
Putin admite escasez de combustible por ataques ucranianos pero rechaza limitar la guerra
El presidente ruso reconoció problemas de suministro tras los bombardeos a refinerías, mientras Kiev intensifica su campaña de 'sanciones de largo alcance' y Moscú descarta concesiones.
El presidente de Rusia, Vladímir Putin, reconoció este domingo que los repetidos ataques con drones ucranianos contra la infraestructura energética han provocado una «cierta escasez» de combustible en el país, aunque la calificó de «no crítica». La admisión, difundida por el Kremlin, se produjo horas después de que nuevos bombardeos incendiaran la refinería de Slavyansk-na-Kubani, en la región de Krasnodar, y alcanzaran otra instalación en Yaroslavl, a unos 700 kilómetros de la frontera ucraniana. Las consecuencias son tangibles: en la anexionada Crimea las autoridades impusieron el estado de emergencia y suspendieron la venta de gasolina a civiles, mientras en Siberia se limitó la compra a 50 litros por vehículo y día. Pese a ello, Putin descartó cualquier pausa en la ofensiva y reveló que Moscú ha rechazado propuestas de Kiev para detener los ataques de largo alcance y confinar los combates a las cuatro regiones anexionadas, por considerar que permitirían a Ucrania reagrupar fuerzas.
Desde Kiev, el presidente Volodímir Zelenski enmarcó los ataques como «sanciones de largo alcance» destinadas a reducir los recursos que alimentan la maquinaria bélica rusa y a acercar un proceso de negociación. El mandatario ucraniano confirmó que está en marcha una operación de influencia de 40 días para incrementar la presión sobre Moscú. En paralelo, el Ministerio de Defensa ruso informó de la interceptación de 209 drones durante la noche y acusó a Ucrania de intentar sembrar la división social y forzar un alto el fuego en condiciones favorables para Kiev. El Servicio de Inteligencia Exterior ruso añadió una acusación sin pruebas sobre una supuesta cooperación ucraniana con cárteles mexicanos para el tráfico de drogas hacia Europa, un señalamiento que, según analistas en Bruselas, se inscribe en la campaña informativa del Kremlin para deslegitimar a su adversario.
Las implicaciones del deterioro energético ruso son múltiples. De acuerdo con evaluaciones de inteligencia británica, las bajas rusas superan el medio millón de soldados y el avance en el frente se ha ralentizado. El Instituto para el Estudio de la Guerra, con sede en Washington, señala que Ucrania ha recuperado más terreno del que ha perdido en los últimos meses. La campaña de drones ucranianos, que emplea sistemas con inteligencia artificial para el guiado terminal, ha dañado alrededor de un tercio de la capacidad de refinado rusa, según la consultora Energy Intelligence. Para contener la crisis, el gobierno ruso estudia prohibir las exportaciones de diésel, ha creado un grupo de trabajo para garantizar el suministro y promete aumentar la producción de sistemas antiaéreos, aunque los plazos de reparación de las refinerías y el refuerzo de las defensas se perfilan como un desafío logístico de envergadura.
La guerra, que supera ya los cuatro años, ha convertido a Crimea —anexionada en 2014 y considerada por Putin «fuente espiritual de la nación rusa»— en un punto de extrema vulnerabilidad. Los cortes de electricidad y la escasez de carburante han erosionado la confianza de la población local en la capacidad del Estado para protegerla, según observadores en Estocolmo. No obstante, el Kremlin mantiene su objetivo declarado de «liberar completamente el Donbás y Novorossiya» y Putin afirmó que los contactos con Ucrania continúan por varios canales, aunque supeditó cualquier avance diplomático a la llegada de negociadores estadounidenses una vez que concluya la «fase activa» de la crisis en Irán. La decisión sobre el veto a las exportaciones de diésel se espera en los próximos días, mientras ambas partes prosiguen una guerra de desgaste sin señales de tregua.
Cómo la misma historia se cuenta en otros lugares.
2 grupos editoriales · 3 idiomas
Putin se vio obligado a admitir una crisis de combustible en Rusia, con colas en las gasolineras y escasez en varias regiones, tras los ataques ucranianos a las refinerías. El Kremlin estudia una prohibición total de las exportaciones de diésel para estabilizar el mercado interno. La situación pone de relieve las crecientes dificultades de Moscú para mantener el esfuerzo bélico.
Putin reconoció la escasez de combustible en Rusia tras los ataques ucranianos a refinerías, pero minimizó su impacto y anunció la creación de un grupo de trabajo para garantizar el suministro. Se estudia la posibilidad de prohibir las exportaciones de diésel. La situación se presenta como un desafío manejable, sin poner en duda la capacidad de respuesta del gobierno.
Amplía tu mirada
La escasez de chips de memoria dispara los precios de la electrónica de consumo por el auge de la IA
7 idiomas · 17 medios
Desde TechnologyWhatsApp introduce nombres de usuario para chatear sin revelar el número telefónico
10 idiomas · 27 medios
Desde Science & HealthLa menopausia impulsa un nuevo modelo de atención integral para la salud de la mujer
4 idiomas · 6 medios