
Bulgaria abandona la 'coalición de voluntarios' para Ucrania mientras se anuncian maniobras en Polonia
La salida de Bulgaria y las reticencias de Italia y Alemania evidencian fisuras en la alianza de más de 30 países que planea ejercicios militares en otoño para garantizar la seguridad de Ucrania.
La 'coalición de voluntarios' —impulsada por Reino Unido y Francia en la primavera de 2025 para ofrecer garantías de seguridad a Ucrania tras un eventual alto el fuego— celebró una cumbre en París el 13 de julio y anunció la realización de sus primeras maniobras militares en Polonia en septiembre, con participación de tropas británicas y francesas. Sin embargo, el mismo día el primer ministro búlgaro, Rumen Radev, comunicó que su país abandona el formato: «No participamos en una coalición que insiste en continuar la ayuda financiera y militar a Ucrania», declaró, y añadió que la solución del conflicto reside en «una misión diplomática fuerte que ponga fin a la escalada», no en prolongarlo por medios militares.
La decisión de Sofía se suma a otras señales de distanciamiento. La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, confirmó que Italia no enviará tropas a Ucrania, aunque se mostró dispuesta a apoyar iniciativas de monitoreo y entrenamiento fuera del territorio ucraniano, y propuso un mecanismo de seguridad colectiva basado en el artículo 5 del tratado de la OTAN. Por su parte, fuentes del gobierno alemán citadas por la agencia DPA indicaron que Alemania no participará en los ejercicios de Polonia por considerar que tienen un «carácter reducido» y de estado mayor. El primer ministro polaco, Donald Tusk, defendió las maniobras como preparación para «garantías reales de seguridad» y subrayó que Polonia acogerá a las tropas aliadas con apoyo financiero y logístico.
Desde Moscú, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, calificó a la coalición como una «coalición de instigadores de la guerra» y reiteró que la presencia de tropas extranjeras en Ucrania sería considerada un objetivo militar legítimo. En el plano analítico, el profesor Greg Simons, de la Universidad Internacional Daffodil en Daca, sostuvo que la salida de Bulgaria crea un precedente que podría alentar a otros países a abandonar el grupo, y describió las maniobras como una «fachada de diplomacia militar» en un contexto de crisis económica y política en Europa. El primer vicepresidente del comité de asuntos internacionales de la Duma rusa, Dmitri Nóvikov, interpretó la postura búlgara como reflejo de una pugna política interna que lleva al poder a dirigentes pragmáticos, no necesariamente prorrusos, sino atentos a los intereses nacionales.
La coalición, que según el presidente francés Emmanuel Macron se ampliará a 36 países con la incorporación de Moldavia y Macedonia del Norte, tiene entre sus cometidos no solo el suministro de armas sino también el fortalecimiento de la industria de defensa ucraniana. Está previsto que los ejercicios de septiembre movilicen a unos 1.500 efectivos y que maniobras posteriores se desarrollen en Turquía y Rumanía. La próxima reunión del formato aún no ha sido convocada, pero la agenda incluye la definición de los mecanismos concretos de despliegue de una fuerza multinacional de interposición, un punto que choca con la oposición explícita de Rusia y con las reservas expresadas por varios de los propios miembros de la coalición.
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