
Obama advierte que el acuerdo Trump-Irán deja a Estados Unidos en una situación peor que antes de la guerra
El exmandatario cuestiona la racionalidad del conflicto y compara el memorando actual con el pacto nuclear de 2015, mientras Europa celebra el alto el fuego e Israel expresa reservas.
Desde Washington, el expresidente Barack Obama afirmó que el memorando de entendimiento firmado entre la administración Trump e Irán podría dejar a Estados Unidos “en una situación peor” que antes del inicio de las hostilidades en febrero. En una entrevista con la cadena NBC durante la inauguración de su centro presidencial, Obama señaló que la retirada estadounidense del Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA) en 2018 impulsó a Teherán a expandir su capacidad nuclear, y que la guerra subsiguiente ha costado “miles de millones de dólares”, ha sometido a las fuerzas armadas a una “enorme presión” y ha causado numerosas muertes. “Parece que hemos vuelto al punto de partida, quizá un poco peor”, declaró, aunque celebró el cese de las hostilidades y expresó su esperanza de que se mantenga.
Para la administración Trump, el actual memorando representa un avance respecto al acuerdo multilateral de 2015. El presidente Donald Trump calificó el JCPOA de “horrible” y sostuvo que su predecesor “intentó sobornar” a Irán. Sin embargo, desde sectores conservadores y centros de análisis en Washington se ha señalado que el nuevo texto, de apenas página y media y catorce puntos, carece de los mecanismos detallados de verificación y de los límites precisos al enriquecimiento de uranio que contenía el documento de 159 páginas negociado por Obama junto a China, Francia, Alemania, Rusia, el Reino Unido y la Unión Europea. El memorando establece un plazo de sesenta días para alcanzar un acuerdo definitivo y, a diferencia del JCPOA, concede de inmediato autorizaciones para que Irán reanude sus exportaciones de petróleo y abre la puerta a la liberación de activos congelados, mientras difiere a futuras negociaciones la resolución del programa nuclear y el destino del estrecho de Ormuz.
En Bruselas, el Consejo Europeo acogió el memorando como “una oportunidad para reforzar la estabilidad regional” y manifestó la disposición de la Unión a apoyar su implementación. En Medio Oriente, las reacciones fueron divergentes: el vicepresidente estadounidense J. D. Vance reprendió públicamente a miembros del gabinete israelí que denunciaron el acuerdo, recordándoles que “el problema de Israel no es Donald Trump”. Por su parte, altos funcionarios de Pakistán y Arabia Saudita calificaron de “vital” garantizar avances en la siguiente fase de negociaciones, según reportó la prensa económica iraní. En el Sudeste Asiático, Indonesia —que durante la Conferencia de Revisión del Tratado de No Proliferación Nuclear de 2026 defendió el acceso equitativo a la tecnología nuclear con fines pacíficos— ilustra la posición de numerosos países en desarrollo que respaldan los compromisos de no proliferación pero observan con cautela los vaivenes de las grandes potencias.
El trasfondo de estas tensiones es el propio JCPOA, que según la Agencia Internacional de Energía Atómica Teherán cumplió hasta la salida unilateral de Washington. La decisión de Trump en 2018, argumentada entonces por la Casa Blanca como una corrección de un pacto que solo “posponía” la capacidad iraní de obtener un arma nuclear, desencadenó el aumento del enriquecimiento de uranio por parte de Irán y, según la lectura de Obama, condujo a una guerra que ahora se intenta cerrar con un instrumento provisional. El memorando no restablece el régimen de inspecciones internacionales ni fija compromisos específicos sobre el material fisible ya acumulado, aunque sugiere la posibilidad de diluirlo bajo supervisión del organismo de la ONU. Las negociaciones para un tratado permanente deberán abordar esas lagunas en los próximos dos meses, mientras la comunidad internacional observa si el alto el fuego se traduce en un arreglo duradero o en una pausa táctica.
Cómo la misma historia se cuenta en otros lugares.
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Obama advierte que EE.UU. podría terminar en una situación peor tras la guerra con Irán, señalando los enormes costos financieros y humanos, y cuestiona si el acuerdo de alto el fuego realmente mejora la situación respecto a antes del conflicto. La narrativa enfatiza la presión sobre las fuerzas armadas y el regreso a un statu quo que podría ser aún más precario.
Obama se mostró feliz por el alto el fuego entre Teherán y Washington y espera que sea duradero, al tiempo que señaló que Estados Unidos podría estar en una posición peor que antes de la guerra. La cobertura iraní destaca el alivio del expresidente por el fin de las hostilidades y su cauto optimismo.
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