
La tercera ola de calor en el Reino Unido tensiona la red eléctrica y afecta la salud de millones
Más de 15 millones de británicos reportan problemas de salud, la mitad de la población pierde sueño y el operador eléctrico emite una alerta de márgenes ajustados mientras las temperaturas superan los 30 °C.
El operador del sistema eléctrico británico, National Energy System Operator (Neso), emitió el miércoles un aviso de márgenes de suministro ajustados para la tarde del jueves, el tercero en lo que va de año, en un contexto de temperaturas extremas en toda Europa. La medida, vigente entre las 18:30 y las 22:30, no implica riesgo inminente de apagones, pero indica la necesidad de un mayor colchón de generación. El calor intenso reduce la eficiencia de centrales nucleares, de gas y de los sistemas de refrigeración, al tiempo que dispara la demanda de ventiladores y aire acondicionado. Las previsiones meteorológicas apuntan a que las temperaturas superarán ampliamente los 30 °C en todo el país, con picos de hasta 36 °C en algunas zonas de Inglaterra durante el jueves y el viernes.
El impacto sanitario de la ola de calor ya es cuantificable. Una investigación difundida por la End Fuel Poverty Coalition —coalición que agrupa a más de un centenar de organizaciones benéficas, sindicatos y entidades locales— revela que más de 15 millones de personas en el Reino Unido sufrieron problemas de salud durante el episodio de calor reciente. El 28 % de los adultos declaró haberse sentido mal, una proporción que asciende al 47 % entre quienes atraviesan dificultades financieras y al 44 % entre las personas con discapacidad. La coalición advierte de que la falta de ventilación adecuada y la imposibilidad de costear dispositivos de refrigeración agravan los riesgos. Además, el 65 % de los adultos manifestó temor a que las olas de calor se vuelvan más frecuentes e intensas como consecuencia del cambio climático.
Desde la óptica de la salud pública, investigadoras del University College London subrayan que el calor extremo no afecta por igual a toda la población. Un estudio de 2025 mostró que las mujeres producen menos sudor y empiezan a transpirar a una temperatura más alta, y las fluctuaciones hormonales propias del ciclo menstrual, la perimenopausia, el embarazo y la lactancia alteran los mecanismos de termorregulación. A ello se suman factores socioeconómicos, como ingresos más bajos y la asunción mayoritaria de las tareas de cuidado. La privación de sueño agrava el cuadro: una encuesta de YouGov para Greenpeace realizada a 2.135 adultos reveló que dos tercios tuvieron dificultades para dormir durante la ola de calor anterior y la mitad perdió al menos tres horas de sueño por noche. Una revisión científica publicada en enero vincula cada aumento de 1 °C en la temperatura nocturna con una pérdida de entre 7 y 14 minutos de sueño, con efectos en cadena sobre la cognición, la inmunidad y el riesgo de accidentes.
Se prevé que la ola de calor se prolongue al menos diez días. Neso continuará monitorizando las condiciones y adoptará las medidas necesarias para mantener la seguridad del suministro. El aviso de márgenes ajustados expira en la noche del jueves, y la evolución de las temperaturas durante el fin de semana marcará el siguiente hito para evaluar la presión sobre las infraestructuras y los servicios sanitarios en un país poco habituado a episodios de calor tan prolongados.
| Prensa del Sudeste Asiático | −0.20 | neutral |
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| Prensa atlántica / anglosfera | 0.00 | neutral |
| Prensa africana subsahariana | −0.10 | neutral |
La ola de calor expone la crisis de salud entre los pobres y discapacitados británicos, exigiendo apoyo social urgente.
Al citar un estudio de la coalición, el bloque presenta la ola de calor como un problema de desigualdad social en lugar de infraestructura.
El bloque omite la advertencia del operador de la red eléctrica sobre la escasez de suministro, centrándose solo en los impactos en la salud.
El operador de la red británica advierte sobre márgenes ajustados y pide más generación mientras las olas de calor presionan el sistema.
Al basarse en declaraciones oficiales del Neso, el bloque presenta la ola de calor como un desafío de infraestructura y seguridad energética, no social.
El bloque omite el estudio sobre los impactos en la salud de los grupos vulnerables y los efectos de género, centrándose solo en la confiabilidad de la red.
Las olas de calor dañan desproporcionadamente la salud de las mujeres, requiriendo respuestas de salud pública con perspectiva de género.
Al utilizar testimonios de expertos médicos, el bloque presenta la ola de calor como un problema de salud de género, dejando de lado los aspectos de infraestructura y pobreza.
El bloque omite la advertencia sobre el suministro de la red y el estudio sobre las dificultades financieras, centrándose solo en el género.
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