
Agente de inteligencia ucraniano se retracta y señala a un ex oficial del SBU por el asesinato de la sospechosa del atentado en Mónaco
En una audiencia en Kiev, Vladyslav Reut negó haber disparado contra Anastasiia Berezovska y acusó a su coimputado, Vitalii Zhykovych, de ejecutarla, mientras la fiscalía mantiene que ambos actuaron de forma coordinada.
El agente de la inteligencia militar ucraniana (HUR) Vladyslav Reut se retractó ante un tribunal de Kiev de su confesión inicial y afirmó que fue el ex oficial del Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU) Vitalii Zhykovych quien disparó contra Anastasiia Berezovska, la mujer buscada por Interpol como principal sospechosa del atentado con bomba que hirió gravemente al empresario Vadym Ermolaev y a su familia en Mónaco a finales de junio. Durante la vista de prisión preventiva, Reut declaró que se negó a apretar el gatillo cuando Zhykovych le ordenó disparar con una pistola modificada en una zona boscosa cercana a la aldea de Yuriv, y que fue el ex policía quien efectuó los cuatro disparos mortales, para luego obligarlo a cavar la tumba y deshacerse del arma. La fiscalía ucraniana, por su parte, sostiene que ambos imputados actuaron “de manera conjunta y coordinada” y que la investigación mantiene abiertas todas las hipótesis sobre el móvil, incluidos motivos criminales, corrupción o una posible injerencia rusa.
La nueva versión de Reut introduce un giro en un caso que ya generaba fricciones diplomáticas. Según la reconstrucción presentada por el agente, Zhykovych habría amenazado con represalias contra su familia si algo le ocurría, lo que explicaría su confesión inicial. La defensa de Zhykovych rechazó de plano el relato y lo calificó de una trampa para eludir responsabilidades, mientras que el propio Reut se ofreció a someterse a un detector de mentiras. Desde la óptica de las capitales europeas, el sumario adquiere una dimensión política delicada: el presidente francés, Emmanuel Macron, solicitó a su homólogo Volodímir Zelenski esclarecer los hechos, según reportó la prensa financiera internacional, en un momento en que Kiev busca preservar el respaldo occidental frente a la invasión rusa.
El atentado en el Principado dejó a la pareja de Ermolaev con la amputación de ambas piernas y reavivó el escrutinio sobre las redes de seguridad ucranianas. El empresario, de origen ucraniano y nacionalizado chipriota, fue sancionado por Kiev en 2023 por presuntamente mantener actividades comerciales en Crimea tras la anexión rusa de 2014, algo que él niega. Desde Moscú, el político Viktor Medvedchuk, exlíder de la plataforma opositora prohibida, afirmó que los detenidos son “agentes en activo del SBU” y calificó el crimen como “una operación especial planificada por el régimen criminal de Zelenski” para eliminar a la ejecutora y ocultar al autor intelectual, en un intento de vincular directamente a la cúpula ucraniana con el ataque.
Las autoridades ucranianas han compartido toda la información recabada con la fiscalía de Mónaco, que investiga a Berezovska por tentativa de asesinato, colocación de artefacto explosivo y asociación ilícita. Ambos acusados permanecen en prisión preventiva mientras se profundiza la instrucción. El sumario deberá determinar no solo quién apretó el gatillo, sino también si existió una cadena de mando que ordenó silenciar a la sospechosa. Por ahora, la causa sigue sin un móvil esclarecido y con la atención puesta en las próximas diligencias judiciales en Kiev, de las que se espera que arrojen luz sobre las transferencias de dinero que ambos imputados realizaron a Berezovska antes de su muerte.
| Prensa rusa y CEI | −1.00 | critical |
|---|---|---|
| Prensa europea continental | −0.10 | neutral |
| Prensa atlántica / anglosfera | 0.00 | neutral |
The Ukrainian state orchestrated the Monaco attack through its intelligence officers, and the retraction is a desperate attempt to hide its involvement.
By quoting a former Ukrainian opposition figure now aligned with Russia, the narrative gains credibility from an insider source, while generalizing the actions of individuals to the entire state apparatus.
The article omits the fact that the retraction was made in court and that the co-defendant is also a former SBU official, not necessarily acting on state orders. It also ignores the possibility of a personal motive or a rogue operation.
The court hears a retraction that shifts blame, and the political implications for Ukraine's leadership are unavoidable.
By reporting the retraction as a judicial fact and then noting the political pressure on Zelenskyy, the narrative connects a legal event to broader political consequences without explicitly accusing.
The article omits any mention of the victim's background or the possibility that the bombing suspect might have been an agent herself, focusing instead on the procedural twist.
The case takes a new turn as a confession is retracted, but the full story remains unclear.
By presenting the retraction as a 'twist' without analysis or context, the narrative maintains a tone of neutral curiosity, avoiding any judgment.
The article omits the identities and affiliations of the accused, as well as the political context of the bombing, leaving the reader with an incomplete picture.
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