
El empleo toca máximos históricos en la OCDE, pero los salarios reales siguen sin recuperar el terreno perdido
La organización reporta niveles récord de ocupación, aunque el poder adquisitivo permanece por debajo de 2021; en Líbano, un tercio de los trabajadores perdió su empleo, y en Argentina crece la insatisfacción laboral pese a la baja desocupación.
El mercado laboral de las economías avanzadas muestra una resistencia paradójica. El informe Employment Outlook 2026 de la OCDE confirma que las tasas de empleo y participación alcanzan máximos históricos, con un desempleo medio del 4,9%, pero los salarios reales no acompañan esa fortaleza. En Italia, la brecha es la más amplia entre los grandes países miembros: las remuneraciones reales se sitúan un 6,1% por debajo del primer trimestre de 2021, a pesar de que la ocupación llegó al 62,8%, un récord. El repunte salarial del 1,3% interanual se diluye por el reciente encarecimiento de la energía, y la OCDE proyecta una nueva caída del 0,9% en 2026. La brecha territorial agrava el cuadro: en las provincias más débiles, el desempleo cuadruplica al de las más dinámicas, y la emigración de los más jóvenes y cualificados profundiza las disparidades.
El contraste es aún más agudo en contextos de conflicto. Una encuesta de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) realizada en mayo de 2026 en Líbano revela que el 33% de los trabajadores del sector privado perdió su empleo tras la reanudación de las hostilidades en marzo. El ingreso laboral promedio se desplomó un 40,4% al combinar despidos y recortes salariales. En las regiones más afectadas, como Nabatiyeh, la pérdida de empleo alcanzó al 76,5% de los encuestados. El desplazamiento forzoso resultó determinante: más de dos tercios de los trabajadores que seguían desplazados estaban sin trabajo. Los grupos más vulnerables —personas con discapacidad, mujeres, jóvenes y refugiados sirios— sufrieron las mayores tasas de desocupación, y quienes encontraron un nuevo empleo aceptaron salarios un 30,7% inferiores, a menudo en la informalidad.
Fuera del foco de las crisis agudas, otros mercados revelan tensiones cualitativas. En Rusia, los datos oficiales de abril muestran alzas salariales de hasta el 60% para fotógrafos y del 55% para traductores, pero los analistas coinciden en que la «carrera de salarios» iniciada en 2022 se está agotando. El aumento de costos, la presión fiscal y las sanciones frenan la capacidad de las empresas para sostener incrementos, y el banco central prevé una desaceleración tanto nominal como real. En Argentina, un informe de la consultora OTES sitúa a la provincia de Córdoba como el distrito con mayor insatisfacción laboral: el 54,2% de la fuerza de trabajo se encuentra en situación de vulnerabilidad ocupacional, aunque la desocupación abierta es de apenas el 8,8%. El problema no es la falta de empleo, sino su calidad: 382.000 cordobeses tienen trabajo pero no logran cubrir sus necesidades, en un contexto de caída del empleo manufacturero y salarios reales aún por debajo de 2023.
La OCDE advierte que la incertidumbre geopolítica y la debilidad del crecimiento económico ponen en riesgo la solidez actual del empleo. La OIT, por su parte, insiste en que la asistencia humanitaria salva vidas, pero solo el trabajo decente y la protección social permiten reconstruir medios de vida. El próximo hito será la evolución de la inflación subyacente y las decisiones de los bancos centrales, que determinarán si los salarios reales comienzan a recuperarse o si la erosión del poder adquisitivo se cronifica, mientras en Líbano la comunidad internacional discute mecanismos de apoyo a la recuperación del tejido productivo.
| Prensa europea continental | −0.60 | critical |
|---|---|---|
| Prensa árabe Levante-Magreb | −0.80 | critical |
| Prensa rusa y CEI | +0.70 | aligned |
| Prensa latinoamericana | −0.60 | critical |
Italia denuncia su brecha salarial como la más amplia entre las grandes economías de la OCDE, exigiendo intervenciones estructurales.
El informe de la OCDE se utiliza como un punto de referencia objetivo para convertir un dato nacional en una anomalía sistémica, trasladando la responsabilidad a las políticas económicas.
Omite el crecimiento salarial en Rusia y la crisis laboral en Líbano, que relativizarían la especificidad italiana.
El Líbano sufre una catástrofe ocupacional que exige una intervención humanitaria inmediata.
Los datos de la OIT se presentan como testimonio directo del sufrimiento de los trabajadores, transformando las estadísticas en un llamamiento emocional.
Omite las mejoras laborales en Italia y el crecimiento salarial en Rusia, que suavizarían la percepción de una crisis global.
Rusia demuestra un rápido crecimiento salarial en sectores clave, confirmando la solidez de su mercado laboral.
Se seleccionan los sectores con los mayores incrementos salariales para crear una narrativa de éxito, ignorando el promedio general.
Omite el estancamiento salarial en Italia y la crisis en Líbano, que contradecirían la imagen de un mercado laboral globalmente saludable.
Córdoba revela una vulnerabilidad ocupacional que supera con creces el desempleo oficial, denunciando un mercado laboral precario.
Un dato local se eleva a indicador nacional, sugiriendo que el problema es sistémico y no circunscrito.
Omite los récords de empleo en Italia y el crecimiento salarial en Rusia, que mostrarían que no todos los mercados laborales están en crisis.
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