
Trump proclama abierto el estrecho de Ormuz mientras Irán acuerda una línea de comunicación para evitar incidentes
La declaración de Washington sobre el control total del paso marítimo coincide con el anuncio de Teherán de un canal directo con Omán y la liberación de activos, en un frágil compás de espera de sesenta días.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó el 22 de junio que el estrecho de Ormuz se encuentra “totalmente abierto” y bajo “control total” de su país, al tiempo que el principal negociador iraní, Mohammad Baqer Qalibaf, anunció que Teherán aceptó establecer una línea directa de comunicación para evitar conflictos en esa vía marítima estratégica. Las declaraciones se producen tras la firma, el 18 de junio, de un memorando de entendimiento bilateral que abrió una ventana de sesenta días para negociar un acuerdo de paz definitivo y que, según Washington, ya ha permitido un flujo récord de petroleros.
Desde la óptica de Washington, la reapertura del estrecho —por donde transita entre el 15 % y el 20 % del crudo mundial y hasta el 30 % del gas natural licuado— es un logro que estabiliza los mercados energéticos y refuerza la exigencia de que Irán “nunca tendrá un arma nuclear”. El Departamento del Tesoro emitió una licencia general temporal que autoriza la extracción, suministro y venta de petróleo iraní, incluida su importación a Estados Unidos si es necesaria para completar transacciones. En paralelo, el vicepresidente J. D. Vance anunció que inspectores del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) regresarían al país, aunque el portavoz de la cancillería iraní matizó que la cooperación con la agencia continuará “bajo los procedimientos actuales”, en referencia a la ley parlamentaria que suspendió las inspecciones ampliadas.
Teherán, por su parte, condiciona la normalización del tránsito a la evolución de los acontecimientos regionales. El 20 de junio, apenas dos días después de la firma del memorando, Irán volvió a cerrar el estrecho en respuesta a los bombardeos israelíes sobre el sur del Líbano, y Qalibaf viajó a Omán para coordinar un mecanismo conjunto de gestión del tráfico marítimo. El negociador iraní informó además de que se ultimó la liberación de 12 000 millones de dólares en activos congelados, fondos que, según Trump, se destinarán a la compra de productos estadounidenses como alimentos. Analistas en Bruselas observan que la disposición iraní a crear una línea de comunicación y a colaborar con Omán busca preservar cierto margen de control sobre el estrecho, al tiempo que evita una escalada directa con la marina estadounidense.
El trasfondo de estas negociaciones es el bloqueo de facto impuesto por Irán desde finales de febrero, cuando minó el estrecho y estableció un sistema de peajes que discriminaba entre países “amistosos” —como Rusia, China e India— y “hostiles”, mientras Estados Unidos e Israel lanzaban operaciones militares contra su territorio. La interrupción del tráfico disparó los precios del crudo y generó alarma en las capitales europeas, que vieron amenazada la seguridad de suministro. En el memorando de entendimiento, Francia y el Reino Unido expresaron su disposición a liderar una misión europea de protección del transporte marítimo una vez que cesen las hostilidades y se estabilice la situación.
El estado del dossier es aún preliminar. Los mediadores de Pakistán y Catar confirmaron que las partes acordaron una hoja de ruta hacia un acuerdo definitivo en sesenta días, con grupos de trabajo sobre el programa nuclear iraní y la desescalada en Líbano. La continuidad del proceso dependerá de que Israel detenga sus ataques en el sur libanés —el primer ministro Benjamín Netanyahu ha advertido que no retirará tropas— y de que Irán cumpla los compromisos asumidos, un punto sobre el que Trump advirtió: “Si Irán no cumple, haré lo que tenga que hacer”. La próxima ronda de conversaciones en Suiza deberá traducir las declaraciones en mecanismos verificables de tránsito y no proliferación.
Cómo la misma historia se cuenta en otros lugares.
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Los medios rusos informan que Irán ha aceptado establecer una línea de comunicación directa para el paso de buques por el estrecho de Ormuz, mientras el presidente Trump declara el estrecho completamente abierto y el petróleo fluye a niveles récord. La cobertura menciona un cierre breve en respuesta a los ataques israelíes en Líbano, pero en general presenta la situación como una tregua condicionada que estabiliza el tránsito petrolero.
La prensa continental europea enmarca la reapertura del estrecho de Ormuz como parte de un acuerdo nuclear más amplio, con Trump celebrando el estrecho abierto y jurando que Irán nunca obtendrá armas nucleares. La cobertura recuerda que impedir el programa nuclear iraní fue una justificación clave para la operación militar estadounidense-israelí, presentando la tregua como un paso condicionado hacia ese objetivo.
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