
EE.UU. rechaza peajes en Ormuz y condiciona el acuerdo con Irán a la seguridad de sus aliados del Golfo
Marco Rubio advierte que los cobros por tránsito se extenderían como un contagio, mientras Teherán insiste en controlar el estrecho y las monarquías árabes exigen garantías.
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, cerró este jueves en Baréin una gira por el Golfo con un mensaje contundente: Washington no aceptará un acuerdo de paz con Irán “a cualquier precio” y rechaza de plano la imposición de peajes al tránsito por el estrecho de Ormuz. La advertencia se produce tras la firma, el 17 de junio, de un memorando de entendimiento que puso fin a las hostilidades directas entre Estados Unidos e Israel contra la República Islámica y abrió un período de 60 días de negociaciones para un arreglo definitivo. Rubio subrayó que ninguna cláusula del futuro pacto podrá menoscabar la seguridad, la estabilidad o la prosperidad de los socios del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), blanco de represalias iraníes durante el conflicto.
Desde la óptica de Washington, el principio de libertad de navegación en vías acuáticas internacionales es innegociable. “Si aceptamos que se pueda cobrar por usar una vía marítima internacional porque está cerca del espacio territorial de un país, esto se extenderá por todo el mundo como un contagio”, afirmó Rubio ante los ministros del CCG, según recogen medios regionales. La posición estadounidense choca con la de Teherán, que ha planteado la introducción de “derechos de servicio marítimo” y cuyo Cuerpo de Guardianes de la Revolución advirtió que cualquier cruce no autorizado “será tratado con medidas apropiadas”. La Guardia Revolucionaria denunció además un corredor temporal anunciado por Omán en coordinación con la Organización Marítima Internacional, calificándolo de inaceptable, aunque sin mencionar directamente al sultanato vecino.
Las capitales del Golfo, que durante la guerra sufrieron ataques con misiles y drones por albergar bases militares estadounidenses, comparten la preocupación de que un acuerdo demasiado blando permita a Irán reconstruir su capacidad militar. Según fuentes diplomáticas citadas por agencias internacionales, los países del CCG exigen ser informados de cada paso de la negociación y temen que el fondo de reconstrucción de 300.000 millones de dólares previsto en la propuesta de paz termine financiando el rearme iraní. Rubio evitó discutir ese fondo en sus encuentros, pero insistió en que Washington no sacrificará los intereses de sus aliados. En paralelo, Qatar ha iniciado contactos con Omán, Irak e Irán para abordar el futuro del estrecho, mientras se espera que en las próximas semanas se celebren en Arabia Saudí conversaciones de reconciliación entre el CCG y Teherán.
El pulso por Ormuz tiene repercusiones globales. Por ese paso de apenas 30 kilómetros de ancho transitaba antes de la guerra el 20% del comercio mundial de hidrocarburos. El bloqueo iraní durante las hostilidades disparó los precios del crudo, pero tras el alto el fuego el barril de Brent ha vuelto a rondar los 72 dólares, un alivio para las economías importadoras de energía, incluidas varias latinoamericanas. Analistas energéticos en la región señalan que la normalización del tráfico y la ausencia de peajes son condiciones indispensables para evitar nuevas turbulencias en los mercados. Mientras tanto, la Agencia Internacional de Energía Atómica confirmó que se realizarán inspecciones en Irán, aunque sin fecha precisa, y el expediente nuclear sigue siendo uno de los escollos principales de la negociación.
El acuerdo preliminar ha sido recibido en Teherán como una “declaración de la derrota de Estados Unidos”, según la retórica oficial, y el portavoz de la diplomacia iraní acusó a la OTAN de “complicidad” en una “guerra ilegal” por el uso de bases en Italia y Rumanía. En Washington, la Casa Blanca ha solicitado al Congreso una partida suplementaria de casi 88.000 millones de dólares para reponer arsenales, mientras legisladores presionan para que cualquier acción militar futura cuente con autorización explícita. Las conversaciones técnicas entre las delegaciones estadounidense e iraní se reanudarán el 29 o 30 de junio en Suiza, con la mediación de Pakistán, en un intento por transformar la tregua en un acuerdo verificable y duradero.
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Estados Unidos está tratando de asegurar a sus aliados del Golfo que sus intereses de seguridad serán protegidos en cualquier acuerdo definitivo con Irán. El bloqueo iraní del estrecho de Ormuz durante la guerra expuso la vulnerabilidad de los envíos de petróleo del Golfo, y Washington busca ahora un acuerdo manteniendo su papel protector.
Estados Unidos ha rechazado firmemente cualquier reclamación nacional sobre el estrecho de Ormuz, advirtiendo que los peajes propuestos por Irán sentarían un peligroso precedente. Tal medida podría extenderse como un contagio a otras vías navegables internacionales, amenazando el comercio mundial y los flujos de energía.
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