suministros energéticos globales.
Utiliza datos de empresas de seguimiento marítimo y citas de expertos para crear un sentido de urgencia y crisis.
Omite las noticias de buques que continúan transitando y las declaraciones estadounidenses de control, presentes en el bloque ruso.
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