
EE.UU. convoca a 60 países a una cumbre contra el 'terrorismo de izquierda' con América Latina en el centro
Brasil evalúa la invitación en medio de tensiones con Washington, mientras Argentina confirma su asistencia y crece la inquietud por el posible uso de herramientas antiterroristas contra la disidencia interna.
El Departamento de Estado de Estados Unidos ha invitado a más de 60 países a una reunión ministerial el 16 de julio en Washington, encabezada por el secretario de Estado Marco Rubio, para abordar lo que la administración Trump define como “el resurgimiento del terrorismo transnacional de izquierda”. Entre los convocados figuran Brasil y Argentina. El canciller argentino, Pablo Quirno, confirmó su participación, mientras que el ministro de Relaciones Exteriores brasileño, Mauro Vieira, aún evalúa la invitación, en parte debido a compromisos previos como la visita de la canciller canadiense.
Desde la óptica de Washington, el portavoz del Departamento de Estado, Tommy Pigott, enmarcó la iniciativa como una respuesta a “una antigua amenaza que resurge con fuertes vínculos transnacionales y nuevas convergencias”. Sin embargo, la invitación a Brasil se produce tras una semana de fricciones diplomáticas. Vieira había advertido sobre el riesgo de una intervención militar estadounidense en territorio brasileño luego de que Washington clasificara al Primeiro Comando da Capital (PCC) y al Comando Vermelho (CV) como organizaciones terroristas, declaración que el Departamento de Estado calificó de “absurda”. En contraste, la pronta confirmación argentina refleja una mayor sintonía con la agenda de seguridad de la Casa Blanca.
De acuerdo con funcionarios estadounidenses de carrera y aliados europeos citados por la prensa, existe preocupación por que la administración Trump utilice herramientas antiterroristas para reprimir a activistas internos considerados extremistas de izquierda. El zar antiterrorista Sebastian Gorka habría explorado la posibilidad de aplicar designaciones de terrorismo extranjero al movimiento Antifa, lo que desbloquearía poderes de vigilancia e investigación. Un portavoz de la Casa Blanca negó que esos poderes se usen contra ciudadanos que simplemente disienten. Analistas en Washington interpretan la cumbre como un intento de articular una coalición global frente a lo que el gobierno percibe como una coordinación internacional de la izquierda, análoga al COMINTERN de la Guerra Fría, y señalan que el intercambio de inteligencia será el eje operativo, aunque advierten que los países participantes no deberían emplear esa información para reprimir a partidos de oposición.
La reunión se inscribe en un contexto hemisférico más amplio. Días antes, la Conferencia de Ministros de Defensa de las Américas celebrada en Perú adoptó la Declaración de Cusco, que compromete a los firmantes a reforzar la lucha conjunta contra el crimen organizado transnacional, el terrorismo y las economías ilícitas. En ese foro, el funcionario del Pentágono Elbridge Colby subrayó que las decisiones de seguridad de cada país afectan directamente a sus vecinos. La cita de Washington busca alinear a las naciones de la región en una definición ampliada de terrorismo que incluya a la extrema izquierda, un encuadre que algunos gobiernos latinoamericanos observan con cautela por la memoria histórica de doctrinas de seguridad utilizadas para acallar a la disidencia política.
El encuentro está previsto para el jueves 16 de julio en la sede del Departamento de Estado. Brasil aún no ha comunicado su decisión final, mientras que Argentina ya figura entre los asistentes confirmados. Se espera que la reunión genere definiciones operativas y posibles mecanismos de cooperación en inteligencia, aunque persisten interrogantes sobre su alcance y las salvaguardas para evitar un uso indebido de las herramientas antiterroristas contra actores políticos internos.
| Prensa latinoamericana | −0.20 | neutral |
|---|---|---|
| Prensa europea continental | −0.70 | critical |
Brasil no se alinea automáticamente con la narrativa de Washington.
El uso de comillas alrededor de 'terrorismo de izquierda' y el énfasis en los compromisos del canciller crean una distancia crítica implícita.
No se menciona el rechazo de otros países, como Italia, a participar en la iniciativa.
Italy rejects the invitation because the initiative is polarizing and does not align with its own political line.
The choice of an ironic title ('Thanks, but no thanks') and the explanation of the reasons for refusal present the decision as a sovereign and principled choice.
It is not reported that other countries, such as Brazil, are still evaluating participation, which could have shown a more nuanced reaction.
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