
Apple demanda a OpenAI por robo de secretos comerciales y agrava la guerra por el hardware de IA
La firma de Cupertino acusa a la creadora de ChatGPT de orquestar una campaña de captación de empleados para sustraer información confidencial y desarrollar sus propios dispositivos.
Apple presentó el viernes una demanda ante un tribunal federal de San José, California, contra OpenAI, su filial de hardware io Products y dos antiguos empleados, a quienes acusa de una campaña sistemática para robar secretos comerciales relacionados con el desarrollo de dispositivos. La acción judicial, que según la compañía busca poner fin a un “patrón de sustracción” de información confidencial, solicita una indemnización por daños y una orden judicial que prohíba a OpenAI utilizar cualquier material propietario, además de exigir el rediseño de los futuros productos de la startup para que no incorporen tecnología de Apple.
La demanda señala en particular a Tang Yew Tan, actual director de hardware de OpenAI y antiguo vicepresidente de diseño de producto del iPhone y el Apple Watch, y al ingeniero Chang Liu. De acuerdo con el texto de 41 páginas, Tan utilizó nombres en clave de proyectos confidenciales durante entrevistas de trabajo para obtener información sobre productos no lanzados y pidió a candidatos que llevaran componentes físicos como baterías y placas de circuito a sesiones de “muestra y cuenta”. Liu, por su parte, habría descargado decenas de archivos confidenciales tras abandonar Apple en enero, incluyendo especificaciones técnicas y presentaciones de ingeniería. Apple sostiene que más de 400 exempleados trabajan hoy en OpenAI y que la empresa ha “entrenado activamente” a los desertores sobre cómo eludir los protocolos de salida para conservar el acceso a datos sensibles.
Desde la óptica de los mercados financieros estadounidenses, la demanda complica los planes de OpenAI de realizar una oferta pública inicial (OPI) en los próximos meses, en un momento en que la compañía está valorada en aproximadamente 852.000 millones de dólares y ha captado más de 180.000 millones de inversores. Analistas en Wall Street observan que la expansión hacia el hardware de consumo era considerada un vector clave de crecimiento, y que el litigio introduce un riesgo regulatorio y reputacional significativo. En Europa, fuentes del sector tecnológico interpretan el caso como un síntoma de la creciente fricción entre los gigantes que antes colaboraban: en 2024 Apple integró ChatGPT en sus dispositivos, pero la relación se deterioró tras la adquisición de io Products por parte de OpenAI, firma cofundada por el exjefe de diseño de Apple, Jony Ive, quien no es mencionado en la demanda.
OpenAI ha negado las acusaciones. Un portavoz declaró que la empresa “no tiene ningún interés en los secretos comerciales de otras compañías” y que sigue centrada en desarrollar tecnología innovadora. La respuesta se produce después de que, según filtraciones recogidas por la prensa económica, la propia OpenAI hubiera sopesado acciones legales contra Apple por un supuesto incumplimiento en la promoción de la integración de ChatGPT. El caso, que Apple califica como “la punta del iceberg”, se encamina ahora a un juicio con jurado, mientras el sector observa si la disputa frena la carrera por crear una nueva generación de dispositivos impulsados por inteligencia artificial.
| Prensa europea continental | −0.30 | critical |
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| Prensa atlántica / anglosfera | −0.50 | critical |
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Apple acusa a OpenAI de robo de secretos comerciales, basándose en pruebas concretas y testimonios de exempleados.
La narrativa se basa en detalles legales y declaraciones oficiales para parecer imparcial y creíble.
No menciona la asociación previa entre Apple y OpenAI, que en el bloque atlántico se presenta como un factor clave para entender la ruptura.
Apple rompe la asociación con OpenAI y lo acusa de haber robado secretos para construir hardware competidor.
Al enfatizar la ruptura y el contraste, se crea una narrativa de conflicto épico que capta la atención.
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Apple es víctima de un robo sistemático de propiedad intelectual por parte de OpenAI, que explotó a exempleados para robar diseños.
Al destacar un patrón de mala conducta y la responsabilidad de los altos directivos, se construye una imagen de OpenAI como reincidente.
No destaca la ruptura de la asociación, centrándose en cambio en la mala conducta de OpenAI.
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