
Trump anticipa la firma inminente del acuerdo con Irán y lanza una advertencia contundente
El presidente estadounidense anunció en la cumbre del G7 que el pacto podría rubricarse el jueves o viernes, pero amenazó con reanudar los bombardeos si Teherán incumple.
En la recta final de la cumbre del G7 celebrada en Evian, Francia, el presidente Donald Trump sorprendió al afirmar que el acuerdo alcanzado con Irán el domingo para poner fin a la guerra iniciada el 28 de febrero se firmará “en breve”, posiblemente el jueves o el viernes. La declaración, cargada de la ambivalencia que ha caracterizado las negociaciones, estuvo acompañada de una advertencia inequívoca: si Teherán viola lo pactado, Estados Unidos retomará los bombardeos. “Los golpearemos otra vez”, sentenció Trump, subrayando que el nuevo entendimiento es un “muro contra el arma nuclear”, en contraste con el acuerdo alcanzado durante la administración Obama, al que calificó de “un camino hacia la bomba”.
La firma, inicialmente prevista para el viernes en Lucerna con la presencia del vicepresidente JD Vance, podría adelantarse y realizarse por vía electrónica, según fuentes diplomáticas europeas. Este cambio de formato busca acelerar la entrada en vigor de las disposiciones relativas al estrecho de Ormuz, punto neurálgico para el comercio energético mundial. Reportes de plataformas de monitoreo marítimo indican que petroleras iraníes ya han comenzado a sortear el bloqueo naval impuesto por Washington hace dos meses, lo que sugiere un principio de distensión. Paralelamente, la Casa Blanca confirmó que ha enviado una copia del texto a Israel, gesto que Trump enmarcó en su “buena relación” con el primer ministro Netanyahu, pese a las críticas que el mandatario vertió en el mismo foro sobre la campaña militar israelí contra Hezbolá en Líbano.
Desde la óptica europea, el anuncio genera un cauto optimismo. La participación de Suiza como sede prevista para la firma y el respaldo implícito del G7 refuerzan la legitimidad multilateral de un proceso que, sin embargo, descansa sobre una lógica eminentemente coercitiva. Analistas en Bruselas advierten que la amenaza de reanudar los ataques aéreos —“los bombardearé sin piedad”, dijo Trump— introduce una fragilidad estructural en el pacto, cuyo cumplimiento dependerá de la verificación técnica inmediata del programa nuclear iraní y de la entrega del uranio enriquecido, incluso si, en palabras del presidente estadounidense, ese material “no tiene valor”.
En Oriente Medio, la recepción es dual. Mientras Teherán ha mostrado una actitud que Trump calificó de “muy adecuada”, sectores vinculados a la seguridad israelí recelan de un entendimiento que no desmantela por completo la infraestructura atómica persa. La circulación marítima en el estratégico estrecho de Ormuz, vital para el suministro de crudo a economías asiáticas y europeas, registra ya un incremento, lo que alivia parcialmente la presión sobre los mercados energéticos globales. Analistas latinoamericanos señalan que una eventual estabilización del precio del petróleo beneficiaría a las economías importadoras de la región, aunque persiste el riesgo de volatilidad si el acuerdo naufraga.
El desenlace inmediato definirá no solo el cese de las hostilidades bilaterales, sino la posibilidad de un reordenamiento más amplio en Medio Oriente. Trump expresó su esperanza de que este acuerdo sea “el comienzo de una paz más extensa en toda la región”. No obstante, la combinación de plazos inciertos, una firma aún no concretada y la amenaza explícita de represalias militares mantiene a la comunidad internacional en vilo. La paradoja es evidente: un pacto concebido para cerrar una guerra se sostiene sobre la misma disuasión que podría reabrirla.
Cómo la misma historia se cuenta en otros lugares.
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La prensa del Golfo enmarca el acuerdo con pragmatismo: la reanudación de la navegación en el estrecho de Ormuz alivia a los mercados petroleros, al tiempo que señala las fricciones entre Trump y Netanyahu por la campaña en Líbano. El pacto se ve como un paso concreto para congelar el programa nuclear iraní.
La prensa latinoamericana celebra el acuerdo como un triunfo de Trump: un 'muro nuclear' que impedirá para siempre que Teherán desarrolle armas atómicas. Se destaca el contraste con el acuerdo fallido de Obama y se exalta la promesa de una paz duradera.
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