
Canadá elige a la alemana TKMS para su mayor compra militar y refuerza su giro hacia Europa
El primer ministro Mark Carney anunció la selección del astillero germano para construir hasta 12 submarinos, en vísperas de una cumbre de la OTAN marcada por la presión para elevar el gasto en defensa.
El Gobierno de Canadá designó el lunes al consorcio alemán ThyssenKrupp Marine Systems (TKMS) como postor preferente para construir su nueva flota de hasta doce submarinos de propulsión convencional, en lo que el primer ministro Mark Carney calificó como la mayor adquisición de defensa en la historia del país. El anuncio, realizado en Halifax horas antes de que Carney partiera hacia la cumbre de la OTAN en Ankara, deja fuera de la licitación al grupo surcoreano Hanwha Ocean y sienta las bases para una negociación que, según fuentes gubernamentales canadienses, podría extenderse varios meses. El contrato, cuyo valor no se ha hecho público pero que analistas en Ottawa sitúan en decenas de miles de millones de dólares, contempla la entrega de las primeras cuatro unidades para 2034, gracias a la cesión de espacios de producción por parte de Alemania y Noruega.
Desde la óptica de Ottawa, la decisión responde a una triple lógica: reforzar la soberanía en el Ártico —donde el deshielo abre nuevas rutas y la presencia de actores como Rusia y China es percibida como un desafío creciente—, cumplir con los compromisos de gasto militar ante la OTAN y diversificar sus alianzas industriales y estratégicas más allá de Estados Unidos. Carney vinculó el proyecto a la meta de elevar el gasto en defensa al 5 % del PIB para 2035, tras haber alcanzado este año el umbral del 2 %. En Berlín, el canciller Friedrich Merz interpretó la elección como “una señal fuerte de la cooperación transatlántica y europea en la industria de defensa”, mientras que el ministro Boris Pistorius la calificó de “hito para la seguridad transatlántica”. Por su parte, fuentes gubernamentales en Seúl expresaron decepción, aunque Carney subrayó que Canadá mantiene abiertas otras vías de colaboración con Corea del Sur.
Los submarinos del tipo 212CD, desarrollados conjuntamente por Alemania y Noruega, incorporan propulsión independiente de aire con pilas de combustible que les permite permanecer sumergidos y silenciosos durante más de cuarenta días, un casco en forma de diamante que reduce la firma sonar y capacidades específicas para operar bajo el hielo. De acuerdo con analistas de defensa en Bruselas, la plataforma es plenamente interoperable con los sistemas de la OTAN, lo que facilitará ejercicios conjuntos y el mantenimiento compartido con otras marinas aliadas. El acuerdo incluye además contrapartidas industriales: TKMS se ha comprometido a realizar inversiones en la economía canadiense por un valor equivalente al monto total del contrato, con foco en minerales críticos, alta tecnología y el sector naval, lo que según proyecciones del Gobierno podría generar más de cien mil empleos.
La decisión se produce en un contexto de fricciones comerciales y de seguridad con Washington. La administración estadounidense ha suspendido su participación en la Junta Permanente de Defensa Conjunta y ha sembrado dudas sobre la vigencia del Artículo 5 de la OTAN, al tiempo que presiona a los aliados para que aumenten su gasto militar. En ese marco, círculos diplomáticos en Ankara señalan que la cumbre de la OTAN de esta semana estará dominada por la exigencia de planes concretos de inversión. El proyecto de submarinos, junto con los planes de nuevos oleoductos hacia las costas del Pacífico y el Atlántico para reducir la dependencia energética del mercado estadounidense, dibuja un reposicionamiento canadiense que, desde la perspectiva de analistas latinoamericanos, refleja una tendencia más amplia de potencias medias a tejer redes de seguridad y comercio menos supeditadas a la relación bilateral con Estados Unidos. Las negociaciones contractuales con TKMS comenzarán en las próximas semanas y, si fracasaran, Ottawa se reserva el derecho de retomar las conversaciones con Hanwha Ocean como proveedor alternativo.
| Prensa europea continental | +0.80 | aligned |
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| Prensa atlántica / anglosfera | 0.00 | neutral |
Germany celebrates the victory of its industrial champion TKMS, securing the largest contract in Canadian history.
By emphasizing the record size of the contract and the timing with the NATO summit, an aura of national success and German technological reliability is created.
The context of the competition with South Korea and the geopolitical implications of a shift away from the United States, which emerge in Atlantic press accounts, are omitted.
Canada chooses Europe and NATO, reducing dependence on the United States and strengthening its Arctic sovereignty.
By framing the choice as a shift away from the US and a strengthening of NATO ties, the decision is legitimized as a sovereign strategic move rather than a mere purchase.
The emphasis on German industrial triumph and national celebration that characterizes the continental European coverage is omitted.
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