
El nombre que falta: paternidad, costo y silencio en los nuevos relatos familiares
Desde Brasil hasta Italia, la ausencia del padre en el registro civil y la presión económica redefinen el significado de tener hijos en el siglo XXI.
En una oficina de la Defensoría Pública de São Paulo, Maria Aparecida Pereira sostiene su certificado de nacimiento. La tinta desvaída revela un error que la ha perseguido durante décadas: no solo carece de los nombres de su padre y su madre biológicos, sino que el documento la registra como varón. “Ni siquiera tenía apellido”, relata. Esa hoja de papel, que debía certificar su origen, la había borrado dos veces. La escena, recogida por medios brasileños, condensa una realidad que se extiende por América Latina: en la región de Campinas, más de 10.600 niños han sido inscritos sin el nombre del padre desde 2016, según la Defensoría Pública del Estado de São Paulo.
La ausencia del nombre paterno en el registro civil no es solo un vacío simbólico. Jurídicamente, como explica la coordinadora de la Defensoría en Piracicaba, Carolina Brambila Bega, impide el acceso a derechos básicos: desde la pensión alimenticia hasta la herencia y la pensión por muerte. En Brasil, el mutirón “Meu Pai Tem Nome” intenta revertir esta omisión con exámenes de ADN gratuitos y mediación. Pero la fragilidad del vínculo paterno se manifiesta también en otras geografías. En Indiana, Estados Unidos, la ley estatal establece que si los padres no están casados y la paternidad no ha sido legalmente establecida, el recién nacido será registrado únicamente con el apellido materno. La norma, que data de décadas atrás, refleja una concepción de la filiación que prioriza la certeza legal sobre la presunción biológica.
Mientras tanto, la decisión de tener hijos se enfrenta a un cálculo económico cada vez más severo. En Italia, el observatorio Fragilitalia de Legacoop e Ipsos reveló en 2025 que el costo medio mensual por hijo ronda los 400 euros, y para el 21% de las familias el peso oscila entre el 40% y el 70% de los ingresos. El gasto en libros escolares, material didáctico y atención médica castiga con especial dureza a los hogares de menores recursos, donde la incidencia de estas partidas duplica a la de la clase media. En Argentina, una investigación de la Universidad Austral mostró que solo el 46% de los argentinos considera muy importante tener hijos, una caída de 31 puntos porcentuales en una década. Entre los jóvenes de 18 a 34 años, apenas el 34% lo ve como parte de un proyecto de vida pleno. La natalidad en el país ha descendido un 47% en diez años, situando a Argentina entre las naciones con fecundidad ultrabaja de América Latina.
La paternidad, sin embargo, no es solo una cuestión de ausencia o de costo. Un estudio publicado en JAMA Pediatrics por investigadores de la Universidad Northwestern, en Estados Unidos, rastreó a 130.267 padres en Georgia y encontró que 796 fallecieron en los cinco años posteriores al nacimiento de sus hijos. El 60% de esas muertes eran prevenibles: homicidios, sobredosis, suicidios y accidentes. Los autores hablan de una “enorme oportunidad perdida” y señalan que, a pesar de que ser padre se asocia con una menor mortalidad general, la transición a la paternidad es un momento de vulnerabilidad social que los sistemas de salud no abordan. En paralelo, el cuidado de los otros —ancianos, enfermos— se convierte en una vía de sustento para jóvenes que estudian. Careb Bien-Aime, una estudiante haitiana en Nueva York, trabajó como auxiliar de salud a domicilio mientras cursaba en un community college. “Es un trabajo emocionalmente exigente pero gratificante”, relató a la prensa económica. Su historia se entrelaza con el debate sobre el costo de la educación superior: según cálculos difundidos en medios estadounidenses, la matrícula anual en una universidad comunitaria cuesta apenas una décima parte de la de una institución de cuatro años, y la deuda estudiantil puede postergar la formación de una familia.
En la oficina de la Defensoria, Maria Aparecida espera ahora la regularización de sus documentos y planea cambiar de nombre. “Es lindo saber de dónde vienes, a quién realmente perteneces”, dice. Su historia, como la de miles de niños sin padre registrado, la de los padres que mueren sin que nadie cuente su ausencia, y la de los jóvenes que postergan la paternidad por el peso de la economía, dibuja un mapa de la filiación contemporánea: un territorio donde el nombre del padre se desvanece entre formularios, deudas y silencios, pero donde la búsqueda de identidad persiste, aferrada a un papel que aún no dice la verdad.
| Prensa atlántica / anglosfera | +0.30 | aligned |
|---|---|---|
| Prensa europea continental | −0.60 | critical |
| Prensa latinoamericana | −0.10 | neutral |
An experienced parent advises readers on how to save for college, taking the side of individual responsibility.
Uses personal anecdotes and practical advice to make the individual solution credible and accessible.
Does not mention the overall demographic burden or public policies for family support, focusing exclusively on individual solutions.
A demographic analyst denounces the unsustainability of family costs, taking the side of burdened families.
Uses alarming statistics and a crisis tone to legitimize the demand for structural interventions.
Does not include individual success stories or practical savings solutions, emphasizing only structural difficulties.
A reporter presents objective data on declining birth rates and paternity issues, without taking an explicit stance.
Relies on official data and a detached narrative to present the facts as incontrovertible.
Does not address the cost of university education or individual financial strategies, focusing on demographic trends and registration issues.
Amplía tu mirada
El alcalde de Nueva York explora vías legales para detener a Netanyahu en la ONU
10 idiomas · 35 medios
Desde Economy & MarketsMorosidad al alza en Argentina, fraude en Brasil y flujos récord: el mapa financiero de los emergentes
5 idiomas · 8 medios
Desde TechnologyIndia lanza con éxito su primer cohete orbital privado y se une al club de EE UU y China
4 idiomas · 6 medios