
Dubái proyecta un puerto en Fujairah para eludir el bloqueo del estrecho de Ormuz
La operadora DP World negocia una terminal en la costa oriental emiratí que permitiría transportar mercancías por tierra, reduciendo la dependencia del paso controlado por Irán.
La empresa dubaití DP World, uno de los mayores operadores portuarios del mundo, planea construir un nuevo puerto multipropósito y una terminal de contenedores en el emirato de Fujairah, sobre el golfo de Omán. El proyecto, revelado por el diario Financial Times y confirmado por fuentes cercanas a la compañía, busca crear una ruta alternativa que evite el estrecho de Ormuz, cuyo tránsito comercial se ha desplomado desde que Irán cerrara el paso a finales de febrero de 2026 en respuesta a los ataques de Estados Unidos e Israel. La actividad en Jebel Ali, el principal puerto de la región, cayó entre un 90 y un 95 por ciento, lo que aceleró los planes de diversificación.
Desde la óptica de los países del Golfo, la iniciativa se enmarca en una estrategia más amplia para reducir la vulnerabilidad logística frente a la inestabilidad del estrecho. Portavoces de DP World señalaron que existen “planes en marcha en torno a la diversificación para superar esta disrupción”, mientras que fuentes oficiales emiratíes subrayaron que Jebel Ali no será reemplazado, sino que la expansión en la costa oriental tiene un carácter “defensivo por si las cosas empeoran”. En Teherán, medios como Donya-e Eqtesad e Iran International reprodujeron la información sin emitir una postura oficial, aunque analistas locales interpretan la maniobra como un intento de restar eficacia a la capacidad de presión geopolítica iraní sobre el tráfico marítimo.
El nuevo complejo portuario, cuyas negociaciones sobre financiación y plazos aún no han concluido, podría estar operativo en un plazo de dieciocho meses, según un alto ejecutivo de la firma. La terminal permitiría descargar mercancías en Fujairah y transportarlas por carretera hasta Dubái, Abu Dabi y otros centros de consumo del Consejo de Cooperación del Golfo, sorteando así el cuello de botella de Ormuz. La congestión que ya sufren los puertos orientales de Fujairah y Khor Fakkan —este último objeto de una inversión de 2.000 millones de dólares por parte de la operadora Gulftainer— evidencia la urgencia de contar con infraestructura adicional. Para los mercados energéticos, la ruta complementa los oleoductos que ya permiten a Arabia Saudí y a los propios Emiratos exportar crudo sin cruzar el estrecho, aunque el transporte de contenedores y GNL sigue dependiendo en gran medida del paso marítimo.
El contexto de seguridad sigue siendo el principal motor del proyecto. Desde el inicio de las hostilidades, Irán ha lanzado cerca de 3.000 drones y misiles contra los Emiratos Árabes Unidos, según fuentes militares citadas por la prensa internacional, y un incendio en Jebel Ali provocado por la caída de restos de un misil interceptado puso de relieve la exposición del puerto. En paralelo, se discuten corredores comerciales como el IMEC (Corredor Económico India-Oriente Medio-Europa), aunque la participación de Israel genera fricciones: Riad, de acuerdo con fuentes citadas por The Jerusalem Post, preferiría una ruta que atraviese Siria y excluya el territorio israelí. El dossier del nuevo puerto en Fujairah sigue abierto; se espera que en las próximas semanas se cierren los términos de la inversión inicial, estimada en cientos de millones de dólares, y que las obras comiencen antes de que finalice el año.
| Prensa iraní y afín | −0.30 | critical |
|---|---|---|
| Prensa israelí | +0.30 | aligned |
| Prensa atlántica / anglosfera | 0.00 | neutral |
| Prensa rusa y CEI | 0.00 | neutral |
Irán denuncia el proyecto como un movimiento hostil que elude su soberanía sobre el Golfo Pérsico.
Al atribuir la decisión a la guerra entre Estados Unidos e Irán, el régimen iraní se presenta como víctima de una agresión externa, legitimando su posición.
El relato iraní omite la caída del 90-95% de la actividad en Jebel Ali, que habría destacado la vulnerabilidad económica de los Emiratos y la necesidad real del proyecto.
Israel apoya la medida de los EAU como una legítima defensa propia contra la amenaza iraní de cerrar el estrecho de Ormuz.
Al presentar el cierre iraní como un hecho consumado, se crea una urgencia que justifica la construcción del puerto como una contramedida necesaria.
El relato israelí omite el contexto de la guerra entre Estados Unidos e Irán, que podría haber reducido la responsabilidad de Irán.
El análisis atlántico presenta el proyecto como una consecuencia estratégica de la guerra entre Estados Unidos e Irán, sin tomar partido.
Al usar el término 'major shift' y colocar el proyecto después de la guerra, se normaliza la idea de que el conflicto es el motor del cambio.
El relato atlántico omite los datos económicos precisos sobre la caída de Jebel Ali, que habrían añadido una dimensión comercial a la narrativa.
Rusia describe el proyecto como una iniciativa comercial normal de DP World, despolitizando el asunto.
Al informar solo hechos técnicos y omitir todas las referencias geopolíticas, la decisión se presenta como puramente económica.
El relato ruso omite tanto el contexto de la guerra como el impacto en Jebel Ali, eliminando toda tensión de la narrativa.
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