
El reciclaje de vidrio en Italia alcanza un récord del 82,1% y marca el camino de la economía circular global
El consorcio CoReVe reporta 2,15 millones de toneladas recicladas en 2025, con ahorros energéticos equivalentes al consumo de una ciudad como Milán, mientras iniciativas en Brasil y México refuerzan la participación ciudadana.
El sistema italiano de reciclaje de vidrio alcanzó en 2025 una tasa del 82,1%, superando el 80,3% del año anterior y consolidándose como referencia dentro de la Unión Europea. Según datos del consorcio CoReVe, presentados en Milán, las 2,15 millones de toneladas de envases recuperados evitaron la emisión de 2,4 millones de toneladas de CO₂ y ahorraron 408 millones de metros cúbicos de gas, un volumen equivalente al consumo doméstico de una ciudad de 1,16 millones de habitantes. El resultado, que ya supera las metas comunitarias para 2030, se traduce además en 479 millones de euros en costes de eliminación en vertedero que no llegaron a producirse.
El salto no se explica solo por la infraestructura de recogida, sino por un ecosistema que integra comunicación, incentivos económicos y corresponsabilidad industrial. CoReVe transfirió 146 millones de euros a los municipios italianos, un 29,7% más que en 2024, y extendió los convenios al 94,8% de las comunas del país. Sin embargo, el propio consorcio advierte de una fractura persistente: mientras en el norte se recogen 46,7 kilos por habitante al año —con picos de 62,7 en el Valle de Aosta—, en el sur la cifra cae a 33,6 kilos, y Sicilia se queda en 28,6. Para abordar esa brecha, la entidad ha sellado un acuerdo marco con la Universidad IULM de Milán con el fin de formar a nuevas generaciones en comunicación de la sostenibilidad y llegar a públicos hoy menos permeables a las campañas tradicionales.
Esa misma lógica de articulación entre actores diversos aparece en experiencias latinoamericanas que combinan tecnología, logística inversa y participación vecinal. En el estado de São Paulo, la plataforma Circular Brain conecta a consumidores, fabricantes y recicladores para la recogida gratuita de grandes electrodomésticos; en 2025 procesó 80.000 toneladas de materiales, de las cuales 500 toneladas provinieron de recolecciones domiciliarias en más de 12.000 visitas. En el municipio mineiro de Pompéu, el proyecto “Grana Limpa” transformó en su primer mes 735 kilos de papel, plástico, metal y cartón en créditos digitales canjeables en 14 comercios locales, al tiempo que fortaleció a la asociación de catadores. Y en Monterrey, el colectivo Vecinos Sustentables Metropolitanos captó 61 toneladas de residuos reciclables entre 2022 y 2025 mediante campañas mensuales que, según sus organizadores, buscan sobre todo instalar el hábito de separar en origen.
Analistas en Ciudad de México subrayan que el impacto de estas iniciativas no se mide solo en toneladas, sino en la capacidad de modificar comportamientos cotidianos. “El mejor residuo no es el que se recicla, sino el que nunca se genera”, sintetiza Orlando Castañeda, del movimiento regiomontano, que promueve el uso de termos reutilizables como alternativa a las botellas desechables. En Taubaté, interior paulista, la prefectura retiró 1.600 toneladas de escombros y basura en un solo mes tras reforzar la fiscalización y los puntos de entrega voluntaria, pero las autoridades locales insisten en que la solución de fondo pasa por la prevención del descarte irregular.
El próximo hito para la cadena del vidrio en Italia será la renovación del Anexo Técnico que regula las relaciones entre CoReVe y los municipios durante el cuatrienio 2026-2029, en un contexto de incertidumbre inflacionaria que podría deprimir el consumo. Mientras, en América Latina, la expansión de estos modelos dependerá de la capacidad de los gobiernos locales para escalar las alianzas con el sector privado y de la consolidación de una cultura ciudadana que, como mostraron aficionados suecos y japoneses durante el Mundial de 2026, convierte el cuidado del espacio público en un gesto de civilidad cotidiana.
| Prensa europea continental | +0.60 | aligned |
|---|---|---|
| Prensa atlántica / anglosfera | −0.30 | critical |
Italia consolida su posición de líder en sostenibilidad, superando los objetivos de reciclaje y generando ahorros energéticos sin precedentes.
La narrativa se basa en la amplificación del dato estadístico y su asociación con el éxito de las políticas nacionales, presentando el ahorro de gas como un beneficio económico y ambiental tangible.
La tasa de reciclaje reivindicada plantea dudas, ya que el vidrio recogido puede no tratarse localmente y el impacto real en el suministro de gas es marginal.
La retórica de la duda metodológica y las cadenas de suministro opacas relativiza el alcance del anuncio, desviando la atención hacia las exportaciones de residuos.
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