
Warsh cuestiona las métricas de inflación de la Fed y anuncia una revisión integral de su marco monetario
El presidente de la Reserva Federal expresó insatisfacción con los indicadores actuales y ordenó a grupos de trabajo analizar alternativas al régimen de reservas abundantes vigente desde 2008.
En su primera comparecencia ante el Congreso, el nuevo presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, abrió la puerta a una reforma profunda del andamiaje con el que el banco central estadounidense ha manejado la política monetaria durante casi dos décadas. Warsh calificó de “imperfectas” las métricas de inflación que utiliza la institución y anunció la creación de grupos de trabajo que, en un plazo de seis meses, deberán evaluar tanto la forma de administrar las tasas de interés como la gestión de un balance que hoy ronda los 6,8 billones de dólares. Desde Washington, la señal se interpreta como el preludio de un posible abandono gradual del régimen de reservas abundantes instaurado tras la crisis financiera global, aunque el propio Warsh descartó un regreso completo al modelo anterior a 2008.
El titular del banco central sostuvo que el mandato de empleo “parece bien”, pero el de inflación no tanto, y subrayó que el Comité Federal de Mercado Abierto no tolerará una inflación persistentemente elevada. En ese sentido, restó dramatismo al dato de junio del IPC estadounidense y advirtió que no se deben sacar conclusiones de una sola cifra. Al mismo tiempo, defendió que la tasa de interés de referencia sea la herramienta principal de la política monetaria y que el balance se reduzca “lo más posible”, excepto en momentos de crisis. Mientras tanto, en Ottawa, el Banco de Canadá mantuvo sin cambios su tasa rectora en el 2,25 %, anclando las expectativas de largo plazo pese a la volatilidad de corto plazo generada por los precios de la gasolina, una decisión que en los mercados latinoamericanos se lee como un compás de espera similar al de la Fed.
Consultado sobre su relación con la Casa Blanca, Warsh evitó dar detalles de sus conversaciones con el presidente Donald Trump, aunque aseguró que el mandatario no ha intentado influir en la política monetaria y que, de hacerlo, él seguiría actuando con independencia. En paralelo, el jefe de la Fed situó a la inteligencia artificial en el centro del análisis económico: la caracterizó como un choque de oferta que no necesariamente es inflacionario, porque la producción puede responder al aumento de la demanda, y proyectó ganancias de productividad y salarios en el largo plazo. Analistas en Oriente Medio destacaron que esta visión matiza los temores inflacionarios asociados al fuerte dinamismo de la inversión en centros de datos y equipos de alta tecnología en Estados Unidos.
Cualquier modificación del marco operativo se aplicará de forma gradual y con suficiente antelación para que los mercados se preparen, prometió Warsh. El foco inmediato está en el trabajo de las fuerzas de tarea, cuyas conclusiones se conocerán hacia finales de año. Hasta entonces, la Fed mantendrá un tono de cautela, reafirmando su compromiso con la estabilidad de precios mientras evalúa si las herramientas heredadas de la era post-2008 siguen siendo las adecuadas para una economía atravesada por la disrupción tecnológica.
| Prensa latinoamericana | −0.30 | critical |
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| Prensa del Golfo árabe | +0.70 | aligned |
| Prensa árabe Levante-Magreb | +0.20 | neutral |
Warsh se esconde detrás de las métricas y no responde sobre las presiones políticas. La Fed está en apuros.
Al destacar la evasión y la insatisfacción de Warsh, se crea una imagen de incertidumbre y falta de transparencia.
Omite el encuadre dramático de 'caja negra' presente en los medios del Golfo, y la tranquilidad sobre la independencia de Trump presente en los medios del Levante-Magreb.
Warsh rompe el silencio e inicia una revisión épocal. La Fed se renueva.
Usando metáforas de 'caja negra' y 'explosión', la revisión se dramatiza como una revelación histórica.
Omite el escepticismo sobre la evasión de Warsh respecto a Trump y su insatisfacción con las métricas, presentes en medios latinoamericanos, y la tranquilidad de que la inflación no durará, presente en medios levantino-magrebíes.
Warsh defiende su autonomía y minimiza la inflación. La Fed es independiente.
Al informar selectivamente las declaraciones tranquilizadoras de Warsh, se normaliza la situación y se descartan los temores.
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