
Líbano busca la retirada total israelí tras el despliegue del ejército en zonas piloto del sur
El primer ministro Nawaf Salam inspeccionó Zawtar al-Gharbiya, donde las fuerzas armadas libanesas asumieron el control como parte de un acuerdo con Israel, y prometió movilizar todos los recursos del Estado para la retirada completa y la reconstrucción.
El primer ministro libanés, Nawaf Salam, visitó este miércoles la localidad meridional de Zawtar al-Gharbiya, un día después de que el ejército libanés iniciara su despliegue en esa zona piloto, en el marco de un acuerdo tripartito auspiciado por Estados Unidos. Durante su intervención, Salam afirmó que Beirut trabaja por una «retirada israelí total» del sur del país y calificó el inicio de la retirada como «una hora nacional con dimensiones políticas y morales». La visita se produjo horas después de que el presidente Joseph Aoun se reuniera en Washington con Donald Trump, quien prometió un apoyo significativo a las Fuerzas Armadas Libanesas.
Desde la óptica de Washington, el establecimiento de estas zonas piloto —que incluyen también las aldeas de Froun y Srifa— representa un avance tangible sobre el terreno. Un funcionario estadounidense citado por medios regionales explicó que el ejército libanés deberá «limpiar esas áreas de armas e infraestructura de Hezbolá, realizar operaciones verificadas de despeje y garantizar la seguridad para que el grupo no pueda utilizarlas con fines militares». Sin embargo, Hezbolá ha rechazado reiteradamente el acuerdo y se niega a entregar su armamento. En paralelo, el ejército israelí calificó la retirada inicial como «una prueba para la soberanía de las Fuerzas Armadas Libanesas» y confirmó que sus tropas efectuaron disparos de advertencia al aire después de que soldados libaneses entraran en una zona que, según Tel Aviv, no formaba parte del área piloto.
Analistas en Oriente Medio señalan que la implementación de las zonas piloto constituye un test de viabilidad para el acuerdo más amplio, que busca la retirada gradual israelí y el desarme de Hezbolá. La administración Trump espera que estas áreas generen confianza entre las partes y creen el impulso necesario para expandir el proceso. No obstante, la visita de Salam también puso de manifiesto las tensiones con la población local. Residentes de Zawtar al-Gharbiya y de la vecina Zawtar al-Sharqiya, aún bajo ocupación israelí, expresaron frustración porque el primer ministro recorrió la localidad sin interactuar con ellos. «Debería haber traído a la gente con él para poder reivindicar la victoria», declaró una vecina a la agencia AFP. Muchos aguardaban en las entradas del pueblo el permiso del ejército para regresar a sus hogares, mientras las ambulancias esperaban autorización para iniciar la recuperación de cadáveres entre los escombros.
El conflicto actual se desencadenó cuando Hezbolá atacó a Israel el 2 de marzo en apoyo a Irán, lo que provocó una invasión terrestre y bombardeos israelíes que han causado más de 4.300 muertos en Líbano, según las autoridades locales. La violencia disminuyó drásticamente tras la firma de un acuerdo marco entre Estados Unidos e Irán el mes pasado y el posterior pacto Líbano-Israel. Más de 700.000 desplazados han retornado a sus hogares en las últimas semanas, según Naciones Unidas. En este contexto, Salam prometió que el Estado «comenzó a consagrar todos sus recursos» para facilitar el retorno, con la apertura de carreteras, remoción de escombros y restablecimiento de servicios básicos como agua, electricidad y telecomunicaciones. Desde la óptica de Bruselas, se observa con cautela el proceso, consciente de que la estabilización del sur libanés es clave para evitar una nueva escalada regional.
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| Prensa atlántica / anglosfera | 0.00 | neutral |
El Líbano, a través de su primer ministro, reafirma su soberanía y exige una retirada israelí completa, presentándose como un actor legítimo y decidido.
La narrativa utiliza la visita del primer ministro y la colocación de la bandera como actos simbólicos de recuperación del territorio, reforzando la legitimidad del Estado libanés y su capacidad para actuar diplomáticamente.
El bloque omite el contexto del acuerdo que exige el desarme de Hezbolá por parte del ejército libanés, centrándose únicamente en la retirada israelí y la soberanía nacional.
La agencia de noticias informa la declaración del primer ministro libanés como un hecho, sin tomar partido, y destaca el mecanismo del acuerdo patrocinado por Estados Unidos y el papel del ejército en el desarme de Hezbolá.
La noticia se enmarca como un relato objetivo, citando fuentes oficiales y detalles del acuerdo, sin enfatizar el significado simbólico o nacional.
El bloque omite los elementos simbólicos y el mensaje directo a los residentes del sur, centrándose en los aspectos procesales del acuerdo.
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