
Messi, ante el único grande que le faltaba: Inglaterra en una semifinal del mundo
A los 39 años, el capitán argentino jugará por primera vez contra los Three Lions, en un duelo que revive la mística de Maradona y define al finalista de Atlanta.
El Mercedes-Benz Stadium de Atlanta será el escenario de un estreno que parecía imposible. Lionel Messi, con más de doscientas internacionalidades y todos los títulos en sus vitrinas, disputará este miércoles su primer partido oficial contra la selección de Inglaterra. La semifinal del Mundial 2026 pone frente a frente al capitán albiceleste con la única potencia del fútbol que le faltaba por enfrentar, una deuda que nació de la forma más inesperada: una expulsión a los noventa segundos de su debut absoluto con Argentina, en 2005, y la consiguiente suspensión que le impidió jugar el amistoso de Ginebra que los ingleses ganaron 3-2.
Desde entonces, una combinación de factores mantuvo separados a Messi y a los Three Lions. Analistas en Buenos Aires recuerdan que el elevado costo de los amistosos con la Albiceleste —cifras que la prensa inglesa situó entre tres y cuatro millones de libras— desalentó cualquier nuevo encuentro. Mientras, el rosarino construía una carrera legendaria enfrentándose a clubes ingleses en la Champions League: 27 goles en 36 partidos, con el Arsenal como su víctima predilecta y el Chelsea como el muro que más se le resistió. Pero el escudo de la selección inglesa seguía siendo una silueta ausente en su álbum.
El duelo llega cargado de ecos maradonianos. La prensa indonesia y los medios anglófonos coinciden en evocar el choque de cuartos de final de México 1986, cuando Diego Maradona firmó la ‘Mano de Dios’ y el gol del siglo. Ahora, Messi busca dejar una huella similar en la misma instancia, aunque con un guion distinto: llega como máximo artillero del torneo con ocho tantos y como el goleador histórico de los mundiales (21), tras superar por uno a Kylian Mbappé en la tabla acumulada. Argentina, además, defiende la corona de Qatar y aspira a ser el primer bicampeón desde Brasil en 1962, un camino que exigiría doblegar a tres gigantes europeos de forma consecutiva.
Desde la óptica de Londres, el desafío tiene un acento generacional. El lateral Nico O’Reilly, probable marcador de Messi, definió el cruce como “una oportunidad que solo se presenta una vez en la vida” y no dudó en calificar al argentino como “el mejor jugador que ha pisado un campo de fútbol”. Sin embargo, los medios ingleses también subrayan la fragilidad histórica de su selección en semifinales: solo una victoria en cuatro apariciones, la de 1966 que terminó en el único título mundial. La prensa indonesia, por su parte, ve en esa estadística un refuerzo anímico para la Albiceleste, a la que considera favorita por su productividad ofensiva y su imbatibilidad de doce partidos mundialistas consecutivos.
El ganador de este pulso entre la mística sudamericana y la ambición europea se medirá en la final de Nueva York con el vencedor del otro duelo de semifinales, el que protagonizarán Francia y España. Para Messi, sería su tercera final en cuatro mundiales, un hito que ni siquiera Maradona alcanzó y que solo el brasileño Cafú logró en la era moderna. La cita de Atlanta no es, por tanto, un simple partido: es la página que le faltaba al libro de un futbolista que ya lo ha ganado todo, excepto jugar contra Inglaterra.
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El África subsahariana celebra a Messi como heredero de Maradona y ve este partido como la culminación de una carrera única.
Vincula el evento actual con el pasado glorioso de Maradona, creando una continuidad épica que hace que el partido parezca inevitable e histórico.
Omite las razones por las que Messi nunca se enfrentó a Inglaterra (lesiones, calendario), lo que habría debilitado la narrativa épica.
América Latina señala el historial de Messi contra clubes ingleses para alimentar la confianza en la victoria.
Utiliza la actuación de Messi en la Champions League como evidencia predictiva, transfiriendo el éxito de club al escenario internacional.
No considera que los partidos de club difieren de los internacionales y que Inglaterra tiene un equipo cohesionado.
El Golfo analiza con desapego las razones detrás de la ausencia de Messi contra Inglaterra, presentando el partido como un evento estadístico.
Adopta un enfoque analítico, enumerando causas objetivas (lesiones, calendario) para normalizar la anomalía.
Omite la carga emocional y la rivalidad histórica entre Argentina e Inglaterra, que hacen del partido mucho más que una simple curiosidad.
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