
Orlando Gill, el gigante paraguayo que derribó a Alemania desde el punto penal
El arquero de San Lorenzo atajó dos penales y sostuvo a Paraguay durante 120 minutos para sellar el pase a octavos de final del Mundial 2026, en una de las mayores sorpresas del torneo.
La tanda de penales en el Gillette Stadium de Foxborough ya había consumido cinco ejecuciones cuando Orlando Gill se tendió sobre su derecha para desviar el remate de Nick Woltemade. Minutos antes, el guardameta paraguayo había adivinado la intención de Kai Havertz en el primer lanzamiento alemán. Con esas dos intervenciones, y el posterior fallo de Jonathan Tah por encima del travesaño, Paraguay selló un triunfo por 4-3 desde los doce pasos que eliminó a Alemania en los dieciseisavos de final y desató la euforia en Asunción.
El partido había comenzado con un guion adverso para los sudamericanos. Alemania monopolizó la posesión durante la primera mitad, pero Paraguay golpeó en el minuto 42: un centro de Matías Galarza encontró la cabeza de Julio Enciso, que batió a Manuel Neuer. La reacción europea llegó tras el descanso, cuando Florian Wirtz colgó un balón al área y Havertz igualó con un cabezazo cruzado. A partir de ahí, la Mannschaft intensificó el asedio, aunque Gill respondió con seis atajadas determinantes, incluida una doble intervención en el tiempo suplementario que mantuvo el empate. Un gol de Tah en el minuto 102 fue anulado por el VAR debido a una obstrucción sobre el arquero, lo que prolongó la resistencia guaraní hasta la definición.
La actuación consagratoria de Gill tiene raíces en una trayectoria de resiliencia. Formado en el modesto Sportivo San Lorenzo de Paraguay, el guardameta de 26 años y 1,99 metros de estatura llegó a la reserva de San Lorenzo de Almagro en 2024 y, tras superar una larga inhabilitación administrativa, se afianzó como titular en el primer equipo argentino. Medios sudamericanos recuerdan que hace apenas semanas había atajado dos penales ante River Plate en el Torneo Apertura, aunque aquella vez su equipo quedó eliminado. En Boston, el desenlace fue distinto. La prensa paraguaya también subraya el trasfondo personal: su esposa reveló que, cuando su hijo recién nacido luchaba por su vida, Gill vendió camisetas y botines para costear los gastos médicos. El propio futbolista dedicó la clasificación a un sobrino internado y a todo el pueblo paraguayo.
Desde la óptica europea, la eliminación alemana supone un quiebre estadístico: era la primera vez que la selección tetracampeona caía en una tanda de penales mundialista, tras haber ganado las cuatro anteriores. Analistas en Berlín señalan que el equipo de Julian Nagelsmann generó ocasiones suficientes para resolver el partido en los 90 minutos, pero careció de precisión en el área. En contraste, la prensa sudamericana destaca la solidez defensiva del conjunto dirigido por Gustavo Alfaro y la lectura de los lanzadores que exhibió Gill, quien admitió haber estudiado “cada detalle” de los ejecutantes alemanes.
Con este resultado, Paraguay accede a los octavos de final, donde enfrentará al ganador del cruce entre Francia y Suecia, programado para el miércoles en el MetLife Stadium de Nueva Jersey. La Albirroja, que ya había dado señales de crecimiento en las eliminatorias sudamericanas, buscará prolongar su mejor actuación en una Copa del Mundo desde 2010.
Cómo la misma historia se cuenta en otros lugares.
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Orlando Gill, el gigante paraguayo, pasó de las críticas a la gloria como el héroe nacional que apagó los sueños de Alemania. Tras superar sacrificios personales, como rifar sus camisetas para salvar a su hijo, ofreció una actuación histórica al atajar dos penales y llevar a Paraguay a octavos de final. Su historia es de redención y sacrificio, celebrada como una noche inolvidable para el fútbol paraguayo.
Orlando Gill atribuyó su actuación decisiva ante Alemania a una preparación meticulosa, estudiando a cada jugador y cada detalle. El portero de San Lorenzo atajó dos penales para enviar a Paraguay a octavos de final, enfatizando la importancia del análisis en su heroicidad. Su enfoque tranquilo y técnico fue la base de la sorpresa.
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