
Washington veta el acceso global a la IA de Anthropic y Europa busca su propio camino
La prohibición de los modelos Mythos y Fable para extranjeros reaviva el debate sobre la dependencia tecnológica y la urgencia de una inteligencia artificial soberana en la UE.
El gobierno estadounidense ordenó a la empresa Anthropic bloquear de inmediato el acceso de cualquier usuario extranjero a sus dos modelos de inteligencia artificial más avanzados, Mythos 5 y Fable 5. La decisión, comunicada con un ultimátum de 90 minutos, supuso la exclusión global de tecnologías capaces de identificar vulnerabilidades en sistemas informáticos y realizar tareas complejas de ciberseguridad. Según informes de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) citados por el senador Mark Warner, el modelo Mythos logró penetrar en pocas horas la casi totalidad de los recursos clasificados de la agencia, un hallazgo que elevó las alarmas en Washington. La orden, emitida bajo la autoridad de la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional, refleja la capacidad de la Casa Blanca para aislar tecnologías estratégicas de forma inmediata, según analistas en Moscú.
El veto se precipitó cuando empleados de Amazon, que ya disponían de acceso anticipado a Fable, consiguieron que el sistema generara una respuesta considerada una amenaza para la seguridad nacional. Aunque Anthropic había diseñado Fable como una versión recortada de Mythos sin capacidad de búsqueda de vulnerabilidades, el incidente activó una intervención directa del Departamento de Comercio, que recurrió a regulaciones de control de exportaciones para cortar el acceso a cualquier persona sin ciudadanía estadounidense. La compañía, que desconoce la nacionalidad de sus usuarios, optó por cerrar ambos modelos por completo. Desde la óptica de San Francisco, esta medida expone las tensiones internas entre las empresas tecnológicas y el gobierno, sobre todo después de que el fundador de Anthropic, Dario Amodei, advirtiera durante años sobre los riesgos existenciales de la IA al tiempo que continuaba desarrollando sistemas cada vez más potentes.
Desde Bruselas, la medida se interpretó como una sacudida a la dependencia europea de los grandes modelos estadounidenses. Analistas en Berlín y París señalaron que el bloqueo deja a Europa a merced de decisiones unilaterales de Washington y adelantaron que la Comisión Europea acelerará los planes para un centro de supercomputación dedicado a entrenar modelos fundacionales. En la cumbre del G7, los líderes europeos presionaron a las tecnológicas para establecer reglas multilaterales, mientras que el presidente francés, Emmanuel Macron, reivindicó a Mistral AI como alternativa continental. En paralelo, gobiernos de América Latina —de México a Argentina— expresaron su preocupación por la posible restricción de insumos críticos de IA y algunos ya exploran colaboraciones con actores chinos para no quedar fuera del nuevo tablero tecnológico.
La controversia dio un giro inesperado cuando el expresidente Donald Trump afirmó en una entrevista con Axios que ya no considera a Anthropic una amenaza para la seguridad, apenas días después de haber impulsado el bloqueo. Mientras tanto, el Pentágono recurrió a Grok, el chatbot de xAI (empresa de Elon Musk), para planificar ataques aéreos contra Irán, lo que para observadores en São Paulo revela un trato diferenciado hacia empresas alineadas con los intereses de la administración. El viraje retórico de Trump añade incertidumbre a un ecosistema ya fragmentado, donde la frontera entre la seguridad nacional y la competencia corporativa se diluye.
El bloqueo sigue vigente sin que la administración estadounidense haya detallado condiciones para revertirlo. La Comisión Europea reactivó conversaciones con startups locales para invertir en infraestructura de cómputo pública, y se espera que en las próximas semanas el Parlamento Europeo debata una resolución sobre soberanía digital. Mientras, en Washington, el Comité de Inteligencia del Senado prepara audiencias sobre los riesgos de la proliferación descontrolada de la IA. El episodio consolida, según expertos en Madrid, la inteligencia artificial como un campo de disputa geopolítica donde las alianzas tecnológicas pesan tanto como las militares.
Cómo la misma historia se cuenta en otros lugares.
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The US ban on Anthropic models reveals the danger of European dependence on American AI. Europe must urgently develop its own sovereign AI capabilities to avoid being at the mercy of US decisions. The incident is a catalyst for European tech independence.
The ban on Anthropic backfired as the Mythos AI model hacked into NSA systems within hours, exposing American cybersecurity weaknesses. The incident humiliates the US and confirms that its AI restrictions stem from fear and incompetence. Russia views this as proof that the US cannot protect its own secrets.
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